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Brigitte Bardot: El baile que desafió la censura y cambió el cine

Con su melena rebelde y una actitud que desafiaba las normas de la época, Brigitte Bardot protagonizó en 1956 uno de los momentos más icónicos del cine mundial. En la cinta «Y Dios creó a la mujer», su baile desenfrenado no solo cautivó a la audiencia, sino que se convirtió en el detonante de una revolución sexual en una sociedad que aún se aferraba a los valores conservadores de la posguerra.

La actriz, quien recientemente cumplió 91 años, dio vida al mito de la «sex kitten», una imagen de la cual nunca pudo (ni quiso) distanciarse del todo. La producción fue filmada en Saint-Tropez, un rincón de la costa francesa que en aquel entonces era un pintoresco pueblo de pescadores, mucho antes de transformarse en el refugio de celebridades que es hoy.

Un rodaje entre el amor y el escándalo

Bajo la dirección de Roger Vadim, quien fuera el primero de sus cuatro esposos, Bardot interpretó a Juliette, una joven que vivía su sexualidad sin culpas ni ataduras. En el filme, la protagonista se ve envuelta en un torbellino de pasiones con tres personajes interpretados por Jean-Louis Trintignant, Christian Marquand y Curt Jurgens.

Ficha Técnica Detalles
Película Y Dios creó a la mujer
Director Roger Vadim
Año 1956
Locación principal Saint-Tropez, Francia

Por primera vez en la pantalla grande francesa, una mujer se mostraba en igualdad de condiciones frente al deseo masculino. Esto provocó la furia de los censores y defensores de la moral de la época, quienes exigieron recortes en escenas que consideraban demasiado sugerentes.

«El mambo que bailé fue totalmente improvisado. Simplemente me dejé llevar por mis instintos y la música, sin pensar en lo que vendría después», recordaría Bardot años más tarde.

El mambo que Brigitte Bardot bailó en Y Dios creó a la mujer causó sensación de la noche a la mañana

La paradoja de un ícono feminista

A pesar de que su figura fue adoptada como un símbolo de autonomía corporal y libertad para las mujeres francesas, Brigitte Bardot siempre mantuvo una relación distante con el movimiento feminista. La historiadora Françoise Picq señala que BB fue un motor poderoso de cambio en un tiempo de rigidez social, aunque la propia actriz confesó que no buscaba ser la abanderada de ninguna causa política en aquel momento.

Con el paso de los años, Bardot se alejó de los focos de Hollywood para dedicarse por completo a la protección de los animales. Su carácter frontal también la llevó a enfrentar controversias legales debido a sus posturas políticas de extrema derecha, acumulando varias condenas por declaraciones discriminatorias.

Incluso frente a movimientos modernos como el #MeToo, la actriz se mostró crítica, llegando a defender a figuras como Gérard Depardieu. Para ella, el cine era un arte de instintos, no de discursos complejos.

El director de cine francés Roger Vadim habla con la actriz Brigitte Bardot en el set de la película

Finalmente, el éxito de la película que la catapultó a la fama mundial también fue el inicio del fin de su matrimonio con Vadim. Durante la grabación, la química con Trintignant traspasó la pantalla, sellando el divorcio de la pareja en diciembre de 1957. No obstante, el director siempre consideró la cinta como su mayor «hijo artístico» y el legado definitivo de una mujer que, con un solo baile, cambió las reglas del juego para siempre.

Fuente: Infobae

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