El Ministerio de Salud Pública (MSP) confirmó días atrás el primer caso de influenza A (H3N2), subclado K, en Ecuador. Se trata de un paciente identificado en el Austro del país, cuyo contagio habría ocurrido a través de familiares procedentes de España.
El caso fue detectado de manera oportuna y el paciente se encuentra bajo seguimiento médico. Sus catorce contactos cercanos no presentan síntomas; sin embargo, como medida preventiva, se activó un cerco epidemiológico.
Las autoridades sanitarias recalcaron que los sistemas de vigilancia epidemiológica y el monitoreo de virus respiratorios se mantienen activos en todo el territorio nacional.
Carrazco explicó que el subclado K emergió en junio pasado en el hemisferio norte y, si bien presenta una mayor capacidad de transmisión, no se ha asociado a cuadros más graves ni a un aumento significativo de hospitalizaciones. “No tiene mayor gravedad”, pero sí una mayor capacidad de transmisión, señaló.
La Mayo Clinic señala que recibir la vacuna contra la gripe reduce el riesgo de contraer la enfermedad y, aunque no evita por completo el contagio, disminuye de forma significativa la probabilidad de desarrollar cuadros graves, complicaciones y hospitalizaciones en la mayoría de las personas.
La vacunación está dirigida de manera prioritaria a:
- Niños y niñas de seis meses hasta los cinco años, 11 meses y 29 días de edad.
- Adultos mayores de 65 años en adelante.
- Mujeres embarazadas, sin importar el trimestre de gestación.
- Personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, VIH o cáncer, así como personas con discapacidad y sus cuidadores.
- Personas privadas de la libertad (PPL).
- Trabajadores de la salud y de centros de cuidado infantil.
- Trabajadores de avícolas y criaderos de cerdos.
La campaña nacional de vacunación se extenderá hasta marzo de 2026, periodo en el que suelen intensificarse las enfermedades respiratorias.
Además de la vacunación, las autoridades reiteraron la importancia de mantener medidas de autocuidado, como el lavado frecuente de manos, el uso de mascarilla en caso de presentar síntomas respiratorios y acudir oportunamente a los servicios de salud ante signos de alerta.
La vacunación anual contra la influenza es fundamental porque los virus de la gripe cambian con rapidez.
Cada año pueden surgir nuevas variantes, por lo que la vacuna aplicada en temporadas anteriores podría no ofrecer protección suficiente frente a los virus que circulan actualmente. Por esta razón, las vacunas se actualizan y se aplican de forma periódica, detalla Mayo Clinic.
Además, aunque la vacuna estimula al sistema inmunitario a producir anticuerpos que protegen contra la enfermedad, estos niveles de defensa disminuyen con el tiempo. Vacunarse cada año permite reforzar la protección, reducir el riesgo de contagio y prevenir complicaciones graves, especialmente en los grupos más vulnerables.
Fuente: El Universo
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