Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han emitido un comunicado oficial señalando a las facciones Al Amshat y Al Hamzat, las cuales cuentan con el respaldo de Turquía y mantienen vínculos con el gobierno de Damasco, como responsables de diversas agresiones deliberadas contra inmuebles de carácter civil en la localidad de Deir Hafer, en las inmediaciones de Alepo. Informes recientes indican que los enfrentamientos más recientes resultaron en el fallecimiento de al menos un efectivo de las fuerzas prorrégimen tras un ataque ejecutado con drones en el distrito de Sheij Maqsud, acción que ha sido vinculada a la alianza conformada por grupos kurdos y árabes.
La escalada de violencia entre las unidades leales a la administración estatal y las FDS ocurre en un momento de parálisis en las conversaciones para la inclusión de la milicia kurdo-árabe dentro de la estructura de defensa del país. Mientras que fuentes militares kurdas indicaron que la ofensiva aérea se dirigió a puntos estratégicos en el entorno de Alepo, la comandancia de las FDS defendió la operación como su:
«pleno y legítimo derecho a defender a sus combatientes y a la población civil»
frente a las incursiones consideradas indiscriminadas de los grupos Al Amshat y Al Hamzat en sectores habitados.
Sanciones internacionales y violaciones de derechos humanos
La coalición kurdo-árabe manifestó que la responsabilidad total de estos incidentes y sus futuras consecuencias recae sobre los atacantes, precisando además que los bombardeos realizados por los elementos protegidos por Ankara no provocaron bajas en sus filas durante el último reporte. Es relevante mencionar que las brigadas Suleiman Shah (Al Amshat) y Al Hamzat, ahora integradas en el nuevo sistema de seguridad tras el colapso del gobierno de Bashar al Assad en diciembre de 2024, figuran en registros de sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos por acusaciones de abusos sistemáticos contra los derechos fundamentales.
Un punto de fricción constante entre las FDS y el mando central ha sido la metodología para la unificación militar. La alianza kurda ha solicitado por varios meses que sus tropas sean incorporadas como un cuerpo íntegro, oponiéndose a la visión de las autoridades de Damasco que prefieren una inserción individual y dispersa en las Fuerzas Armadas. Paralelamente, se reportaron ataques por parte de tropas gubernamentales contra infraestructuras operativas de drones pertenecientes a las FDS cerca de Deir Hafer, sin que se haya emitido un balance oficial desde la capital sobre los resultados de dichas maniobras.
Transición política y desacuerdos en la cúpula
Estos hechos se producen apenas cuarenta y ocho horas después de que se confirmara la reactivación de los diálogos para definir el estatus de las fuerzas kurdas y sus instituciones civiles dentro de la nueva arquitectura del Estado, en el marco de la transición posterior a la era de Assad. En este proceso, la autonomía de las zonas de mayoría kurda sigue siendo un tema de debate central para la estabilidad futura del territorio sirio.
La propuesta defendida por las FDS para preservar la cohesión de sus unidades choca con la estrategia de Ahmed al Shara, actual presidente transitorio y quien fuera cabecilla de Hayat Tahrir al Sham (HTS), cuya administración promueve el reclutamiento individual. Pese a que en marzo ambas partes suscribieron un pacto para establecer un cese al fuego y las bases de la reintegración, las discrepancias en la implementación de dicho documento han generado múltiples postergaciones.
El comandante de las FDS, Mazloum Abdi, reafirmó a comienzos de diciembre de 2025 su voluntad de avanzar mediante el diálogo para consolidar:
«una Siria democrática y descentralizada»
reiterando el compromiso de convivencia pacífica con el poder central. No obstante, la carencia de acuerdos tangibles ha derivado en un repunte de la hostilidad, materializado en los incidentes registrados en la zona de Alepo.
Dificultades para un alto el fuego duradero
Desde las FDS se ha denunciado que los grupos sancionados internacionalmente, como Al Amshat y Al Hamzat, operan con total impunidad bajo la tutela del gobierno transitorio. Esta rigidez en las posiciones de los actores involucrados expone la fragilidad de los mecanismos de cooperación y la complejidad de concretar un alto el fuego que respete tanto las demandas de las minorías kurdas como los intereses de control de Damasco.
El epicentro de los choques militares actuales se ha concentrado en Alepo y sus áreas periféricas. La zona de Sheij Maqsud, donde se confirmó el deceso de un soldado del nuevo ejército nacional, y la región de Deir Hafer, descrita por las milicias kurdas como un blanco recurrente de agresiones coordinadas con intereses turcos, permanecen bajo máxima alerta.
Finalmente, se han conocido reportes sobre acciones punitivas de las tropas de Siria contra las bases de drones de las FDS, lo que añade una capa adicional de tensión al frágil balance regional. Las versiones encontradas entre los organismos oficiales y las fuerzas implicadas sobre las bajas y la autoría de los ataques demuestran que el camino hacia la integración nacional sigue obstaculizado por la fragmentación interna y las presiones externas que persisten desde los cambios de poder iniciados a finales de 2024.
Fuente: Infobae