Durante su reciente participación en el programa La Noche de Mirtha, emitido por la señal de Eltrece, la reconocida cantante Lucía Galán conmovió a los presentes al profundizar, por vez primera, en el complejo cuadro de salud que puso en riesgo su integridad. La artista se refirió a la intervención quirúrgica de páncreas a la que fue sometida, calificando el desenlace como un auténtico acontecimiento providencial que le permite hoy seguir adelante con su trayectoria artística y su rutina diaria.
El relato surgió cuando la conductora Mirtha Legrand se interesó directamente por su estado actual. Con notable alivio, la integrante del dúo Pimpinela respondió:
«Mi salud bien, gracias a Dios»
. Acto seguido, procedió a narrar el suceso que marcó un punto de giro en su existencia.
«Tuve una operación de páncreas. Fue un milagro»
, sentenció Lucía Galán, subrayando la magnitud de la emergencia médica y la carga emotiva que conlleva recordar dicho proceso.
Un hallazgo inesperado en el exterior
La intérprete detalló que la anomalía fue detectada de forma fortuita mientras se encontraba en España. Originalmente, se estaba realizando una tomografía de tórax motivada por unas molestias en los bronquios. No obstante, una decisión técnica resultó determinante para su supervivencia.
«El técnico, milagrosamente, enfocó más abajo y tomó el abdomen también. Ahí apareció un quiste en el páncreas»
, relató ante la mirada atenta de los comensales.
Dicho descubrimiento casual permitió un diagnóstico precoz fundamental. Según los informes médicos recibidos, la formación quística tenía el potencial de ser cancerígena y, de no haberse detectado oportunamente, las consecuencias habrían sido irreversibles. Con crudeza, la cantante reflexionó sobre el peligro inminente:
«Si no, yo no estaba acá. El páncreas es muy complicado cuando estalla»
.
El proceso de intervención y la dura rehabilitación
Pese a que el primer indicio médico ocurrió en territorio europeo, la artista decidió que la cirugía se llevara a cabo en la Argentina. El procedimiento tuvo lugar en el Sanatorio Mater Dei, donde fue intervenida con éxito por el equipo médico. No obstante, el camino hacia la sanación total no estuvo exento de dificultades.
«Me repuse, gracias a Dios me repuse. Costó mucho»
, admitió con sinceridad, refiriéndose al extenuante esfuerzo físico y anímico que demandó el postoperatorio.
En la actualidad, la cantante se muestra revitalizada y con una agenda profesional activa, aunque bajo una nueva lógica de cuidado personal. Reveló que su ritmo de vida sigue siendo demandante, llegando a abordar hasta 25 aviones en un solo mes. Esta experiencia la llevó a comprender la necesidad de gestionar mejor sus periodos de descanso y prestar mayor atención a las advertencias de su organismo.

Durante la cena, estuvo acompañada por su hermano Joaquín Galán, su eterno compañero en Pimpinela. Ambos evidenciaron el sólido vínculo y el respaldo incondicional que comparten, especialmente en coyunturas críticas. Para la vocalista, este episodio de salud reafirmó el valor fundamental de la familia como soporte principal en los momentos de mayor vulnerabilidad.
La intervención de la artista en el plató generó una atmósfera de gran sensibilidad y una amplia respuesta por parte de los espectadores. El público valoró no solo la franqueza sobre la gravedad de su dolencia, sino la serenidad y la gratitud con la que abordó el tema, alejándose del drama para enfocarse en la fortuna de haber recibido una segunda oportunidad de vida.
Hoy, con la salud restablecida y múltiples proyectos en el horizonte, la cantante mira al futuro con una perspectiva renovada. Su testimonio deja una enseñanza clara sobre la prevención: la importancia de atender las señales del cuerpo y valorar cada jornada, pues esa atención puede ser el límite entre la vida y la muerte. Para Lucía Galán, no existen dudas de que lo ocurrido fue, en sentido estricto, un milagro.
Fuente: Infobae