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Correr en la playa: Ventajas, riesgos y consejos de especialistas

Durante las primeras horas del día, cuando el entorno costero aún conserva su tranquilidad y la brisa marina suaviza la temperatura, una cantidad creciente de deportistas elige la orilla del mar para su entrenamiento. Esta tendencia de correr en la playa, que gana popularidad cada temporada estival, se presenta como una alternativa refrescante al pavimento, aunque conlleva retos específicos que requieren atención médica y técnica.

Impacto positivo en la condición física

El especialista en deportología y cardiología, Norberto Debbag, señala que esta actividad integra de manera eficiente el estímulo aeróbico con la potencia muscular. Según explica el experto, el terreno arenoso obliga al cuerpo a un esfuerzo doble.

“El ejercicio en la playa es aeróbico, pero también requiere fuerza, porque fortalece la masa muscular y el equilibrio. Además, no actúa el impacto sobre las articulaciones, lo que ayuda a protegerlas

, detalló el profesional. Este entorno favorece la resistencia de los tendones, especialmente en los tobillos y pies, mientras optimiza el sistema cardiovascular.

Complementando esta visión, el médico deportólogo y cardiólogo Jorge Franchella destaca que la superficie irregular y blanda es mucho menos agresiva para el cuerpo que el cemento. La variabilidad del terreno obliga al organismo a una respuesta neuromuscular constante.

“La forma de pisar se adapta, y los músculos coordinan no solo el movimiento de carrera, sino también el equilibrio, porque la superficie puede tener subidas, bajadas y diferentes alturas”

, manifestó Franchella. Esta dinámica convierte la carrera en un entrenamiento integral que demanda una coordinación superior de diversos grupos musculares.

La playa a primera hora de la mañana ofrece un entorno tranquilo, lo que motiva a muchas personas a correr en la arena durante el verano- (Imagen Ilustrativa Infobae)

Medidas preventivas para una práctica segura

Para evitar contratiempos físicos, la planificación previa es determinante. El doctor Debbag hace hincapié en la necesidad de un calentamiento riguroso, sesiones de estiramiento y el mantenimiento de una hidratación adecuada. Para el especialista, la clave reside en la progresión: iniciar con intensidades bajas y distancias cortas para que el cuerpo se habitúe al cambio de superficie.

Por otro lado, Franchella advirtió que el nivel de esfuerzo es significativamente mayor bajo la radiación solar y sobre arena, lo que puede representar un riesgo para personas con patologías cardiovasculares o problemas previos en rodillas y cadera. La falta de una técnica armónica en este terreno irregular podría exacerbar dolencias existentes en el aparato locomotor.

Desde la Universidad Católica de Córdoba (UCC), el experto en medicina del deporte Elías Chamale aportó una advertencia específica sobre el hábito de correr o caminar sin calzado.

“Las personas con fascitis plantar pueden beneficiarse, pero siempre deben observar el trayecto porque pueden existir objetos punzantes como vidrios o caracoles. Además, en ciertas zonas, como Brasil, existe el riesgo de parásitos cutáneos como la larva migrans”

, puntualizó Chamale. El médico recomienda una revisión minuciosa de la planta de los pies al finalizar la actividad y buscar asistencia profesional ante cualquier anomalía cutánea.

El impacto reducido en la arena contribuye a fortalecer tendones, sobre todo en pies y tobillos, y mejora el acondicionamiento cardiovascular - (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Quiénes deben evitar esta actividad?

A pesar de sus bondades, el running playero no es apto para todo público. Norberto Debbag desaconseja esta práctica a pacientes con diagnósticos de hernias lumbares, debilidad en los tendones o afecciones crónicas en las articulaciones del tren inferior.

“Siempre es recomendable consultar al médico antes de comenzar”

, subrayó el cardiólogo de forma taxativa.

Asimismo, Elías Chamale mencionó que los individuos sedentarios que intentan empezar bruscamente en la arena pueden experimentar una demanda metabólica excesiva, manifestada en agitación severa. El gasto energético en la arena es superior al del suelo firme, por lo que la transición debe ser supervisada y paulatina.

Protección solar e hidratación estratégica

El entorno climático es un factor crítico. Chamale sugiere no subestimar el calor, incluso cuando el viento costero genera una sensación de frescura engañosa. Es imperativo el uso de bloqueador solar y la ingesta constante de líquidos. Para rutinas que no superen los 60 minutos, el agua potable es suficiente; sin embargo, para sesiones más prolongadas, el especialista recomienda el uso de bebidas isotónicas o deportivas para reponer electrolitos.

La actividad en la arena se considera un ejercicio más completo debido a la variedad de movimientos y la necesidad de mantener el equilibrio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos coinciden en que el cuidado de la dermis es vital, recordando que la radiación UV afecta la piel incluso en días con nubosidad. Por ello, la protección debe ser una prioridad para prevenir daños dermatológicos permanentes.

En conclusión, la arena representa un reto para los corredores que buscan elevar su rendimiento. Según Jorge Franchella, correr en este escenario

“combina el estímulo cardiovascular propio del running con un mayor requerimiento de fuerza muscular y equilibrio”

. Para los atletas habituales, la playa ofrece una oportunidad única de potenciar su estado físico, siempre que se realice con responsabilidad y escuchando las señales del organismo.

Fuente: Infobae

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