En un movimiento contundente contra las grandes tecnológicas, el ente regulador antimonopolio de Italia ha impuesto una sanción económica de 98,6 millones de euros a la empresa estadounidense Apple. La resolución llega tras comprobar que la compañía abusó de su posición dominante mediante su política de Transparencia en el Seguimiento de Aplicaciones (ATT) en dispositivos con sistema iOS.
Las razones detrás de la sanción millonaria
Según la investigación liderada por la Autoridad Garante de la Competencia y el Mercado, en conjunto con la Comisión Europea, Apple habría diseñado un sistema que desfavorece intencionalmente a los desarrolladores externos. Desde abril de 2021, la normativa interna de la empresa obliga a las aplicaciones de terceros a solicitar un doble consentimiento para el uso de datos con fines publicitarios.
El organismo italiano sostiene que este procedimiento es desproporcionado y no se alinea con la legislación de privacidad vigente. Se argumenta que Apple debió permitir que los socios comerciales obtuvieran el permiso de los usuarios en un solo paso, garantizando el mismo nivel de protección que la tecnológica aplica para sus propios servicios.
Impacto directo en el mercado publicitario
La principal preocupación de las autoridades radica en cómo estas medidas afectan el modelo de negocio de miles de desarrolladores. Al restringir el acceso a datos clave, se limita la capacidad de personalización de anuncios, lo que perjudica directamente a:
- Anunciantes digitales que dependen de la segmentación precisa.
- Plataformas de intermediación que ven mermada su eficiencia.
- Desarrolladores de apps que monetizan su trabajo mediante publicidad.
Para el regulador, estas políticas fueron impuestas de forma unilateral por la firma de Cupertino, generando una brecha competitiva que favorece el ecosistema cerrado de la marca frente a sus rivales comerciales.
Un conflicto que escala a nivel global
Este revés en Italia no es un caso aislado. Apple se encuentra bajo la lupa en varios frentes internacionales. En marzo de 2024, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto a dieciséis fiscales, presentó una demanda formal contra la empresa por presuntas prácticas monopólicas.

Entre las acusaciones más graves en territorio estadounidense se encuentran:
- Bloqueo del acceso de competidores a funciones esenciales del hardware y software del iPhone.
- Obstáculos para que los usuarios puedan cambiar de dispositivo fácilmente.
- Limitaciones en el uso de billeteras digitales y dispositivos inteligentes de terceros.
La defensa de la manzana frente a los tribunales
Ante la creciente presión legal, la empresa ha anunciado que presentará una defensa técnica y jurídica rigurosa. Voceros de la compañía aseguran que las demandas buscan atacar decisiones de diseño que son fundamentales para la experiencia del cliente.
«Estas acciones judiciales podrían sentar un precedente peligroso, permitiendo que el gobierno intervenga en el desarrollo de tecnología que los usuarios eligen específicamente por sus altos estándares de seguridad y privacidad», afirmaron representantes de la firma.
Finalmente, Apple sostiene que de prosperar estas sanciones y demandas, se perdería una diferenciación competitiva vital en el mercado, reduciendo las opciones de seguridad que los consumidores valoran actualmente en sus terminales móviles.
Fuente: Infobae