El cementerio José María Azael Franco, de Tulcán, uno de los íconos turísticos del norte del país, espera más de 40.000 visitas hasta el 15 de enero.
El camposanto, considerado único y famoso por sus más de 300 impresionantes esculturas de ciprés talladas con figuras precolombinas, agustinas y árabes, fue creado por el artista-jardinero José María Azael Franco Guerrero.
El flujo de turistas colombianos y sus destinos

Edward Villa, turista colombiano que vino desde Buga, retorna a su país emocionado por la belleza de este espacio. Comenta que le recomendaron cruzar la frontera (Rumichaca) para visitar este lugar al que califica de maravilloso.
Un 60 % de los viajeros que llegaron desde varias ciudades del vecino país para disfrutar de los carnavales de Negros y Blancos en Pasto aprovechan para desplazarse hacia la fronteriza capital del Carchi (Tulcán).
Mientras, el 30 % se dirige hacia Imbabura para avistar los lagos, realizar recorridos en tren, degustar de la fritada y el hornado, y comprar artículos y ropa en cuero en Atuntaqui y Cotacachi, indica Jorge Mosquera, guía caleño. Otros, en cambio, van en busca de aventura, sol y playa en Esmeraldas y Manabí, que por estos días son los destinos preferidos de los viajeros de Colombia.
Quito es otra alternativa para los viajantes “paisas” por la cercanía a la frontera y por la zona colonial y la modernidad de la urbe capitalina.
Desplazarse en el metro para dirigirse hacia varios lugares con un rico patrimonio cultural en su centro histórico (patrimonio de la Unesco), con iglesias barrocas (La Compañía, San Francisco, Basílica del Voto Nacional), plazas coloniales (Grande, Santo Domingo) y la calle La Ronda, además de vistas panorámicas desde el Panecillo, el teleférico y la experiencia única de la Mitad del Mundo, combinando historia, arquitectura y naturaleza andina, son la mejor opción, manifiesta Santander Rosero, quien vino desde Bogotá para conocer Ecuador.
Afluencia diaria y seguridad reforzada
El cementerio de Tulcán recepta diariamente 5.000 visitantes desde el pasado 2 de enero, explican agentes municipales, quienes son los encargados de brindar seguridad, efectuar varias recomendaciones a los visitantes y ordenar el ingreso para evitar aglomeraciones. “Un 10 % proviene de varios países, mientras que el 90 % son colombianos», comenta Alfredo Vaca, motorizado municipal.
Con antelación, el personal administrativo y de control se ha preparado para enfrentar incluso cualquier tipo de contingencias. Un grupo de policías refuerza los operativos de seguridad, algo que sorprende a los vacacionistas y los tranquiliza, ya que han escuchado que Ecuador se ha vuelto un país peligroso, como señala Isabel Otero, oriunda de Popayán, quien se lleva una impresión diferente.
Atractivos, comercio y recomendaciones
Las figuras, jardines simétricos y perfectamente arreglados, el mirador que ofrece una vista impresionante del cementerio que se entremezcla entre arte y naturaleza, y los gigantes murales esgrafiados y en relieve que son la nueva atracción de este sitio declarado Patrimonio Cultural del Estado ecuatoriano en 1984, son parte de su atractivo.
Más de treinta locales que ofertan artesanías, gastronomía, refrescos y bebidas están reactivados, donde encuentra desde comida nacional hasta mexicana. Un souvenir se vende desde $ 2,5, y un poncho con motivos andinos que son tendencia, en $ 23. En cambio, una camiseta o un buzo cuesta $ 10. El favorable clima vuelve placenteros los recorridos, que conectan con el parque Isidro Ayora y el regenerado mercado Plaza Central, uno de los espacios donde la gastronomía local invita a disfrutar de las recetas carchenses.
Los agentes de control municipal coinciden en que deben estar atentos para que los infantes y adolescentes no se suban a las esculturas debido a que son frágiles y corren el riesgo de romperse o contaminarse.
Recomiendan visitar el cementerio temprano en la mañana o al final del día para evitar el sol y la multitud (08:00 a 18:00), no ingresar con mascotas, así como llevar cámara o celulares para capturar las impresionantes esculturas y jardines, respetar las normas y reglamentos del cementerio y, lo más importante, disfrutar de la tranquilidad y la belleza del lugar. Está prohibido ingresar alimentos o consumir bebidas embriagantes en el interior.
Los tradicionales fotógrafos con sus cámaras compactas y digitales no desaparecen en este rincón de silencio e inspiración, donde en minutos revelan las fotos en varios tamaños y las ofertan a sus clientes.
Garajes, zonas de estacionamiento alrededor de un perímetro de ocho cuadras, cuidadores, vendedores de dulces e informales son parte de la dinámica económica que mueve el camposanto durante las dos primeras semanas de cada año. (I)
Fuente: El Universo