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Mamografías: ¿Un nuevo método para predecir riesgos cardíacos?

La utilidad de la mamografía, reconocida históricamente como el pilar fundamental para la detección temprana del cáncer de mama, está expandiendo sus horizontes hacia la salud cardiovascular. Un ambicioso estudio actualmente ejecutado por el Mount Sinai Health System en Nueva York está analizando si este procedimiento radiológico tiene la capacidad de exponer señales prematuras de enfermedades cardíacas en mujeres.

Especialistas en la materia han advertido que los hallazgos relacionados con la calcificación arterial mamaria —que consisten en depósitos de calcio localizados en las arterias de los senos y vinculados directamente al riesgo cardiovascular— frecuentemente no son informados a las pacientes de forma regular. Aunque el fin primario de las mamografías es la detección de cáncer de mama, el equipo científico de Mount Sinai resalta que las capturas de imagen pueden revelar estas calcificaciones, ofreciendo una ventana de oportunidad crítica para la salud del corazón femenino que suele pasar inadvertida.

Diferencias clave en las calcificaciones

Es fundamental comprender que las calcificaciones arteriales mamarias son acumulaciones de calcio específicas de las arterias, lo cual las diferencia de las calcificaciones benignas que se encuentran comúnmente en el tejido del seno. Según explicó la doctora Laurie Margolies, quien encabeza la investigación en Mount Sinai, las macrocalcificaciones y microcalcificaciones suelen tener un carácter benigno o, en escenarios específicos, estar ligadas a procesos oncológicos.

Imagen digital ilustrativa que muestra una arteria humana con glóbulos rojos y partículas de colesterol en circulación. Este tipo de representación ayuda a comprender cómo los niveles elevados de colesterol pueden afectar la salud cardiovascular y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, la calcificación de la arteria mamaria posee una correlación mucho más estrecha con el peligro de sufrir patologías del corazón. Al respecto, Margolies puntualizó:

“En más del 10% de las mamografías se observan arterias calcificadas, y la gente siempre se sorprende”

Para la experta, este hallazgo accidental tiene el potencial de transformarse en una herramienta de diagnóstico precoz fuera del ámbito de la oncología.

Antecedentes y desarrollo del estudio actual

La base científica que respalda esta posibilidad ha crecido en los últimos años. En el 2018, una revisión ya sugería el uso de la mamografía para el tamizaje cardiovascular. Posteriormente, investigaciones presentadas en 2022 y 2024 confirmaron los nexos entre estas calcificaciones y las dolencias cardíacas en diversos grupos etarios, abarcando tanto a mujeres de 60 a 79 años como a aquellas en el rango de 40 a 59 años.

El ensayo clínico de Mount Sinai, que dio inicio en el año 2021, involucra a una población de aproximadamente 37.000 mujeres de 40 años o más. De este universo, se seleccionó a un grupo de 1.888 participantes que presentaban calcificación arterial mamaria para realizar un experimento controlado:

  • Grupo de intervención: Recibió una “carta mejorada” con detalles específicos sobre su hallazgo y asesoría sobre los riesgos para su corazón.
  • Grupo de control: Recibió la notificación estándar de mamografía y solo fue informado sobre la calcificación seis meses después.

Este es un ensayo aleatorizado, con asignación paralela y enmascaramiento triple, lo que garantiza que ni pacientes, ni médicos, ni evaluadores conozcan la asignación de los grupos durante el proceso. El objetivo es determinar si recibir esta información personalizada motiva a las mujeres a modificar sus hábitos de salud y buscar medidas preventivas.

La mamografía, tradicionalmente vinculada al cáncer de mama, podría aportar información clave sobre la salud del corazón en mujeres (Freepik)

Evaluación del impacto y percepción del riesgo

Además de observar si las pacientes programan citas cardiológicas, el estudio emplea la denominada “Puntuación de corazón sano”, una herramienta validada para proyectar riesgos y hábitos a un plazo de 20 años. También se aplica un cuestionario diseñado para entender cómo las mujeres perciben su propio nivel de riesgo y la enfermedad en sí. El estudio mantiene criterios de exclusión estrictos, dejando fuera a pacientes con diagnósticos previos de enfermedades cardiovasculares.

En una fase posterior, se realizará un análisis detallado con un subgrupo de 400 mujeres para observar sus reacciones ante la información personalizada. Se espera que los resultados definitivos de esta investigación se publiquen en el año 2027.

Perspectivas de la comunidad médica

A pesar del optimismo, existen voces de cautela. La doctora Naomi Ko, directora de oncología mamaria en NYU Langone Health, mencionó que, aunque existe un vínculo claro, aún no hay una certeza absoluta sobre qué significa exactamente este hallazgo para cada paciente de forma individual. Por otro lado, el doctor Steven Isakoff, del Mass General Brigham Cancer Institute, destacó que existe una brecha educativa importante, ya que muchos profesionales de la salud aún desconocen la relación entre la calcificación de la arteria mamaria y el corazón.

El estudio de Mount Sinai analiza el impacto de informar a las mujeres sobre la calcificación arterial mamaria hallada en exámenes de rutina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finalmente, la doctora Melanie Chellman, radióloga de la Clínica Cleveland, enfatizó el gran potencial preventivo que tendría el hecho de comunicar estos resultados de manera sistemática. Ko coincidió en que esta transparencia informativa podría fomentar mejores hábitos y consultas médicas a tiempo.

No obstante, el consenso entre el equipo de Mount Sinai y otros expertos es que se requiere más evidencia antes de alterar los protocolos oficiales de reporte, dado que, a diferencia de la densidad mamaria, las leyes actuales no obligan a notificar estos hallazgos arteriales a las pacientes.

Fuente: Infobae

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