Miro absorta los videos de NPC en TikTok que me muestran mis pacientitos. Observo niñas, niños y adolescentes repitiendo frases con voz robótica en escenas decoradas con peluches, luces de neón y onomatopeyas como “glup, glup, glup” o frases en ecolalia voluntaria, “te quiero tanto, te quiero tanto”, “gracias por la rosa”, les provocan fascinación y risa. A mí desconcierto.
Es un universo de gestos automatizados, sonidos dulzones y conductas repetidas bajo la lógica de las plataformas, que privilegian lo imitable, visible y monetizable.
Infobae