La escena política internacional se encuentra en un punto crítico tras las declaraciones de Donald Trump, quien no descartó la posibilidad de llevar a cabo operativos militares en Colombia, siguiendo el modelo de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. El presidente colombiano, Gustavo Petro, reaccionó con firmeza, lo que ha generado un clima de alta tensión diplomática y una controversia interna sobre la retórica presidencial en momentos de crisis externa.
Durante su pronunciamiento, el mandatario Gustavo Petro advirtió sobre las tragedias humanas que acarrearía una intervención militar sin la debida precisión.
“Si bombardean sin inteligencia suficiente, morirán niños”
, sentenció el jefe de Estado, enfatizando que cualquier ataque indiscriminado en las áreas rurales solo serviría para fortalecer a los grupos insurgentes en las zonas de montaña, complicando aún más el conflicto interno que el país busca finalizar.

El llamado a la movilización y la lealtad militar
El presidente también planteó un escenario hipotético ante un eventual intento de captura en su contra. Según sus palabras, una acción de tal magnitud provocaría una respuesta inmediata y masiva de la población civil. “Desatarían al jaguar popular”, aseguró el mandatario, sugiriendo que existe un respaldo social contundente dispuesto a defender su permanencia en el poder ante cualquier fuerza externa.
En su discurso, Petro envió un mensaje directo a los integrantes de la Fuerza Pública. Fue enfático al señalar que cualquier comandante que anteponga intereses o símbolos extranjeros sobre los de la nación colombiana deberá retirarse de las filas oficiales.
“La Constitución ordena defender la soberanía”
, recordó, subrayando que la principal obligación de soldados y policías es la salvaguarda de la integridad nacional frente a cualquier tipo de amenaza foránea.
Defensa de la legalidad y trayectoria personal
Recordando su historia personal, el presidente evocó su transición de la lucha armada a la vida civil tras el acuerdo de paz de 1989. Aunque reiteró su compromiso de no volver a usar las armas, aclaró que estaría dispuesto a retomar esa senda “por la patria” en caso de que la soberanía de Colombia sea vulnerada. Asimismo, rechazó de forma enérgica cualquier acusación que lo vincule con actividades ilícitas.

“No soy ilegítimo ni narco”
, puntualizó Petro, argumentando que su patrimonio personal se limita a su residencia familiar y que sus finanzas siempre han estado bajo el escrutinio público. El mandatario insistió en que no existen pruebas de gastos que superen sus ingresos como funcionario público y que su motor político no es la ambición de riqueza personal.
La respuesta de Cambio Radical y el orden institucional
El jefe de Estado también instó a la ciudadanía a proteger la institución de la Presidencia ante actos violentos que consideró ilegítimos. Aseguró que la Fuerza Pública tiene instrucciones precisas de no atentar contra el pueblo, pero fue enfático en su postura defensiva al añadir la frase: “Sí al invasor”, en un tono que elevó la temperatura del discurso oficial.
Para cerrar su intervención, apeló a los valores de la independencia y al legado de Simón Bolívar, autodenominándose como un “comandante del pueblo”. Su cierre fue una proclama de autonomía:
“Colombia libre por siempre”
.

Estas afirmaciones provocaron una respuesta inmediata del partido Cambio Radical, colectividad que emitió un comunicado oficial con fuertes críticas. Para la organización opositora, la postura de Gustavo Petro representa una “deriva peligrosa” que trasciende lo diplomático. El partido señaló que el uso de un lenguaje cargado de épica insurgente no es propio de la dignidad presidencial.
Cambio Radical calificó como un hecho “gravísimo” que el presidente incite a la población a tomarse el poder en los entes locales o que obligue a la Fuerza Pública a elegir entre símbolos nacionales y extranjeros. Según el comunicado, la soberanía no se garantiza mediante arengas o amenazas, sino a través de la prudencia y el respeto irrestricto a la Constitución de 1991, la cual establece límites claros para evitar liderazgos caudillistas.
Fuente: Infobae