Detrás de la mítica piel verde y el humor ácido de El Grinch (2000), se esconde una historia de amor filial. El director Ron Howard no solo buscaba adaptar el cuento del Dr. Seuss, sino rendir un tributo póstumo a su madre, Jean Speegle Howard, quien falleció poco antes del estreno mundial de la cinta.
Howard ha revelado que la esencia festiva y competitiva de Whoville tiene raíces en su propia infancia. La obsesión por las decoraciones que vemos en pantalla fue un reflejo del espíritu de su madre, quien era conocida en su vecindario por su dedicación a la Navidad.

Una competencia real llevada al cine
¿Recuerdan la feroz rivalidad entre Betty Lou Who y Martha May Whovier por tener la mejor casa decorada? Ese arco narrativo nació de una anécdota real en Burbank, California. Jean Speegle Howard solía ganar los concursos locales de iluminación, una imagen que el director plasmó a través del personaje de Molly Shannon.
«Mi madre ganaba siempre. Recuerdo verla bajo la lluvia, con bata y cigarrillo, instalando luces que se veían desde kilómetros», recordó Howard sobre la tenacidad de su progenitora.
La producción fue un asunto familiar en todo sentido:
- Rance Howard, padre del director, interpretó al cronometrador oficial (Elderly Timekeeper).
- Clint Howard, su hermano, dio vida al asistente del alcalde.
- Cheryl Howard, esposa de Ron, fue quien lo convenció de dirigir el filme, sugiriendo que la historia se enfocara en la crítica al consumismo desmedido.
El calvario de Jim Carrey y el entrenamiento militar
Ponerse en la piel del Grinch fue, literalmente, una tortura para Jim Carrey. El proceso de caracterización era tan extenuante que el actor estuvo a punto de abandonar el proyecto tras la primera jornada, ofreciendo devolver su sueldo de 20 millones de dólares debido a la claustrofobia que le provocaba el traje.
Para que Carrey pudiera soportar las largas jornadas, la producción tuvo que contratar a un experto poco convencional: un Navy SEAL llamado Richard Marcinko. El objetivo era entrenar al actor en técnicas de resistencia al dolor y manejo de estrés similares a las que usan los soldados capturados en combate.
| Desafío Técnico | Detalles de la Producción |
|---|---|
| Tiempo de Maquillaje | De 3 a 8 horas diarias |
| Material del Traje | Pelo de yak teñido de verde y prótesis faciales |
| Restricciones físicas | Solo podía respirar por la boca y visión limitada por lentes de contacto |

Para mantener la cordura, Jim Carrey recurrió a métodos inusuales, como escuchar música de los Bee Gees a todo volumen o golpear objetos para liberar la tensión acumulada por las prótesis de pelo de yak que cubrían su cuerpo.

Finalmente, gracias a la visión del maquillador Rick Baker y la perseverancia de Howard, la película se convirtió en un pilar de la cultura pop navideña. Años más tarde, Carrey confesó que, si bien el esfuerzo fue hercúleo, el impacto en los niños y el legado de la obra hicieron que cada hora de incomodidad valiera la pena.
Fuente: Infobae