El comercio del Centro Histórico no se detiene. Las compras de última hora han marcado la jornada en estos días con personas que corren apuradas para completar la lista de regalos y vestuario para fin de año.
Pantalones tipo jeans, camisetas, buzos y zapatos eran los productos más buscados por la ciudadanía, que abarrotó el pasaje La Merced, el centro comercial Hermano Miguel y otros establecimientos para llegar con detalles a sus familiares, como ellos mismos lo comentaban.
El movimiento del miércoles fue distinto al del resto de la semana. Se podía observar a personas desesperadas por encontrar un artículo específico y filas más largas en los locales.
De igual forma, los comerciantes ofrecían descuentos más atractivos. Las camisetas que estaban en $ 10 se vendían en $ 5, mientras que los buzos que hasta la semana anterior se expendían en $ 20, ahora se ofrecían en $ 15.
Esto respondió a las compras de última hora que muchas personas realizaron durante la mañana del 24 de diciembre. Y se espera que el movimiento pueda ser similar en estos días por personas quebuscan comprar ropa para fin de año.
“La universidad, el trabajo, ya no teníamos más tiempo, por eso estamos aquí. Tocó buscar el momento adecuado”, comentó Nicolás Gómez, quien buscaba zapatos de caña alta y ropa oversize para lucirlos en Nochebuena y Fin de Año.
La cantidad de personas caminando por los angostos pasillos de los centros comerciales generaba un calor incesante en el interior de los predios. Muchos negocios disponían de ventiladores mientras atendían al público.
Emacha Blay, quiteña que buscaba un par de zapatos para su nieta, observaba con detenimiento la mejor opción entre los locales.
“El tiempo, el trabajo, por eso es que no se puede salir con anticipación, pero bueno, siempre toca salir para dar algo a la familia”, mencionó.
En Quito se utiliza el argot popular “no había dónde poner un pie”, y en el parqueadero de La Merced, donde también existe comercio, esa expresión reflejaba fielmente la realidad.
Renato García observaba unos pantalones mientras los sostenía en sus manos y concedía la entrevista a un equipo de este diario.