En geopolítica internacional, nada es más importante que el control petrolero, hoy pieza fundamental de EEUU para acabar con las dictaduras de izquierda en Venezuela y Cuba, además, conseguir la ruptura y expulsión de la influencia de China, Rusia e Irán en el hemisferio de seguridad de EEUU.
Durante décadas, el petróleo ha sido el elemento central en la política y la economía de Venezuela y Cuba.
El acuerdo energético entre Fidel y Chávez del 30 de octubre del año 2000, Convenio Integral de Cooperación (CIC), permitió que Caracas suministrara inicialmente 53 mil barriles de crudo diario subsidiado a La Habana a cambio de personal médico, servicios de inteligencia y apoyo político, monto que posteriormente subió hasta 115 mil barriles diarios.
Sin embargo, ya antes de su arresto, Maduro había reducido drásticamente los envíos de petróleo venezolano a Cuba, enviando últimamente entre 40 y 50 mil barriles diarios, provocado por la caída de la producción en Venezuela, sanciones internacionales y presiones económicas,
Ahora con el control total del Petróleo Venezolano por EEUU, Cuba no recibe ni una gota más, lo que ha generado una profunda crisis energética en la isla, caracterizada por apagones, escasez de combustibles, deterioro de los servicios básicos e ingresos en divisas por la reventa parcial del crudo venezolano.
En el caso de Venezuela, la abundancia de petróleo no ha significado desarrollo y progreso, solo ha servido como coartada económica para perpetuar el control, corrupción y permanencia del Chavismo en el poder, financiando redes de apoyo dentro de las fuerzas armadas, los aparatos de seguridad y eliminando una transición democrática.
Con el escenario actual, las reglas del ajedrez petrolero han cambiado, EEUU ha tomado el control para terminar eventualmente de manera pragmática y contundente con las dictaduras comunistas en Caracas y La Habana, desarticulando también las alianzas en toda la Cuenca del Caribe y, sobre todo, exponiendo la corrupción de las dictaduras, que incluye el narcotráfico.
EEUU controla hoy las licencias de exportación petrolera desde Venezuela, bloquea y captura buques fantasmas y se propone administrar los flujos financieros provenientes del petróleo, en beneficio del pueblo venezolano.
Esta táctica de control y asfixia al Chavismo, será también letal para Cuba, que ya no contará con las donaciones de crudo venezolano, entonces las posibilidades de la caída de la dictadura cubana son ahora reales.
Si el petróleo sostuvo las dictaduras de Venezuela y Cuba, el control total por parte de EEUU será su final,
La era de las tiranías de Venezuela y Cuba a través del Petróleo ha terminado, ahora le corresponde a EEUU lograr una transición sostenible en Venezuela y Cuba, que requeriría reformas estructurales profundas, la diversifiquen de la economía y fortalecimiento de las instituciones democráticas, más allá de la sola presión sobre el control del petróleo, hay que reconstruir democracias estables en Venezuela y Cuba en beneficio de sus ciudadanos, que vayan más allá de los barriles de petróleo.