El bloque comercial conformado por las naciones del Mercosur, que integra a una población de 273 millones de consumidores, se posiciona como un mercado con un potencial de gran magnitud para la industria de alimentos y bebidas de España. De acuerdo con la información suministrada por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), la reciente ratificación en Bruselas del acuerdo comercial entre la Unión Europea y este grupo de países ha generado altas expectativas para los exportadores, quienes ven una oportunidad clave para diversificar sus rutas comerciales.
Desde la FIAB se ha hecho especial hincapié en la relevancia de este avance normativo, destacando por sobre todo la aplicación de las denominadas “cláusulas espejo”. Estas disposiciones establecen la obligatoriedad de que los productos importados cumplan con estándares de calidad, seguridad alimentaria, así como normativas sanitarias y ambientales, que sean totalmente equivalentes a las que rigen dentro de la legislación europea. La organización gremial considera que es una condición sine qua non que los artículos provenientes del Mercosur superen los mismos controles que los locales para proteger a los productores y consumidores de la región.
Desafíos geopolíticos y nuevas estrategias
La validación de este tratado ocurre en un periodo de alta volatilidad y tensiones geopolíticas en el plano internacional. En este marco, las empresas españolas del ramo alimentario han mostrado un interés creciente por expandir su huella en nuevos mercados externos. La federación ha señalado que es prioritario ajustar los planes de exportación a las dificultades presentes en las cadenas de suministro globales, buscando siempre un entorno de estabilidad para las transacciones internacionales.
Para profundizar en estas oportunidades, se presentó un estudio exhaustivo coordinado por la FIAB, el cual contó con el respaldo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En este análisis también participaron el ICEX España Exportación e Inversiones, la Comisión Europea y la consultora especializada How2go. El documento técnico pone de relieve los beneficios de integrarse a un mercado de más de 270 millones de ciudadanos, facilitando vínculos económicos más sólidos entre ambos hemisferios.
En cuanto al balance comercial entre España y los países del Mercosur, las estadísticas reflejan una actividad intensa. Durante el ejercicio del año 2024, las ventas externas españolas hacia ese bloque alcanzaron una valoración de 329 millones de euros. Por el contrario, las adquisiciones de productos procedentes de dichos países superaron los 2.200 millones de euros. La patronal proyecta que el nuevo marco jurídico servirá para equilibrar y potenciar este intercambio bajo reglas previsibles para todos los actores.
“Solo en igualdad de condiciones podrán competir los productos europeos frente a los provenientes del Mercosur, garantizando al consumidor europeo la calidad y seguridad de los alimentos”
El sector alimentario insiste en que las condiciones de entrada deben ser rigurosas, exigiendo que la reciprocidad en las normas sea el eje central del intercambio. La FIAB recalca que la única forma de asegurar una competencia leal es que se mantenga el nivel de excelencia en la seguridad y calidad que los consumidores esperan en el mercado común.
Asimismo, la organización ha resaltado la importancia de la colaboración con diversas instituciones y entidades especializadas en la internacionalización. Este trabajo conjunto ha permitido desarrollar estrategias comerciales robustas y alineadas con las transformaciones del mercado global. La federación ha promovido el estudio de plazas prioritarias y la adaptación de los catálogos de exportación para aprovechar los beneficios directos que traerá el convenio con el Mercosur.
Finalmente, se ha reiterado la necesidad de implementar sistemas de verificación y control eficaces que velen por el cumplimiento total de los acuerdos suscritos. Según la FIAB, el objetivo es blindar la competitividad de la industria española tanto en Europa como en el resto del mundo. En este sentido, instan a que la defensa de los intereses industriales se complemente con políticas que incentiven la innovación y la inversión en calidad, factores que se consideran vitales para explotar todas las ventajas del nuevo escenario comercial.
Fuente: Infobae