La crispación entre el actual mandatario Gustavo Petro y el líder del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, ha alcanzado un nuevo pico de confrontación mediática y política. Este enfrentamiento se intensificó tras las recientes manifestaciones convocadas por el Ejecutivo en la Plaza de Bolívar y en diversas ciudades del país, sumado a las presiones diplomáticas provenientes de Estados Unidos.
A través de sus canales oficiales, el exjefe de Estado Uribe Vélez lanzó duras críticas contra la narrativa gubernamental. El exmandatario sugirió que las intervenciones públicas de Petro tienen como objetivo
“tapar la corrupción, la destrucción de la salud, el creciente narco terrorismo, poniéndonos a hablar del divertido discurso de ayer”.
Para el dirigente opositor, estas maniobras discursivas pretenden ocultar problemáticas críticas, tales como el incremento desmedido de la deuda pública, lo cual calificó como una estrategia orientada a llevar al país a una situación de quiebra fiscal. En su intervención, también resaltó lo que considera una inconsistencia en la actitud internacional del presidente Petro frente a la política de Donald Trump.
Uribe fue enfático al contrastar la conducta del mandatario en el exterior frente a sus ataques internos:
“Petro se vuelve mansurrón con el Pte Trump; regresa al Petro original para insultarme; no habla de su familia sino de la mía”,
sentenció el exmandatario.

Este cruce de palabras tiene su origen en las declaraciones emitidas por Gustavo Petro el pasado 7 de enero en Bogotá. En dicho espacio, el jefe de Estado puso bajo la lupa el accionar del sistema judicial en relación con Santiago Uribe, hermano del expresidente, quien fue sentenciado a una pena de 28 años de prisión por sus vínculos con la organización paramilitar denominada Los 12 Apóstoles. Petro manifestó su descontento ante el hecho de que Santiago Uribe aún no se encuentre cumpliendo una detención efectiva.
Durante su alocución en la capital, el presidente lanzó una frase que generó gran controversia nacional:
“No le quiero decir la grosería que le quiero decir, mucho hp, ¿no sabe la historia de Colombia?”.
Posteriormente, el mandatario intentó matizar el uso de las siglas “hp”, afirmando irónicamente que se refería a la expresión “honorable parlamentario”, un recurso que ya ha utilizado en contextos previos.
La respuesta del partido Centro Democrático no se hizo esperar. La colectividad emitió un comunicado rechazando lo que consideraron un lenguaje “agresivo y estigmatizante”. Según la organización política, este tipo de retórica evoca periodos oscuros de la historia nacional, señalando que
“ese lenguaje agresivo y estigmatizante repite el mismo libreto de odio y señalamiento que antecedió a la tragedia nacional vivida con Miguel Uribe Turbay”.
Por su parte, Gustavo Petro advirtió sobre los peligros de que se geste un conflicto interno bajo influencias externas, marcando una distinción entre los procesos históricos de Colombia y Venezuela. El presidente aseguró:
“La labor de un presidente es hacer lo que no hizo Uribe, porque estimulando la guerra contra mí en ese palacio provocaría una guerra aun llevándomelo, porque esto no es Venezuela, la historia de Venezuela es relativamente pacífica, y la de Colombia no”.
La tensión continuó con menciones de Uribe hacia otros actores políticos, como el senador Cepeda en Madrid, de quien cuestionó su visión sobre la seguridad nacional y sus alianzas internacionales, sugiriendo que ha tratado a la nación como un “protectorado terrorista”.
Hitos y antecedentes del caso Santiago Uribe
La fijación del presidente Petro sobre el caso de Santiago Uribe Vélez y el grupo de Los 12 Apóstoles ha sido una constante en su carrera política. Se recuerda que el 25 de noviembre de 2025, el mandatario difundió un extenso comunicado en la red social X, atribuyéndose la primera denuncia pública sobre esta estructura criminal en Antioquia, a la cual vinculó directamente con las antiguas Convivir.
En sus memorias legislativas, Petro recordó que durante el año 2007, en calidad de senador, expuso las presuntas conexiones de Santiago Uribe con operativos de limpieza social en municipios como Yarumal y Titiribí. Sostuvo que aquellas denuncias, que en su momento generaron gran revuelo, han encontrado respaldo en las recientes determinaciones de los tribunales.

Además, el presidente denunció que, como consecuencia de su labor investigativa contra el uribismo, su núcleo familiar fue víctima de interceptaciones ilegales, persecuciones y un exilio forzado. Igualmente, cuestionó la percepción de ciertos sectores en Estados Unidos que, según él, han intentado minimizar los vínculos entre estructuras de poder y el narcotráfico en la región.
Actualmente, la situación legal de Santiago Uribe se encuentra en una etapa crucial. El Tribunal Superior de Antioquia revocó una decisión inicial de absolución y procedió a condenarlo a casi tres décadas de cárcel. Los cargos incluyen homicidio agravado y concierto para delinquir agravado, delitos que han sido calificados como de lesa humanidad debido a la naturaleza sistemática del grupo paramilitar involucrado.
Frente a esta condena de segunda instancia, el equipo jurídico de la defensa ha interpuesto un recurso de impugnación especial. Este trámite legal se encuentra ahora bajo el análisis de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, entidad que tendrá la última palabra sobre la situación jurídica del hermano del expresidente, mientras la sentencia actual permanece vigente.
Fuente: Infobae