La situación de los derechos humanos en Irán ha llegado a un punto crítico. Durante el 2025, el régimen de Teherán ejecutó al menos a 1.500 personas, una cifra que representa el uso más intenso de la pena de muerte en los últimos 35 años. Según los reportes preliminares de organismos especializados, este incremento está directamente relacionado con la estrategia de represión sistemática implementada tras las revueltas sociales que sacudieron al país.
Un aumento drástico y alarmante
Los datos revelan una tendencia al alza sumamente preocupante en comparación con años anteriores. El director de la organización Iran Human Rights, Mahmood Amiry-Moghaddam, advirtió que estas cifras son provisionales y podrían aumentar, calificando el panorama como «sin precedentes» desde la creación de su institución.
| Año | Número de Ejecuciones |
|---|---|
| 2022 | Más de 500 |
| 2023 | 800 |
| 2024 | Cerca de 1.000 |
| 2025 | Al menos 1.500 |
El objetivo principal de esta oleada de ahorcamientos, según expertos, es infundir terror para evitar que se repitan las manifestaciones iniciadas en septiembre de 2022 tras el fallecimiento de la joven Mahsa Amini bajo custodia policial.

Cargos por drogas y persecución a mujeres
Un dato revelador es que más de 700 de las ejecuciones confirmadas este año se fundamentaron en delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes. Organismos internacionales han denunciado que este tipo de cargos no cumplen con los estándares para aplicar la pena capital.
Además, la represión ha golpeado con dureza a las mujeres. En 2025, 28 mujeres fueron enviadas a la horca, muchas de ellas tras ser condenadas por defenderse de sus cónyuges en contextos de violencia doméstica o por haber sido forzadas a contraer matrimonio.
«La magnitud y el carácter masivo de estas ejecuciones permiten calificarlas como un crimen de lesa humanidad por parte del Estado iraní», señaló Raphael Chenuil Hazan, directivo de entidades defensoras de derechos humanos en Europa.

Reacción de la comunidad internacional
Desde Ginebra, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU calificó como «asombroso» el volumen de muertes registradas. Solo en la última semana, se contabilizaron 64 ahorcamientos, lo que equivale a un promedio de más de nueve ejecuciones diarias.
Por su parte, el gobierno iraní, a través de su portavoz Esmaeil Baqaei, ha defendido su legislación penal, alegando que la pena de muerte se reserva para delitos graves. No obstante, la falta de transparencia en los juicios y la naturaleza política de las condenas mantienen a Irán en el segundo puesto mundial de ejecuciones, solo superado por China. Actualmente, decenas de ciudadanos permanecen en el corredor de la muerte a la espera de un destino fatal en medio de una economía estancada y nuevos focos de protesta social.
Fuente: Infobae