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Lula veta ley para rebajar penas por el intento de golpe en Brasil

En el marco de la conmemoración del tercer aniversario de las agresiones contra las sedes del poder en Brasilia, el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha ejercido su facultad de veto este jueves contra un proyecto de ley que buscaba aminorar drásticamente las sentencias judiciales de los involucrados en la intentona golpista de 2022. Esta medida legislativa habría favorecido, entre otros, al exgobernante Jair Bolsonaro.

La defensa de la democracia y la justicia

Durante su intervención, Lula fue enfático al declarar que:

«El ocho de enero está marcado en la historia como el día de la victoria de nuestra democracia. Victoria sobre quienes intentaron tomar el poder por la fuerza, despreciando la voluntad popular»

. Además, el jefe de Estado recordó que las investigaciones revelaron un complot que pretendía acabar con su vida y la de otras altas autoridades del país.

La firma de este veto se realizó al concluir una ceremonia en el Palacio del Planalto. Allí, rodeado de su gabinete y diversas autoridades, el presidente resaltó la solidez del sistema democrático brasileño y enalteció el papel desempeñado por el Tribunal Supremo, organismo que ha liderado los juicios contra los insurrectos a pesar de las constantes presiones externas.

Sobre el rol judicial, el presidente expresó:

«Posiblemente la prueba más contundente del vigor de la democracia brasileña sea el juicio a los golpistas por el Tribunal Supremo»

. Asimismo, destacó que el proceso ha sido totalmente transparente y ha garantizado el derecho a la defensa de todos los implicados, basándose siempre en pruebas sólidas.

Logros políticos y advertencias a la oposición

En un discurso cargado de contenido político, Lula aseguró que:

«No aceptamos ni una dictadura civil, ni una dictadura militar»

. Aprovechó el espacio para subrayar la gestión de su Gobierno, destacando los logros económicos y sociales alcanzados desde su retorno al mando hace tres años, reafirmando el rumbo actual de la nación.

El mandatario también envió un mensaje directo a sus opositores respecto a los comicios que se celebrarán este año, afirmando que las proyecciones pesimistas sobre su gestión han sido superadas. Advirtió que, si sus adversarios continúan «apostando por el pesimismo», volverán a sufrir una derrota en las urnas.

Lula cerró su participación citando una frase célebre:

«Aquellos que no recuerdar el pasado, están condenados a repetirlo»

. Tras su discurso, el cual recibió una fuerte ovación de los asistentes, se dirigió a las afueras de la sede gubernamental en la Plaza de los Tres Poderes para saludar a los simpatizantes congregados en el mismo sitio que fue vandalizado el 8 de enero de 2023.

Detalles del proceso legislativo

Esta decisión presidencial devuelve al Congreso Nacional una propuesta que había sido ratificada a finales de 2025 por ambas cámaras. Esta acción representa un choque directo con el Legislativo, dado que el Ejecutivo se opone tajantemente a cualquier normativa que pretenda flexibilizar las sanciones contra los considerados cabecillas de la trama antidemocrática.

El presidente ya había adelantado su postura tiempo atrás:

«Con todo el respeto al Congreso Nacional, en cuanto llegue a mi despacho, lo vetaré, no es ningún secreto»

, sentenció Lula, añadiendo que

«quienes cometieron crímenes contra la democracia brasileña tendrán que pagar por los actos contra el país»

.

El destino de esta ley ahora depende nuevamente de los legisladores, quienes tienen la potestad de anular el veto presidencial. Para lograrlo, se requiere el apoyo de una mayoría absoluta de 257 diputados (de un total de 513) y 41 senadores (de un total de 81). En caso de una revocación, la ley podría entrar en vigor, aunque quedaría sujeta a impugnaciones por parte del Gobierno, la Fiscalía, partidos políticos o la sociedad civil.

El texto original, que recibió el respaldo de 291 diputados y 48 senadores, contempla reducciones de pena de hasta el 70 por ciento en determinados casos. En cuanto a la situación de Bolsonaro, quien ya cumple una condena de 27 años de prisión, la normativa permitiría que su tiempo mínimo en régimen cerrado —actualmente de siete años— se redujera a solo dos años y cuatro meses.

Fuente: Infobae

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