El fenómeno delictivo conocido popularmente como “la estafa de la llamada perdida” ha encendido las alarmas entre especialistas en ciberseguridad y autoridades competentes. Esta modalidad de fraude telefónico está experimentando un crecimiento notable, lo que obliga a los usuarios a mantenerse vigilantes ante la recepción de llamadas de origen desconocido para evitar ser víctimas de redes criminales internacionales.
Los perpetradores de estos delitos han refinado sus tácticas utilizando prefijos telefónicos de diversas naciones para ejecutar engaños a escala global. Los registros de advertencia señalan con frecuencia códigos provenientes de potencias como Estados Unidos (+1) y Rusia (+7), países que encabezan las listas de sospecha por su uso recurrente en actividades fraudulentas.
De acuerdo con informes de la Guardia Civil de España, los atacantes también emplean códigos de regiones que pueden resultar menos familiares para el público general, incrementando las posibilidades de éxito del engaño. Entre estos prefijos se encuentran:
- Albania (+353)
- Costa de Marfil (+225)
- Ghana (+233)
- Nigeria (+234)
El modo de operación de las redes de estafadores

El funcionamiento de las bandas criminales detrás de estos fraudes se caracteriza por ser directo y altamente efectivo. La técnica consiste en realizar llamadas de muy corta duración a una gran cantidad de números seleccionados de forma aleatoria en distintas regiones del mundo. La brevedad del timbraje está calculada para que el receptor no tenga la oportunidad de contestar a tiempo.
El objetivo central es que la víctima encuentre un registro de llamada perdida de carácter internacional en su dispositivo y, movida por la curiosidad o la urgencia, proceda a devolver la llamada. Este mecanismo de manipulación psicológica se ve favorecido por la falta de información sobre los altos costos que implican las comunicaciones internacionales de larga distancia.
Al momento de retornar la llamada, se activa automáticamente un sistema de tarificación especial. Esto puede generar cobros exorbitantes que alcanzan varios dólares por minuto, dependiendo de la ubicación geográfica de origen y el tiempo de conexión. Estos ingresos económicos son desviados directamente a las arcas de los ciberdelincuentes.
Riesgos colaterales y exposición de datos personales

Es importante destacar que el perjuicio económico no es la única amenaza presente en este esquema. Las llamadas internacionales fraudulentas pueden ser el primer paso para riesgos de mayor gravedad. La acción de devolver la llamada no solo impacta en la factura telefónica, sino que también expone al usuario a posibles vulnerabilidades de seguridad.
En diversas situaciones, los delincuentes utilizan este contacto inicial para desplegar técnicas de phishing o robo de identidad. Este tipo de estafas puede ir acompañado de estrategias más sofisticadas, en las cuales los atacantes intentan recopilar información sensible mediante preguntas capciosas o solicitudes engañosas. En casos críticos, los usuarios pueden recibir comunicaciones posteriores a través de aplicaciones de mensajería, elevando el riesgo de que su información personal sea filtrada o comercializada de forma ilícita.
Recomendaciones para prevenir este tipo de estafa

Tanto las autoridades como las empresas operadoras de telecomunicaciones coinciden en que la prevención es la defensa más efectiva. La regla de oro es evitar la devolución de llamadas de números desconocidos, especialmente si estos poseen prefijos extranjeros. Una práctica recomendada antes de interactuar con un número sospechoso es realizar una búsqueda rápida en plataformas digitales para verificar si ya existen reportes de fraude vinculados a esa numeración.
Adicionalmente, se recomienda el uso de las siguientes herramientas y protocolos de seguridad:
- Activar servicios de identificación y bloqueo de llamadas sospechosas ofrecidos por las operadoras.
- Reportar inmediatamente el incidente al proveedor de servicios telefónicos si se detectan cargos inesperados tras haber devuelto una llamada.
- Mantenerse informado sobre los códigos internacionales peligrosos reportados recientemente.
Crecimiento del fraude mediante WhatsApp
El aumento de la estafa de la llamada perdida se produce de forma paralela a una oleada de fraudes en plataformas como WhatsApp. En este entorno, los criminales distribuyen mensajes que suelen contener errores ortográficos, enlaces externos sospechosos o instrucciones para instalar aplicaciones de origen dudoso.
Frecuentemente, los estafadores recurren a la suplantación de identidad de personas conocidas o utilizan señuelos como ofertas de empleo, sorteos inexistentes o propuestas de inversión para solicitar números de cuenta o contraseñas de seguridad.
Es fundamental recordar que WhatsApp es un servicio gratuito y nunca solicita pagos a sus usuarios; cualquier mensaje que exija dinero bajo cualquier concepto debe ser tratado como un intento de fraude. La mejor respuesta ante estas sospechas es proceder al bloqueo y reporte del contacto, una acción que ayuda a limitar el alcance de estas redes criminales y protege la privacidad del usuario.
Fuente: Infobae