En una operación de gran envergadura ejecutada el pasado viernes 2 de enero de 2025, la Policía Nacional de Colombia ratificó la detención de Efrén Ipuz Prada. El sujeto es señalado como el principal gestor de las finanzas del Comando Vermelho, una de las redes delictivas con mayor trayectoria e impacto en el territorio brasileño y la región suramericana.
El operativo que concluyó con su captura se llevó a cabo en la jurisdicción de Cartagena del Chairá, ubicada en el departamento del Caquetá, al sur del país. Esta aprehensión significa un impacto contundente contra el andamiaje financiero de la organización, la cual ha logrado expandir su influencia fuera de las fronteras de Brasil durante varias décadas de operación.
La localización de Ipuz Prada fue posible gracias a una circular roja de Interpol que pesaba en su contra. De acuerdo con investigaciones de organismos especializados en seguridad, el alcance de esta agrupación criminal es extenso y se ha consolidado como una empresa delictiva de larga data con ramificaciones internacionales.
Raíces y evolución del Comando Vermelho
La génesis del Comando Vermelho (Comando Rojo) se remonta a la década de los setenta dentro de una cárcel en Río de Janeiro. Su surgimiento fue producto de la convivencia obligada entre delincuentes comunes y militantes políticos de izquierda durante la época de la dictadura militar en Brasil, lo que derivó en la creación de una coalición de autodefensa carcelaria.
Este modelo de surgimiento tras las rejas guarda similitudes con el del Tren de Aragua, la banda trasnacional de origen venezolano liderada por Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como alias Niño Guerrero, cuya estructura se gestó en el centro penitenciario de Tocorón.
Originalmente denominada como “Falange Vermelha”, la agrupación poseía tintes ideológicos en sus inicios. No obstante, rápidamente transformó su enfoque hacia el crimen organizado, una transición que en el contexto colombiano evoca los comienzos de las antiguas Farc-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo).
Expansión territorial y nexos internacionales
El crecimiento del Comando Vermelho trascendió los muros de las prisiones con celeridad. Sus integrantes en libertad iniciaron una campaña de financiamiento para sus aliados recluidos mediante asaltos y robos a entidades bancarias, consolidando así una base económica interna robusta.
Para finales de los setenta, la red ya controlaba sectores en las calles de Río de Janeiro. Durante los años ochenta, la organización dio un salto estratégico al establecer nexos con los carteles colombianos para el tráfico de cocaína. Esta alianza técnica y comercial proveyó los recursos necesarios para que el grupo tomara el control de múltiples barrios periféricos y favelas en la urbe carioca.

Dentro de estas favelas, el Comando Vermelho instauró un sistema de gobernanza paralelo, asumiendo roles y servicios que el Estado brasileño no proveía. Además de administrar el tráfico de estupefacientes, la banda ofrecía alternativas de empleo a residentes de áreas excluidas. Se destaca que su operatividad se asemeja a un sistema de franquicias, donde células independientes mantienen lealtad a la marca principal pero funcionan bajo sus propias reglas logísticas.
Liderazgo y dominio regional
Con la llegada del siglo XXI, el poder de la organización desbordó Río de Janeiro para instalarse en zonas estratégicas como el estado de Amazonas (frontera con Colombia y Perú) y Mato Grosso (límite con Bolivia), además de ejecutar operaciones en Paraguay. Estas ubicaciones son vitales para garantizar el tránsito de cocaína desde la región Andina hacia el mercado global.
A pesar de la captura de líderes emblemáticos, la estructura ha demostrado ser flexible. Nombres como Luiz Fernando da Costa, alias Fernandinho Beira-Mar, e Isaías da Costa Rodrigues, alias Isaías do Borel, han ejercido su influencia incluso desde el interior de centros de reclusión de máxima seguridad.

La organización funciona más como una red interconectada de actores autónomos que como una pirámide de mando tradicional. Por esta razón, la captura de perfiles estratégicos como Efrén Ipuz Prada genera una disrupción importante en la logística financiera de la red.
Conflictos actuales y control de rutas
La trayectoria de la banda no ha estado exenta de conflictos internos y externos. En el año 2016, la ruptura de su pacto con el Primer Comando Capital (PCC) desencadenó enfrentamientos violentos en cárceles y ciudades. Asimismo, mantiene disputas con el Tercer Comando Puro (TCP) y diversas milicias armadas que buscan arrebatarles el control territorial.
Pese a estas presiones, reportes de 2023 indican que el Comando Vermelho logró recuperar terreno, consolidándose nuevamente como la fuerza dominante en más del 50% de Río de Janeiro.

A nivel internacional, se ha documentado que el grupo mantiene vínculos con facciones disidentes de las antiguas Farc en Colombia, específicamente con el Estado Mayor Central (EMC) de la Segunda Marquetalia. Estas alianzas involucran a cabecillas como alias Iván Mordisco e Iván Márquez, este último con paradero desconocido y presuntas operaciones desde Venezuela.
La caída de Efrén Ipuz Prada marca un hito en la lucha contra esta organización, ya que se le responsabiliza de coordinar las maniobras de lavado de activos y el soporte logístico necesario para que el grupo opere eficazmente fuera del territorio de Brasil.
Fuente: Infobae