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FBI investiga mansión en Medellín por nexos con Nicolás Maduro Guerra

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha puesto su mirada sobre una lujosa propiedad situada en una zona exclusiva de Medellín, Colombia. Las indagaciones sugieren que este inmueble habría servido como punto de encuentro estratégico entre Nicolás Maduro Guerra, hijo del mandatario venezolano, y líderes de las disidencias de las Farc.

Las autoridades de Estados Unidos trabajan para confirmar si la mansión guarda relación directa con una facción de la denominada Oficina de Envigado, una estructura criminal conocida por ofrecer servicios de seguridad y protección a narcotraficantes de origen extranjero.

Los avances en la investigación apuntan a que el propietario y anfitrión de estas reuniones sería el descendiente de un renombrado capo del narcotráfico colombiano. Este hallazgo fortalece la teoría sobre una cooperación profunda entre bandas criminales locales y actores foráneos dentro de un complejo entramado de redes delictivas transnacionales.

Fuentes de inteligencia han señalado que los participantes de estos encuentros están directamente relacionados con operaciones ilícitas. Se reporta que la comitiva que acompañaba al hijo del líder del régimen venezolano, Nicolás Maduro, incluía individuos cuyas identidades específicas están bajo reserva por el momento.

Fotografía del 14 de octubre de 2025 del diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, hablando durante un encuentro en Caracas - crédito Ronald Peña/EFE

Debido a estas sospechas, el FBI ha mantenido la residencia bajo una vigilancia estricta durante las últimas dos semanas. Un agente del gobierno estadounidense comentó sobre la situación:

“Tenemos fuertes indicios de que esa residencia se está usando para coordinar otros movimientos entre bandas”

, especialmente en sectores críticos como la Avenida Las Palmas.

La preocupación de los investigadores norteamericanos radica en cómo la Oficina de Envigado actúa como un soporte logístico y de refugio para delincuentes internacionales. Se ha recordado que el uso de mansiones de alto valor en Colombia para estas reuniones de alto nivel, que involucran tanto al crimen organizado local como a actores internacionales, ha sido detectado en investigaciones previas.

Un evento que ha disparado las alertas es el reciente asesinato de un testigo vinculado al FBI en un área comercial de Medellín. Este crimen ha forzado la intensificación de las labores de rastreo y la recolección de evidencia física en torno a este caso en particular.

Diversos registros e imágenes en poder del FBI documentan la presencia y relevancia de Nicolás Maduro Guerra en esta red. Su paso por territorio colombiano, específicamente en la capital de Antioquia, se considera una pieza clave en la comprensión de la geopolítica criminal que afecta a la región.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez jura como presidenta interina de Venezuela mientras Nicolás Maduro Guerra, hijo del derrocado presidente Nicolás Maduro observa, en la Asamblea Nacional, después de que Estados Unidos lanzara un ataque al país y capturara a Maduro y a su esposa Cilia Flores, en Caracas, Venezuela, 5 de enero de 2026 - crédito Leonardo Fernandez Viloria/Reuters

Detalles sobre la presencia de “El Príncipe” en Medellín

Nicolás Ernesto Maduro Guerra, apodado bajo el alias de “El Príncipe”, realizó una visita a Medellín en el año 2020. Durante su estancia, habría gestionado diálogos con representantes de las disidencias de las Farc con el fin de pactar acuerdos referentes al tráfico de estupefacientes y armamento con destino final hacia Estados Unidos, según consta en expedientes judiciales estadounidenses.

Reportes judiciales de los tribunales norteamericanos lo identifican como un actor determinante en la apertura de rutas seguras para el envío de cocaína desde Colombia. Para estos fines, se habrían utilizado aeronaves de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y cargamentos en contenedores vía marítima. Asimismo, se le vincula con la gestión logística en la isla de Margarita, contando con el respaldo de miembros de la Guardia Nacional.

Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del presidente de Venezuela y conocido como El Príncipe, visitó Medellín en 2020 y mantuvo encuentros con representantes de las disidencias de las Farc para negociar acuerdos de tráfico de drogas y armas con destino a Estados Unidos - crédito Leonardo Fernandez Viloria/Reuters

Las investigaciones sitúan a Maduro Guerra como un integrante activo del denominado Cartel de los Soles, una organización conformada por militares y civiles que facilita el narcotráfico internacional. Esta red mantendría alianzas con grupos de la talla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua, encargados de garantizar la custodia y el traslado de toneladas de drogas al mercado de consumo en Estados Unidos.

Entre los pactos más recientes que figuran en los expedientes judiciales, se destaca el pago mediante la entrega de explosivos y armas automáticas. Este intercambio asegura el apoyo mutuo entre el aparato estatal venezolano y las disidencias armadas colombianas con una proyección que se extiende, al menos, hasta el año 2026. Las operaciones contemplarían el envío de cargamentos masivos de cocaína a Miami y otras remesas a la ciudad de Nueva York.

Fuente: Infobae

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