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EE. UU. activa alertas de seguridad aérea en el Caribe tras caída de Maduro

Tras la aprehensión de Nicolás Maduro, el gobierno de Estados Unidos ha procedido a emitir nuevas notificaciones de seguridad aérea dirigidas a diversas áreas del Caribe. Estas alertas, conocidas técnicamente como NOTAM, advierten sobre un «riesgo potencial asociado a actividades militares» en la región. Según los reportes oficiales de los organismos aeronáuticos, estas medidas se mantendrán vigentes hasta el próximo 2 de febrero, reflejando la persistente inestabilidad tras el súbito cambio de mando en Venezuela.

El perímetro de seguridad establecido no se limita únicamente al territorio venezolano. Las advertencias de vuelo abarcan las Regiones de Información de Vuelo (FIR) de Maiquetía, Curazao, San Juan (Puerto Rico) y Trinidad y Tobago. Es importante precisar que esta disposición no constituye un cierre total del espacio aéreo ni una prohibición absoluta de tránsito; más bien, se trata de avisos técnicos que obligan a las aerolíneas, tripulaciones y compañías de seguros a realizar una evaluación minuciosa de los riesgos operativos en todos los niveles de altitud, incluyendo maniobras de despegue y aterrizaje.

Esta decisión de las autoridades de Washington se produce apenas una jornada después de la operación militar que resultó en la captura del líder chavista y su posterior traslado fuera de las fronteras venezolanas. En este escenario post-captura, ciudades como Caracas han comenzado a registrar una normalización muy relativa y pausada. Aunque algunos comercios han retomado actividades de forma intermitente, persisten las extensas filas en estaciones de servicio y supermercados, acompañadas de una reducción notable en el tráfico vehicular cotidiano.

Imagen de archivo. Un avión de Copa Airlines está estacionado en el Aeropuerto Internacional de Tocumen en Ciudad de Panamá, Panamá. 4 de diciembre de 2025 (REUTERS/Enea Lebrun)

Reordenamiento del oficialismo y control institucional

En respuesta a los eventos, la estructura del chavismo se movilizó para sostener el control del Estado. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), bajo influencia oficialista, procedió a designar a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como la encargada del Ejecutivo. El argumento utilizado fue garantizar la «continuidad administrativa» del país. No obstante, diversos analistas y sectores de la oposición han denunciado que este movimiento representa una simple reconfiguración del poder vigente, alejándose de las expectativas de una transición democrática inmediata.

En el terreno de la seguridad interna, la situación se mantiene bajo estricta vigilancia. Se ha reportado un despliegue focalizado de los denominados colectivos armados en sectores populares de la capital, mientras que la operatividad de los cuerpos policiales regulares se ha mostrado inconsistente. Además, en las inmediaciones de enclaves militares estratégicos, aún se experimentan fallas en el suministro eléctrico provocadas por las acciones iniciales, si bien el servicio se ha ido recuperando paulatinamente en otras zonas.

Las acciones de la Administración Federal de Aviación (FAA) funcionan como un indicador de la perspectiva estratégica estadounidense. El hecho de que se incluyan zonas de vuelo externas a Venezuela sugiere que Washington prevé la continuidad de maniobras militares o ejercicios tácticos en el Caribe. Esta gestión dinámica del espacio aéreo, que combina advertencias de precaución con ciertas flexibilizaciones, demuestra que la normalidad operativa no se alcanzará de forma uniforme en toda la región.

FOTO DE ARCHIVO: Un avión de Copa Airlines se encuentra en la pista del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, Venezuela 30 de noviembre de 2025 (REUTERS/Leonardo Fernández Viloria/Archivo)

Desde la perspectiva formal, estos protocolos se alinean con las normativas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). En la práctica, aunque no detienen el tráfico de carga y pasajeros, sí generan un incremento en las primas de los seguros aeronáuticos y fuerzan a una reprogramación constante de los planes de vuelo. Esta situación impacta directamente a las rutas que enlazan a Norteamérica, el Caribe y Sudamérica.

En conclusión, la salida de Maduro de la escena política venezolana no ha significado el fin de las tensiones, sino la apertura de un periodo de gestión de crisis bajo supervisión internacional. Mientras el oficialismo busca reagruparse para retener el poder y Caracas intenta recuperar una estabilidad sumamente frágil, Estados Unidos mantiene un despliegue de disuasión que trasciende las fronteras de Venezuela, marcando una transición que, por el momento, permanece condicionada y bajo un estricto monitoreo.

Fuente: Infobae

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