La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo en España ha manifestado un rechazo contundente ante la reciente operación militar ejecutada por Estados Unidos en territorio venezolano. La agrupación comparó este despliegue con otros conflictos bélicos internacionales, advirtiendo que esta acción sigue una lógica de fuerza similar a la empleada por Rusia durante su invasión a Ucrania. A través de un pronunciamiento oficial, el colectivo de ONG señaló que estas incursiones, utilizadas históricamente para forzar cambios de gobierno o asegurar recursos estratégicos, representan una grave amenaza para la estabilidad global y la paz en el mundo.
Las organizaciones emitieron una condena categórica tras la intervención armada en la que fue capturado el presidente Nicolás Maduro. En el documento, se enfatiza que, a pesar del evidente deterioro democrático que ha sufrido Venezuela en los últimos años, ningún escenario interno brinda legitimidad a una intervención armada o a la imposición de una tutela por parte de potencias extranjeras. La declaración recalca que el proceder de Washington es una violación directa del Derecho Internacional y constituye una injerencia inaceptable en la soberanía de una nación.
El manifiesto resalta la peligrosidad de las pretensiones estadounidenses de ejercer una «tutela» sobre el país caribeño y dirigir una transición política externa. Asimismo, las entidades alertan sobre el uso de la fuerza masiva como herramienta para favorecer intereses económicos de empresas norteamericanas. Según el análisis de las ONG, existen motivaciones estratégicas claras detrás de este movimiento, las cuales apuntan directamente a la apropiación y el control de los recursos energéticos venezolanos.
En el comunicado se establece un paralelismo entre el operativo en Venezuela y otras coyunturas internacionales recientes. Se advierte que este tipo de acciones sienta un precedente peligroso, permitiendo que cualquier estado actúe bajo la misma «lógica de la fuerza» para deponer gobiernos o extraer recursos. Esta es la misma base argumental que, según explican, utilizó Rusia en Ucrania y la que ha permitido que Israel actúe en diversos contextos sin enfrentar sanciones internacionales de peso ni repercusiones diplomáticas significativas.
A pesar de su postura anti-intervencionista, las entidades firmantes no ignoran la crisis interna. Reconocen la grave restricción del espacio civil, el éxodo de aproximadamente 8 millones de personas y que más de 20 millones de ciudadanos viven bajo el umbral de la pobreza multidimensional. No obstante, las ONG son tajantes al señalar que estas deplorables condiciones sociales no justifican, bajo ninguna circunstancia, el uso de la fuerza militar ni el establecimiento de controles externos por parte de Estados Unidos.
La Coordinadora sostiene firmemente que la única resolución válida y perdurable para el conflicto venezolano debe provenir de acuerdos internos. Estos deben ser alcanzados por la propia sociedad venezolana a través de mecanismos pacíficos y democráticos. El texto alerta que el modelo propuesto por la administración estadounidense se asemeja a un protectorado económico, un esquema que consideran totalmente opuesto a los principios de justicia social, soberanía nacional y desarrollo sostenible.
Finalmente, se hizo un llamado urgente a la comunidad internacional, al Gobierno de España y a la Unión Europea para que exijan el respeto absoluto a la soberanía de Venezuela sobre sus riquezas naturales. Las organizaciones instaron a estas instituciones a rechazar cualquier forma de tutela que contravenga el Derecho Internacional. Asimismo, solicitaron el impulso de soluciones diplomáticas que garanticen los Derechos Humanos, atiendan las urgencias humanitarias y permitan que la sociedad civil sea protagonista en la construcción del futuro de su nación.
El colectivo concluye solicitando a los organismos globales una postura firme en defensa de la legalidad internacional. Piden que se promuevan iniciativas multilaterales destinadas a disminuir la tensión política, fomentar la rendición de cuentas y crear las condiciones necesarias para una paz genuina en la región.
Fuente: Infobae