El término jurídico conocido como terra nullius, o «tierra de nadie», funcionó durante décadas como el motor legal que impulsó a las potencias coloniales a expandir sus fronteras sobre regiones sin un propietario formal. Estos territorios, que en ocasiones albergaban pueblos originarios y en otras eran parajes desolados, se convirtieron en el centro de intensas disputas geopolíticas. Este contexto histórico dio origen a misiones de exploración de altísimo riesgo que hoy forman parte de los anales de la historia moderna.
Dentro de este marco de ambición territorial, Groenlandia se posicionó como un objetivo estratégico fundamental. Durante el siglo XIX y los albores del siglo XX, naciones como el Reino Unido, Noruega y, fundamentalmente, Estados Unidos, pusieron sus ojos en esta región ártica. La soberanía de Dinamarca sobre el territorio pendía de un hilo, hasta que un hallazgo geográfico cambió el curso de la historia: la confirmación de que Groenlandia era una isla única e indivisible. Este dato técnico invalidaba cualquier pretensión basada en el concepto de terra nullius, consolidando definitivamente el control danés sobre la totalidad del territorio.
La expedición de Ejnar Mikkelsen en la pantalla grande
Este fascinante episodio histórico es el eje central de la cinta Perdidos en el Ártico. Se trata de una ambiciosa coproducción internacional que involucra a Islandia, Dinamarca y Estados Unidos, disponible actualmente en el catálogo de Netflix. La trama recrea la épica travesía liderada por el explorador Ejnar Mikkelsen, quien se embarcó en una misión casi suicida para probar que Groenlandia no estaba fragmentada en dos masas de tierra distintas. Su objetivo era localizar los diarios y restos de la trágica misión Danmark, una expedición anterior que buscaba los mismos resultados pero cuyos integrantes desaparecieron en el intento.
Bajo la dirección del cineasta danés Peter Flinth —reconocido por su trabajo en la saga de Arn: El Caballero Templario—, el filme adapta el texto autobiográfico Dos contra el hielo, escrito por el propio Mikkelsen. La narrativa se enfoca en el angustiante recorrido que el capitán realizó junto al mecánico Iver Iversen, el único miembro de la tripulación que se atrevió a acompañarlo. Ambos debieron enfrentar kilómetros de hielo perpetuo a pie, solo para descubrir a su regreso que su embarcación y el resto de los compañeros se habían marchado del lugar, dejándolos a su suerte.
Estrellas de renombre en el reparto
La producción cuenta con un elenco de primer nivel encabezado por Nikolaj Coster-Waldau. El actor, mundialmente famoso por interpretar a Jaime Lannister en la exitosa serie Juego de Tronos, no solo asume el papel protagónico como el capitán Ejnar Mikkelsen, sino que también participó activamente como guionista del proyecto. Junto a él, destaca la actuación de Joe Cole, conocido por su rol de John Shelby en la aclamada serie británica Peaky Blinders, quien da vida al leal mecánico Iversen.

Realidad histórica frente a la ficción
Aunque Perdidos en el Ártico se fundamenta en hechos verídicos, los creadores se permitieron ciertas licencias dramáticas para potenciar el ritmo cinematográfico y el interés del espectador. Por ejemplo, en la vida real, los diarios que confirmaban la unidad de la isla no fueron recuperados directamente por Mikkelsen durante esa expedición específica, sino que el hallazgo inicial correspondió a un sobreviviente de la tripulación de la misión Danmark original.
Asimismo, el tratamiento de la muerte de los perros que acompañan a Mikkelsen e Iversen durante su travesía fue modificado para el cine. En la película, estas escenas se presentan con una carga emocional y una crudeza mucho mayor para acentuar el dramatismo y la intensidad del relato, mientras que en los diarios de exploración reales, estos sucesos no se detallan con el mismo nivel de impacto que vemos reflejado en la pantalla de la plataforma de streaming.
Fuente: Infobae