La economía global se encuentra en medio de una profunda transformación, marcada por un reacomodo de las reglas del comercio y avances tecnológicos disruptivos. A esto se suman cambios demográficos y climáticos que están reescribiendo el panorama del empleo, la política y nuestra vida cotidiana.
A pesar de los vaivenes de las guerras comerciales, la escasez de minerales clave y las tensiones entre potencias como Estados Unidos y China, la economía mundial ha demostrado una notable resiliencia. Sin embargo, la calma parece lejana, pues el contexto de turbulencia no da tregua.
El economista del MIT, Daron Acemoglu, ganador del Premio Nobel de Ciencias Económicas, califica la época actual como «singularmente turbulenta». La revolución de la inteligencia artificial, el rápido envejecimiento poblacional, la crisis climática y un creciente escepticismo hacia la democracia liberal y el orden internacional son fuerzas transformadoras que están remodelando nuestras sociedades.
Un Panorama Económico Global Inestable
Este año, la transición económica se ha visto acentuada por una política económica globalmente caótica. En Estados Unidos, las declaraciones contradictorias desde la Casa Blanca, la imposición y retirada de aranceles, y la incertidumbre sobre su constitucionalidad generan un clima de inestabilidad. Por ejemplo, se han visto cambios drásticos en las políticas arancelarias, afectando a sectores como la agricultura.
El gasto público en EE.UU. ha escalado, con promesas de compensar a agricultores y contribuyentes con fondos provenientes de los aranceles, mientras la deuda pública alcanza niveles récord, superando el 125% del Producto Interno Bruto. Paralelamente, el mercado bursátil, impulsado por el auge de la inteligencia artificial, presenta un escenario de crecimiento vertiginoso y temor a futuras correcciones.
En Europa, el panorama es de crecimiento más lento en comparación con otras economías avanzadas. La Unión Europea ha visto disminuir su participación en la economía global ante la competencia de EE.UU. y China, y la inversión en inteligencia artificial se ha quedado rezagada. El economista Acemoglu señala un «enorme problema de innovación en el sector tecnológico» en Europa.
La fragmentación política de la UE, con 27 miembros y prioridades divergentes, dificulta la implementación de medidas clave como la consolidación del mercado único, la racionalización de normativas y la firma de nuevos acuerdos comerciales. La reciente postergación de un acuerdo comercial con países del Mercosur es un ejemplo de estas dificultades.
Los productores europeos enfrentan altos costos energéticos y una creciente competencia de exportaciones chinas asequibles. Además, las amenazas a la seguridad y la guerra en Ucrania obligan a los gobiernos a incrementar el gasto militar, aumentando la presión sobre sus presupuestos y su endeudamiento.
La agresiva postura de Rusia bajo Vladimir Putin y el debilitamiento del compromiso estadounidense con la OTAN generan inseguridad. Informes de inteligencia sugieren que EE.UU. no descarta el uso de la fuerza militar, incluso contra aliados.
China: Poder Económico y Desafíos Internos
Por otro lado, China lidia con el hundimiento de su mercado inmobiliario y una caída en las inversiones. No obstante, su influencia económica global sigue en aumento. Un récord histórico de superávit comercial de un billón de dólares sugiere que los aranceles estadounidenses no han logrado mermar su dominio comercial ni su dependencia de las exportaciones. El Fondo Monetario Internacional ha revisado al alza su previsión de crecimiento para China hasta el 5% anual.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha manifestado que estos desequilibrios son «insoportables». Las exportaciones chinas no solo llegan a EE.UU., sino que el Sudeste Asiático es otra región clave de crecimiento para sus productos.
El economista de Harvard, Dani Rodrik, critica la respuesta occidental a la expansión manufacturera china, calificándola de «equivocada e ineficaz». Destaca los avances chinos en tecnología climática y energética, argumentando que Occidente necesita una estrategia más matizada que se centre en la próxima generación tecnológica, en lugar de intentar replicar lo ya existente.
En el campo de la inteligencia artificial, China representa una competencia significativa para EE.UU., con una ventaja en el número de ingenieros altamente cualificados, según Acemoglu.
Un Nuevo Orden Comercial y Mayor Complejidad
El desmantelamiento del antiguo orden comercial, liderado por Estados Unidos, ha generado nuevas incertidumbres y costos para la economía mundial. Maurice Obstfeld, del Instituto Peterson de Economía Internacional, describe un escenario de «limbo» donde la ausencia de un hegemón dominante permite a los países seguir sus propios caminos.
La proliferación de acuerdos comerciales bilaterales incrementa la complejidad para las empresas, quienes deben prestar mayor atención al origen de sus materiales y a los crecientes costos de cumplimiento y documentación. «Es un sistema comercial mucho más complicado de lo que estábamos acostumbrados», afirma Obstfeld.
La economista Diane Coyle, de la Universidad de Cambridge, señala que la pandemia de COVID-19 expuso vulnerabilidades en las cadenas de suministro globales. Aún falta una comprensión detallada de las redes de producción y los posibles cuellos de botella ante futuras crisis.
Inestabilidad Política y el Futuro de las Instituciones
Las corrientes políticas prometen añadir más inestabilidad a la economía mundial. Coyle observa que «mucha gente en muchos países siente que su vida va hacia atrás», y la desconfianza hacia los gobiernos aumenta.
Las elecciones futuras en diversas naciones podrían reconfigurar el panorama político. En EE.UU., las elecciones intermedias podrían influir en la política económica del gobierno. En Europa, elecciones en Suecia evaluarán el auge de partidos populistas de extrema derecha y la vulnerabilidad de los sistemas electorales a la desinformación. En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva se enfrentará a un candidato populista de extrema derecha en un contexto donde los aranceles han sido usados como herramienta política.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en un reciente análisis sobre el futuro de la economía global, capturan esta sensación de «dislocación» y temor. Citan al filósofo político Antonio Gramsci: «El viejo mundo agoniza y el nuevo lucha por nacer; ahora es el tiempo de los monstruos».
Fuente: Infobae