La geopolítica latinoamericana ha sido sacudida por un evento sin precedentes este 3 de enero. En una maniobra que recuerda la caída del régimen panameño en 1990, fuerzas de Estados Unidos capturaron en Caracas a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La noticia fue ratificada por el presidente Donald Trump, quien señaló que esta acción marca el inicio de una nueva etapa administrativa para Venezuela bajo la tutela de Washington.
El despliegue, ejecutado durante la madrugada del sábado, fue el resultado de una meticulosa planificación basada en las acusaciones de narcoterrorismo presentadas por el Departamento de Justicia en el año 2020. Tras la detención, el mandatario estadounidense difundió imágenes de Maduro bajo custodia, confirmando que un equipo designado por su administración asumirá el mando temporal del país caribeño.

El fantasma de 1990: El espejo de Noriega
La coincidencia de fechas ha generado un impacto global. El 3 de enero de 1990, el entonces líder panameño Manuel Antonio Noriega fue arrestado por tropas norteamericanas tras refugiarse en la Nunciatura Apostólica. Aquel suceso estableció el precedente legal y militar de que líderes acusados de narcotráfico y lavado de dinero pueden ser extraídos y juzgados en tribunales estadounidenses, un destino que hoy comparte el dirigente venezolano.

Ambos personajes, Noriega y Maduro, comparten un historial de aislamiento internacional y cuestionamientos profundos sobre su legitimidad. Mientras que el panameño basó su poder en el control de las fuerzas de defensa, Maduro ha sido desconocido por gran parte de la comunidad internacional desde 2018, enfrentando constantes denuncias por el deterioro de las instituciones democráticas y la concentración absoluta de las funciones del Estado.
Detalles de la operación ‘Resolución Absoluta’
La incursión militar, denominada Resolución Absoluta, contó con la participación de 150 aeronaves y ataques de precisión en puntos neurálgicos de la capital venezolana, incluyendo el emblemático Fuerte Tiuna y el aeropuerto principal. El general Dan Caine informó que la extracción se realizó sin bajas para las fuerzas de Estados Unidos y que los detenidos no ofrecieron resistencia. Actualmente, Maduro y Flores se encuentran en Nueva York para enfrentar sus cargos criminales.

Un continente dividido ante la intervención
La respuesta diplomática no se ha hecho esperar, mostrando una región polarizada. Gobiernos como los de Ecuador, Argentina, Chile y Paraguay han expresado su respaldo a la intervención, viéndola como un paso necesario hacia la transición política. Por el contrario, potencias regionales como Brasil, Colombia y México han condenado la operación militar. Mientras en el exterior miles de exiliados celebran, en territorio venezolano se mantiene una tensa calma ante posibles represalias de grupos leales al chavismo.
Fuente: Infobae