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¿Agua en los oídos? Guía para evitar la otitis este verano

Con la llegada de las altas temperaturas y las constantes visitas a piscinas, ríos o el mar, un problema muy común empieza a afectar a los bañistas: el agua atrapada en el oído. Aunque parezca una molestia menor, los especialistas advierten que si el líquido no se drena correctamente, puede desencadenar una otitis externa, popularmente conocida como la otitis del nadador.

La forma del conducto auditivo es la principal responsable de este inconveniente. Al no ser un tubo recto, sino que posee curvas naturales, el agua puede quedar estancada con facilidad. Factores adicionales como la exostosis (crecimiento óseo por agua fría), el exceso de cerumen o lesiones previas en el tímpano complican la salida natural del líquido.

Las maniobras físicas sencillas validadas por especialistas son la mejor opción para eliminar el agua del oído tras nadar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando el agua permanece mucho tiempo estancada, la piel del canal se debilita, facilitando el ingreso de bacterias y gérmenes. Los síntomas más habituales de una infección incluyen dolor intenso, picazón constante, enrojecimiento y, en los casos más severos, cuadros de fiebre, siendo los niños la población más vulnerable durante la temporada estival.

Maniobras seguras para expulsar el agua

Para quienes sienten el oído taponado tras nadar, la recomendación principal es recurrir a la gravedad y movimientos suaves. Los expertos sugieren las siguientes técnicas:

  • Inclinar la cabeza lateralmente y realizar pequeños sacudones o golpecitos suaves.
  • Sujetar el lóbulo de la oreja y tirar de él suavemente hacia arriba y abajo para rectificar el conducto.
  • Acostarse de lado sobre una toalla limpia durante unos minutos.
  • Realizar un efecto de vacío presionando la palma de la mano de forma cóncava contra el oído y soltando suavemente.

oído, audición, oreja, escuchar, escucha (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si el bloqueo persiste, existen soluciones químicas que pueden ayudar a la evaporación. El uso de alcohol sanitizante diluido (al 60% o 70%) es una opción válida, siempre y cuando se tenga la certeza de que el oído está sano. Basta con aplicar un par de gotas para que el alcohol arrastre el agua restante. Sin embargo, este método está totalmente prohibido si existe sospecha de perforación timpánica o dolor previo.

El uso de hisopos y objetos extraños para quitar agua del oído está totalmente desaconsejado por los expertos en salud auditiva (Freepik)

Advertencias y prácticas peligrosas

Es fundamental entender que el oído es un órgano delicado. Los profesionales de la salud son enfáticos en prohibir el uso de hisopos (cotonetes), ya que estos no extraen el agua, sino que empujan la cera y la humedad hacia el fondo, pudiendo causar lesiones en el tímpano. De igual manera, se deben descartar remedios caseros como la aplicación de aceites o el peligroso uso de conos de papel encendidos.

Para quienes prefieren métodos térmicos, se puede usar un secador de pelo, pero con precauciones estrictas: debe estar a baja temperatura, a una distancia considerable y nunca apuntando de forma directa y fija hacia el canal auditivo.

La acumulación de agua en el oído puede causar dolor, picazón y favorecer el desarrollo de bacterias dañinas (Freepik)

Finalmente, la prevención es clave. Se recomienda evitar el baño en aguas estancadas o contaminadas, especialmente después de lluvias fuertes en ríos o lagos. Si la sensación de oído tapado dura más de 48 horas, o si aparece pus o dolor agudo, es obligatorio acudir a un otorrinolaringólogo para una revisión profesional y evitar complicaciones a largo plazo.

Fuente: Infobae

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