Miles de personas a lo largo de Estados Unidos se alistan para participar en una serie de manifestaciones y vigilias programadas para este fin de semana. La movilización surge como respuesta directa a los tiroteos registrados recientemente durante procedimientos de control migratorio en las ciudades de Minneapolis y Portland. Estos sucesos han captado la atención de toda la nación debido a la magnitud del despliegue federal y la contundencia de la respuesta ciudadana, liderada por grupos civiles como Indivisible y la Unión Estadounidense por las Libertades Cubiles (ACLU).
Las jornadas de protesta, que se agrupan bajo la consigna “ICE Out For Good”, se llevarán a cabo los días 10 y 11 de enero de 2026. Se prevé que las marchas alcancen más de 500 localidades en todo el territorio estadounidense, con la posibilidad de superar el millar de actos de protesta según proyecciones de los organizadores. Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene el despliegue operativo más extenso del que se tenga registro en las Ciudades Gemelas.
Cronograma y puntos de concentración de las movilizaciones
Las actividades de protesta se extenderán por estados clave como Texas, Kansas, Nuevo México, Ohio y Florida. En la ciudad de Minneapolis, epicentro de la tensión inicial, el parque Powderhorn ha sido identificado como el punto principal de encuentro para los manifestantes. La policía de Minneapolis ha confirmado que se están organizando marchas en diversos espacios públicos y ya ha informado sobre detenciones en concentraciones previas.
La organización de este movimiento nacional se consolidó en menos de 24 horas tras conocerse los detalles de los tiroteos. Representantes de colectivos como Voices of Florida y la agrupación 50501 han destacado la rapidez de la respuesta social ante el endurecimiento de las políticas de control migratorio en el país.
Detalles de los incidentes en Minneapolis y Portland
El origen del descontento se remonta al miércoles 8 de enero en Minneapolis. Durante un operativo, una agente federal abrió fuego contra Renee Good, una mujer de 37 años, en una zona residencial. Aunque el DHS argumentó que la funcionaria actuó en defensa propia alegando que la mujer intentó usar su vehículo como arma, el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, rechazó tajantemente esa versión de los hechos.
Posteriormente, el jueves 9 de enero, se registró un segundo incidente en Portland. Dos personas resultaron heridas por disparos efectuados por agentes de inmigración durante una intervención en un control de vehículos. Según las autoridades federales, estas acciones forman parte de investigaciones relacionadas con fraude y el incremento de los controles migratorios en la región.
Exigencias de las organizaciones sociales
El frente de organizaciones que coordina las protestas incluye a Voto Latino, Indivisible, la ACLU y la Disappeared in America Campaign. Estos grupos sostienen que
“Good y las víctimas de Portland forman parte de un patrón de violencia y abuso por parte de las agencias de control migratorio”
.
Las peticiones fundamentales de los manifestantes se resumen en los siguientes puntos:
- Cese inmediato de los operativos federales en barrios residenciales.
- Realización de una investigación independiente sobre el uso de fuerza letal en los incidentes recientes.
- Garantizar la rendición de cuentas por parte del DHS y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Por otro lado, el alcalde Jacob Frey ha exigido formalmente la salida de los agentes de inmigración de Minneapolis, calificando estas acciones federales como “altamente previsibles” dentro del actual contexto político.

Despliegue federal y respuesta de las autoridades
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que el operativo en las Ciudades Gemelas cuenta con más de 2.000 agentes desplegados, convirtiéndose en el más grande de su tipo en la historia local. Estos refuerzos llegaron a Minnesota tras concluir una misión previa en Luisiana. El gobierno de los Estados Unidos ha defendido la legalidad de estas acciones, asegurando que sus efectivos respondieron a amenazas directas contra su integridad.
Por su parte, la policía de Minneapolis reportó que, en los días previos al 10 de enero, al menos 30 manifestantes fueron procesados tras disturbios cerca del edificio federal Obispo Henry Whipple. Los reportes indican que se lanzaron objetos como hielo, nieve y piedras contra los agentes y vehículos oficiales, aunque no se registraron lesiones de gravedad.

Consecuencias y futuro de las investigaciones
La tensión ha provocado el cierre de vías y un aumento de la vigilancia policial en puntos estratégicos de Minneapolis y otras urbes importantes. Si bien muchas de las protestas se han desarrollado de forma pacífica, se han detectado choques aislados en las cercanías de aeropuertos y bases operativas federales.
Las investigaciones judiciales sobre lo ocurrido en Minneapolis y Portland siguen su curso. Mientras el DHS insiste en que las maniobras se ajustan a los protocolos, las autoridades locales y los grupos de derechos civiles exigen que las pesquisas sean llevadas a cabo por entes externos para asegurar la transparencia absoluta del proceso.
Fuente: Infobae