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Alarma en Machu Picchu: Tragedia ferroviaria y riesgo de perder título

Desde hace varios meses, el prestigio internacional de Machu Picchu como una de las nuevas 7 maravillas del mundo —reconocimiento que ostenta desde el 2007— se encuentra bajo una seria amenaza. La gestión deficiente del flujo turístico en la ciudadela inca ha provocado que la organización internacional New 7 Wonders ponga bajo estricta observación al Perú.

Este panorama se tornó aún más sombrío tras un trágico incidente ocurrido el 30 de diciembre de 2025. A las 13:20, en el kilómetro 94 del sector conocido como Pampacahua, se registró una colisión frontal entre trenes de las compañías PeruRail e Inca Rail en la vía única de acceso. El siniestro dejó como saldo lamentable una persona fallecida y más de cien heridos de diversa consideración.

Detalles del accidente y respuesta de emergencia

La Fiscalía Provincial Mixta de Machu Picchu confirmó que la víctima mortal fue el maquinista de la empresa Inca Rail, identificado como Roberto Cárdenas. El choque causó la interrupción total del tráfico ferroviario, dejando a miles de turistas y residentes varados en las localidades de Ollantaytambo y Aguas Calientes, quienes enfrentaron la falta de refugio y de información clara sobre la situación.

Para atender la emergencia, se desplegaron 21 ambulancias, además de equipos médicos, bomberos y efectivos de la policía. Por su parte, el Ministerio Público ha iniciado las investigaciones pertinentes, solicitando formalmente los registros y bitácoras de ambas máquinas ferroviarias. Los reportes preliminares entregados a la Presidencia del Consejo de Ministros sugieren que Inca Rail habría avanzado de forma no autorizada más allá del kilómetro 93,8, provocando el impacto. Ernesto Álvarez, presidente del Consejo de Ministros, señaló que el evento podría deberse a un error humano por omitir señales de alerta.

Tras el siniestro, Ferrocarril Transandino S.A., junto con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y el Indecopi, pusieron en marcha auditorías administrativas para establecer sanciones y proteger a los usuarios. El servicio se retomó de forma paulatina el 31 de diciembre, logrando normalizarse por completo el 1 de enero de 2026, fecha en la que se movilizaron más de 5.000 pasajeros. Las autoridades de Mincetur y el Ministerio de Cultura facilitaron la reprogramación y devolución de boletos, reforzando además los protocolos de seguridad en la vía.

Conflictos por el transporte terrestre a la ciudadela

Sumado a la crisis ferroviaria, el traslado en bus hacia el santuario enfrenta una batalla legal tras la anulación del contrato de San Antonio de Torontoy. El alcalde de Urubamba, Ronald Vera Gallegos, denunció graves fallas técnicas en la flota de dicha empresa, señalando que el 80% de sus unidades carecían de documentación esencial como la tarjeta de circulación y el SOAT vigente, además de no acreditar los 18 buses obligatorios.

Vera Gallegos también arremetió contra el presunto monopolio de Consettur, empresa que factura cerca de 110 millones de soles anuales y que ha generado ingresos por más de 3.000 millones en tres décadas. El burgomaestre denunció obstáculos burocráticos y falta de apoyo de la fiscalía para democratizar el servicio. Se ha anunciado una nueva licitación pública cuyas bases se publicarán el 9 de enero, con el fin de elegir un nuevo operador antes de que termine el mes.

Malestar general y advertencia internacional

La tensión escaló el 4 de enero, cuando cientos de visitantes realizaron protestas en la estación de Cusco debido a los retrasos acumulados y la desatención de las operadoras. Los turistas denunciaron gastos imprevistos en comida y hospedaje, criticando duramente a PeruRail por no asumir su responsabilidad y sugerir la compra de nuevos pasajes ante la pérdida de turnos.

Finalmente, la situación ha llegado a un punto de no retorno para la organización New7Wonders. Su representante en el país, Juan César Zubiate Paredes, lanzó una dura advertencia sobre la posible pérdida del título mundial del sitio arqueológico:

“Machu Picchu está al borde de perder esa categoría como Maravilla del Mundo. No es broma. Invocamos a las autoridades a la unidad y a la acción inmediata”.

Se ha fijado el 15 de enero como fecha límite para presentar mejoras tangibles. Ese mismo día, el director general de la organización llegará personalmente a Cusco para inspeccionar la gestión del santuario y decidir el futuro de su distinción internacional.

Fuente: Infobae

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