El koala, reconocido mundialmente como el máximo símbolo de la fauna en Australia, atraviesa una situación contradictoria que mantiene en alerta a especialistas y grupos conservacionistas. Mientras que en territorios como Nueva Gales del Sur y Queensland las cifras poblacionales caen a niveles críticos, en ciertas islas de la zona sur se registran problemas derivados de la sobrepoblación.
El vínculo entre los seres humanos y estos marsupiales ha sufrido transformaciones drásticas a lo largo del tiempo. Durante el siglo XIX, la explotación comercial por su pelaje estuvo a punto de desaparecer a la especie, registrándose la exportación de aproximadamente ocho millones de pieles antes de que se estableciera una prohibición oficial en 1927.
Ante este panorama, la movilización ciudadana impulsó la apertura de refugios históricos como el Lone Pine Koala Sanctuary, ubicado en Brisbane, además de la creación de colonias en diversas islas, acciones que facilitaron una recuperación paulatina en aquel entonces.
Disparidad en las cifras y amenazas actuales
En la actualidad, el número real de individuos es objeto de debate. Algunas mediciones estiman la existencia de 520.000 ejemplares, mientras que otros expertos sostienen que la cifra real podría ser de apenas 60.000. Estas variaciones se deben a la diversidad de metodologías en las investigaciones científicas.
Las comunidades de koalas en el norte de Australia poseen una mayor diversidad genética, pero se encuentran más vulnerables ante patógenos. Por otro lado, los grupos del sur, aunque muestran estabilidad numérica, enfrentan el riesgo de una baja variabilidad genética producto de décadas de aislamiento y traslados forzados.
En la región de Nueva Gales del Sur, el declive es alarmante: la población se redujo en un 62% durante los últimos 25 años. Esta situación provocó que la especie fuera categorizada oficialmente como “en peligro de extinción”, con proyecciones que advierten sobre una posible desaparición funcional para el año 2050.
“A medida que se pierde el hábitat, muchos se ven obligados a vivir en bolsillos cada vez más pequeños y aislados con acceso limitado a socios fuera de sus grupos”
Esta explicación, brindada por la Dra. Lyndal Hulse de la Universidad de Queensland, detalla cómo la fragmentación del territorio afecta la reproducción. En contraste, en los estados de Victoria y Australia del Sur, el exceso de koalas genera un desbalance ecológico severo. La saturación de individuos provoca la sobreexplotación de los bosques de eucalipto, derivando en casos de muerte por inanición.
La falta de un criterio unificado entre la comunidad científica dificulta la gestión de la especie. Mientras algunos investigadores priorizan el combate a las enfermedades en el norte, otros centran su preocupación en la fragilidad genética de las poblaciones sureñas.
Factores externos y crisis sanitaria
La supervivencia de estos animales se ve comprometida por múltiples factores que se entrelazan. La expansión de la frontera agrícola y el crecimiento urbano dividen el territorio, obligando a los ejemplares a desplazarse por zonas de alta peligrosidad donde ocurren ataques de perros y siniestros viales. De hecho, los accidentes de tránsito constituyen una de las mayores causas de muerte.
A esto se suma la crisis sanitaria provocada por enfermedades infecciosas como la clamidia, que llega a afectar hasta al 90% de los koalas en ciertas áreas del noreste. Asimismo, el retrovirus del koala compromete gravemente su sistema inmune. Tratar a estos animales es complejo, ya que el uso de antibióticos suele alterar su flora intestinal necesaria para digerir el eucalipto. No obstante, se han logrado avances con una nueva vacuna en localidades como Burbank.
Impacto ambiental y medidas de protección
El cambio climático es otro factor que agrava la situación, volviendo los incendios forestales más agresivos y recurrentes. En el año 2025, los incendios golpearon con fuerza el Parque Nacional Budj Bim, dejando un saldo de cientos de koalas heridos o fallecidos.
“Cuando llegan las llamas, devastan rápidamente el hábitat de los koalas”
Así lo manifestó Amber Gillett, integrante del Grupo de Ecología de Koalas de la Universidad de Queensland. La gravedad de las heridas en muchos ejemplares tras estos eventos ha forzado a las autoridades a recurrir al sacrificio humanitario, una medida que genera constantes debates éticos y científicos.
Para contrarrestar estos daños, han surgido iniciativas de gran escala. La Fundación Australiana del Koala trabaja desde el año 2021 en la implementación de corredores ecológicos que abarcan 2.543 kilómetros entre las ciudades de Cairns y Melbourne.
Además, se gestiona la creación del Parque Nacional del Gran Koala en Nueva Gales del Sur, un área protegida de 476.000 hectáreas. En paralelo, organizaciones como Koala Conservation Australia y la Taronga Conservation Society mantienen programas de reproducción controlada, habiendo reportado nuevos nacimientos en mayo de 2025.
La tecnología también juega un rol crucial. Actualmente, el uso de drones con sensores térmicos permite realizar censos más precisos y localizar ejemplares en zonas de difícil acceso de manera eficiente.
El papel de la comunidad en el futuro de la especie
El éxito de la conservación reside en gran medida en la acción local. Se estima que el 80% del hábitat de los koalas se encuentra dentro de propiedades privadas, lo que convierte a los dueños de tierras en actores determinantes para la protección de la especie.
La creación de pasajes naturales y la regeneración de la vegetación nativa son pasos vitales. Según el experto en zoología Bill Ellis,
“La participación de la comunidad es fundamental y los australianos sienten firmemente la necesidad de proteger su ícono nacional”
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Pese a la complejidad de los desafíos, existe un compromiso persistente por parte de la sociedad australiana. La capacidad de resiliencia de este marsupial continúa motivando el desarrollo de nuevas herramientas de preservación, con la meta de asegurar que las próximas generaciones puedan observar a este emblema nacional en su entorno natural.
Fuente: Infobae