Un cambio radical en la retórica del mandatario Gustavo Petro marcó el desarrollo de su comparecencia pública este miércoles 7 de enero en la plaza de Bolívar, en la ciudad de Bogotá. Ante una multitud de ciudadanos congregados para manifestarse en lo que el Ejecutivo denominó la “defensa de la soberanía nacional”, el presidente reveló las razones detrás de su nuevo enfoque frente a las tensiones externas.
Esta jornada de movilización, impulsada por la administración actual, tuvo como detonante las recientes advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a una posible incursión militar en territorio colombiano. Dichas declaraciones surgieron tras los sucesos del pasado 3 de enero, cuando una operación en Venezuela terminó con la detención de Nicolás Maduro, el máximo representante del régimen en ese país.
Durante el evento, el jefe de Estado colombiano compartió con los asistentes que, tras sostener una conversación telefónica con Donald Trump, la estructura y el matiz de su intervención sufrieron una transformación total frente a lo que había planificado originalmente. Con un dejo de ironía, el presidente admitió que “no es fácil” alterar un discurso de tal magnitud en tan poco tiempo.
Un giro de la confrontación al entendimiento diplomático
Aunque el planteamiento inicial de Petro se caracterizaba por ser confrontativo, calificado por él mismo como “fuerte” y centrado en el rechazo a cualquier tipo de injerencia extranjera, el mandatario prefirió finalmente apostar por la diplomacia. Según explicó ante la masa de simpatizantes, reconoció la relevancia de reconstruir los puentes de comunicación con la Casa Blanca.
“Hoy traía un discurso y tengo que dar otro. Eso no es fácil”
Así inició Gustavo Petro su alocución, dejando entrever que los puntos abordados con el líder estadounidense fueron determinantes para replantear su estrategia comunicativa.
“El primer discurso era bastante duro, porque es que yo sé de la guerra, entonces viví una parte en eso”
, puntualizó el mandatario, vinculando su pasada experiencia en conflictos armados con la severidad del mensaje que planeaba emitir en un principio.
Haciendo alusión a su antigua militancia en el M-19, el presidente enfatizó su conocimiento sobre la violencia, aunque subrayó que, tras el contacto con Trump, el escenario parece haber tomado un rumbo distinto al del enfrentamiento bélico tradicional. Mencionó que las guerras contemporáneas han evolucionado hacia el uso de drones, sistemas antidrones y el control del espectro electromagnético; no obstante, resaltó que el factor humano sigue siendo el mismo.
“Yo sé que si alguien osara hacerme daño o de cualquier manera (…) lo que sucedería es que el pueblo de Colombia entra al conflicto y se repetiría lo que conocemos ya en los dos siglos que llevamos de república. No hay que explorar mucho, todos lo sabemos”
.

El líder del Pacto Histórico puso especial énfasis en la urgencia de retomar los canales directos con el gobierno estadounidense, una dinámica que, a su juicio, se había deteriorado gravemente en el último periodo. Bajo esta premisa, lanzó una advertencia basada en la historia nacional:
“Si no se dialoga, hay guerra; nos lo ha enseñado la historia de Colombia”
.
Narcotráfico y seguridad fronteriza: El núcleo del diálogo
Según el relato de Petro, la llamada con Donald Trump —ocurrida apenas unas horas antes del evento en la plaza— se centró en la crisis de Venezuela, las estrategias contra el narcotráfico y la estabilidad en las zonas fronterizas. El presidente colombiano calificó el intercambio como franco, donde ambos mandatarios expusieron sus inquietudes con el fin de prevenir una escalada de fuerzas militares.
“Lo que sucedió hoy, después de mucho tiempo, es que hablamos y restablecí comunicación por primera vez”
, manifestó Petro, subrayando que la sensibilidad de los temas hacía indispensable hallar consensos que alejaran la posibilidad de la violencia.

En defensa de su gestión, el mandatario presentó cifras concretas sobre la lucha contra las drogas, señalando que para el cierre del año 2025 su gobierno había logrado la incautación de 2.800 toneladas de cocaína. Asimismo, destacó progresos en la sustitución de cultivos de uso ilícito, reportando un total de 30.000 hectáreas inscritas bajo este programa de erradicación voluntaria.
Con estos datos, Petro buscó desmentir las acusaciones que lo vinculan con la permisividad ante el tráfico de estupefacientes:
- Aseguró que su administración ha logrado detener el crecimiento de las economías ilícitas.
- Defendió la política de sustitución como un pilar fundamental.
- Lanzó críticas hacia la gestión de su predecesor, Iván Duque, calificándola de fallida en este ámbito.
Pese a estos argumentos, el presidente optó por no profundizar en las estadísticas de Naciones Unidas que indicaron un incremento del 10% en el área sembrada con coca durante el año 2023, un dato que ha generado fuertes cuestionamientos internos y externos sobre la efectividad real de su estrategia antinarcóticos.

Para finalizar, Gustavo Petro denunció lo que considera una campaña de desprestigio contra Colombia en sectores políticos de Estados Unidos, afirmando que hubo manipulación de información entregada al republicano.
“Esas mentiras contadas en Miami llegaron a convencer a Trump de que yo tenía una fábrica de cocaína”
, concluyó el mandatario.
Fuente: Infobae