Durante una sesión de carácter extraordinario en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el delegado ruso Vasili Nebenzia exigió la liberación inmediata del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores. En este espacio, las representaciones de Rusia y China manifestaron su absoluto rechazo a la operación militar desplegada por Estados Unidos en la ciudad de Caracas, argumentando que tal acción constituye una violación directa a la legalidad internacional y a los principios de soberanía establecidos en la Carta de la ONU.
El embajador de Rusia ante el organismo internacional fue enfático al señalar que
“no hay ni puede haber justificación alguna para los crímenes cínicamente cometidos por Estados Unidos en Caracas”
. Nebenzia describió la intervención militar, bajo las órdenes del presidente Donald Trump, como un acto que atropella las normas del derecho global y que responde a una interpretación parcial de los valores de las Naciones Unidas, supeditada exclusivamente a los intereses estratégicos de Washington.
En su discurso, el representante del Kremlin utilizó un tono irónico para referirse al sistema liberal que promueve la administración estadounidense, tildándolo como el
“orden mundial en todo su esplendor”
. Asimismo, aseguró que dicho modelo
“horroriza incluso a los más acérrimos atlantistas”
. Nebenzia exhortó al gobierno de Estados Unidos a detener de forma definitiva sus políticas de cambio de régimen y a comenzar a respetar la autonomía de las naciones. Recalcó que cualquier tipo de conflicto entre ambos países debe ser gestionado mediante la diplomacia y el diálogo, dejando de lado las acciones unilaterales de fuerza.
Por su parte, el diplomático chino Geng Shuang enfatizó la postura de Pekín contra lo que calificó como una grave transgresión a la integridad, la seguridad y los derechos fundamentales de la nación venezolana. Geng sostuvo que la ofensiva armada autorizada por el gobierno de Trump quebranta pilares internacionales como la igualdad soberana y la resolución pacífica de las controversias. El funcionario fue tajante al afirmar que
“ningún país puede ser la policía del mundo ni ningún estado puede erigirse en juez internacional”
.
El gigante asiático aprovechó el foro para ratificar su apoyo a la administración de Maduro y a la ciudadanía de Venezuela. Geng Shuang instó a las autoridades en Washington a poner fin a las estrategias de presión y hostigamiento, haciendo un llamado a construir vínculos diplomáticos fundamentados en el respeto mutuo y el cese de cualquier injerencia en los asuntos internos del país sudamericano.
A lo largo de la jornada, Rusia y China mantuvieron un frente unido contra lo que denominaron una “agresión armada”, situando dicha maniobra totalmente al margen de los procedimientos legales internacionales. Ambas potencias alertaron sobre el peligro de desestabilizar el orden global mediante este tipo de intervenciones, las cuales podrían sentar precedentes negativos para la convivencia entre los estados miembros de la ONU.
Escalada de tensiones y detención del mandatario
El debate en el Consejo de Seguridad se produjo en un contexto de máxima tensión tras la acción militar de Estados Unidos que buscaba remover del poder a Nicolás Maduro, resultando en su captura y la de Cilia Flores. Esta situación crítica motivó a diversos integrantes del consejo a solicitar una salida negociada para evitar un mayor uso de la fuerza. Rusia aprovechó el espacio para advertir sobre cómo el uso arbitrario del poder militar erosiona la confianza en las instituciones internacionales y reclamó el respeto absoluto a la libre determinación de los pueblos.
Las delegaciones de Moscú y Pekín coincidieron en que la solución a la crisis en Caracas pasa por detener la intervención extranjera. Insistieron en que los conflictos deben ser resueltos a través de mecanismos de paz, siguiendo estrictamente los protocolos de las Naciones Unidas. La sesión evidenció la profunda fractura interna en el Consejo sobre la validez de las acciones de Washington y la interpretación de la soberanía nacional.
Finalmente, ambos gobiernos reiteraron que la problemática venezolana no debe ser atacada con soluciones impuestas desde el exterior. Exigieron el retorno de Nicolás Maduro a su cargo presidencial, subrayando que su detención forzosa es una afrenta directa contra los principios de soberanía. Estas demandas se posicionaron como el eje central de la defensa presentada por las dos potencias en la reunión del órgano de seguridad más importante del mundo.
Fuente: Infobae