La crisis social se agudiza en Bolivia tras el anuncio de una medida de presión contundente. Este 25 de diciembre, la Central Obrera Boliviana (COB) determinó iniciar un paro general indefinido con el objetivo de presionar por la anulación del Decreto Supremo 5503, normativa que oficializó el retiro del subsidio estatal a los combustibles y el consecuente incremento de precios en el mercado local.
Movilización obrera hacia la sede de Gobierno
El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, fue el encargado de comunicar la decisión de las bases tras un extenso encuentro nacional. Según el dirigente, los afiliados ya se preparan para concentrar sus protestas en la capital boliviana. “Ha sido la posición firme de las bases: movilización y paro escalonado hasta ser escuchados”, señaló.
Además del impacto en el transporte, Argollo advirtió que el decreto facilita la entrega de recursos naturales a capitales extranjeros mediante mecanismos de contratación acelerados.
“El decreto es altamente perjudicial para los trabajadores y la Madre Tierra, pues implica la enajenación de nuestras riquezas”
, denunció el líder sindical.

Postura oficial: ¿Un conflicto aislado?
Pese a la amenaza de los trabajadores, el Gobierno de Bolivia ha intentado minimizar la magnitud de las protestas. El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, aseguró que no existe un conflicto de alcance nacional, sino más bien focos de resistencia «aislados y reducidos» en puntos específicos del país.
Desde el Ejecutivo, se destaca que el decreto incluye medidas paliativas para compensar el impacto en el bolsillo de los ciudadanos, tales como:
- Un incremento del 20% en el salario mínimo nacional.
- La condonación de impuestos con vigencia hasta el año 2025.
- Programas de diferimiento de créditos bancarios.
“El decreto llegó para quedarse”, enfatizó Justiniano, descartando cualquier posibilidad de dar marcha atrás a la medida económica.
El costo de mantener la subvención
La decisión de levantar el subsidio responde a una crisis fiscal profunda. Durante más de 20 años, los hidrocarburos en Bolivia mantuvieron precios fijos, muy por debajo de los valores internacionales, lo que generaba un desangre económico. Según cifras oficiales, el Estado gastaba cerca de 60 millones de dólares por semana solo en la importación de diésel y gasolina.

Impacto en el mercado y contrabando
A continuación, se detalla el impacto estimado del cese de subsidios y las pérdidas previas:
| Concepto | Cifra / Efecto |
|---|---|
| Gasto semanal en importación | $60 millones |
| Pérdidas anuales por contrabando | $600 millones |
| Precio de la Gasolina | Duplicado |
| Precio del Diésel | Triplicado |
El presidente Rodrigo Paz, quien promulgó el decreto el pasado 17 de diciembre, ha logrado el respaldo de ciertos sectores empresariales, pero enfrenta ahora su mayor desafío político ante una COB que no parece dispuesta a ceder en las calles.
Fuente: Infobae