La Cámara de Diputados de Brasil, bajo la dirección de Hugo Motta, ha decidido apartar de sus cargos a dos figuras políticas estrechamente ligadas al expresidente Jair Bolsonaro. Esta medida agrava la situación del exmandatario, quien actualmente se encuentra privado de libertad por su presunta participación en un intento de golpe de Estado.
Entre los legisladores afectados se encuentran Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente, y Alexandre Ramagem, quien anteriormente lideró el servicio de inteligencia brasileño. La oficialización de estas destituciones se realizó a través de una publicación en el boletín oficial de la cámara baja.
En el caso de Eduardo Bolsonaro, la causa principal de su destitución radica en un elevado índice de ausencias. Desde que se trasladó a Texas, Estados Unidos, en el mes de febrero, el diputado ha faltado a más del 80% de las sesiones parlamentarias, incumpliendo así el reglamento interno. El presidente Motta explicó ante los medios que «él vive en el extranjero por su propia decisión» y que «es imposible ejercer el mandato legislativo si esa persona no está en nuestro territorio».

Eduardo Bolsonaro, de 41 años, ha manifestado sentirse víctima de una persecución política y ha buscado apoyo en el círculo de Donald Trump con la esperanza de revertir la condena de su padre y ejercer presión sobre el actual mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. De regresar a Brasil, Eduardo Bolsonaro enfrentará un juicio por obstrucción a la justicia, un delito vinculado a los sucesos del 8 de enero de 2023, y podría enfrentar una pena de uno a cuatro años de cárcel si es declarado culpable.
Tras conocerse la decisión de la Cámara de Diputados, el hijo del expresidente se pronunció, afirmando que «Valió la pena«. Argumentó que ha logrado que, «por primera vez», «los dictadores paguen consecuencias reales». En un video difundido tras la resolución, en la que se le retiró el escaño por exceder el límite de faltas no justificadas, sostuvo que «Aunque haya personas que digan que estoy en Estados Unidos por elección propia, les digo: valió la pena, valió mucho la pena haber conseguido por primera vez que esos dictadores pagaran consecuencias reales».
Eduardo Bolsonaro defendió su accionar, declarando: «Perdí el mandato por hacer exactamente lo que mis electores esperan de mí«, haciendo referencia al periodo de gobierno de su padre entre 2019 y 2022.
Por su parte, Alexandre Ramagem, exjefe de inteligencia, recientemente dejó Brasil con destino a Estados Unidos para evadir una condena de 16 años dictada por el Supremo Tribunal Federal en el mismo contexto de investigación. La pérdida de su escaño fue ordenada directamente por la Corte Suprema. Si bien el presidente Motta había considerado someter la decisión a votación del pleno, finalmente la remoción se efectuó de manera directa.

Es relevante mencionar que Eduardo Bolsonaro había afirmado públicamente haber influido en la decisión de Donald Trump de incrementar un 50% los aranceles a productos brasileños en julio pasado. Esta medida, que Trump atribuyó a una «caza de brujas» contra su aliado brasileño, fue posteriormente revertida en parte tras conversaciones entre Trump y el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
En este contexto, el mandatario brasileño Lula da Silva reafirmó recientemente su intención de buscar la reelección en 2026 y aseguró que vencerá a cualquier candidato de extrema derecha, incluyendo a posibles aspirantes de la familia Bolsonaro. «No voy a juzgar a los hijos o a la esposa de Bolsonaro, porque el dato concreto es que vamos a ganar las elecciones», declaró Lula en una conferencia de prensa en Brasilia.
Fuente: Infobae