Un equipo internacional de científicos, con base en China y Singapur, ha identificado un fenómeno alarmante: los microplásticos (tanto los tradicionales como los biodegradables) liberan moléculas químicas invisibles al entrar en contacto con la luz solar en medios acuáticos.
Esta nueva clase de polución ha sido denominada como «materia orgánica disuelta derivada de microplásticos». Según la investigación publicada en la prestigiosa revista New Contaminants, la radiación ultravioleta actúa como un detonante que transforma los desechos plásticos en una fábrica de sustancias inéditas en los ecosistemas naturales.

Los expertos advierten que la presencia de estos compuestos se disparará en el corto plazo. Esto se debe a la acumulación masiva de nanoplásticos y microplásticos que ya saturan el entorno, sumado a que la producción de residuos no se detiene. El impacto de este hallazgo sugiere que la calidad del agua se está viendo comprometida por químicos que pueden alterar la vida de los seres vivos y romper el equilibrio de los ciclos biológicos.
Un esfuerzo científico multidisciplinario
El estudio contó con la participación de destacados académicos como Shiting Liu, Xiamu Zelang y Jiunian Guan. Los investigadores pertenecen a instituciones de alto nivel como la Universidad Normal del Noreste, el Instituto de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad de Tianjin y la Academia de Ciencias de China, con el respaldo adicional de la Universidad Nacional de Singapur.
El sol: un motor químico inesperado

Los microplásticos son partículas diminutas, con dimensiones que oscilan entre 13 y 74 micrómetros, derivadas de la fragmentación de plásticos de mayor tamaño. El objetivo del estudio fue determinar cómo estos fragmentos interactúan con la luz UV.
Para ello, se analizaron diferentes materiales:
- Plásticos biodegradables: Ácido PoliLáctico (PLA) y tereftalato de adipato de polibutileno (PBAT).
- Plásticos convencionales: Polietileno (PE) y tereftalato de polietileno (PET).

El equipo comparó estos materiales con la materia orgánica natural del río Suwannee, buscando entender si los compuestos liberados por los plásticos biodegradables se asemejan a los de la naturaleza o si, por el contrario, representan una amenaza química distinta.
Resultados del experimento bajo radiación

El experimento consistió en someter tres gramos de cada tipo de plástico a agua ultrapura bajo condiciones de luz UV y oscuridad total durante 96 horas. Los resultados arrojaron datos reveladores:
| Tipo de Plástico | Comportamiento bajo luz UV | Estabilidad |
|---|---|---|
| Biodegradables (PLA/PBAT) | Liberación masiva de compuestos solubles | Baja (estructura inestable) |
| Aromáticos (PET/PBAT) | Liberación lenta y constante | Moderada |
| Convencionales (PE) | Liberación de fragmentos oxidados | Alta |

Se confirmó que la materia orgánica de origen plástico es radicalmente diferente a la natural. Estas moléculas presentan un menor peso molecular, están altamente oxidadas y contienen una gran cantidad de aditivos químicos añadidos durante su manufactura industrial.
Desafíos para el futuro del agua

La aparición de estas sustancias en el agua puede cambiar la forma en que se desplazan los nutrientes. Mientras algunos compuestos podrían alimentar a ciertas bacterias, otros tienen el potencial de inhibir el crecimiento microbiano o generar reacciones químicas secundarias peligrosas. Los científicos proponen el uso de Inteligencia Artificial para monitorear y predecir estos cambios químicos en tiempo real.

El doctor Jiunian Guan, autor principal del estudio, fue enfático al declarar:
«Los microplásticos no solo son partículas visibles que ensucian el agua; crean una pluma química invisible que evoluciona mientras se degradan. La luz solar es el motor que impulsa esta transformación hacia moléculas extrañas para nuestros ríos y suelos».
Las consecuencias a largo plazo de esta sopa química invisible para la biodiversidad acuática y la salud humana apenas comienzan a ser comprendidas por la comunidad científica global.
Fuente: Infobae