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Depresión en mediana edad: 6 síntomas de alerta para demencia

El creciente envejecimiento de la población mundial ha puesto la demencia en el centro de los desafíos sanitarios globales. Actualmente, se estima que más de 55 millones de personas en todo el planeta sufren algún tipo de demencia, siendo la enfermedad de Alzheimer responsable de cerca del 70% de estos casos. Las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud son alarmantes: se espera que esta cifra ascienda a más de 153 millones para el año 2050.

Ante este panorama, la comunidad científica pone el foco en la identificación y manejo de los factores de riesgo modificables durante la mediana edad, es decir, entre los 40 y los 60 años, como estrategia fundamental para retrasar o incluso prevenir el desarrollo de la demencia. El informe de 2024 de la Comisión Lancet sobre la materia subraya la depresión, segunda causa de discapacidad a nivel mundial, como un factor de riesgo clave en esta etapa vital.

Un reciente y revelador estudio del University College de Londres (UCL), publicado en la prestigiosa revista The Lancet Psychiatry, ha arrojado luz sobre esta conexión. La investigación ha identificado seis síntomas depresivos específicos que, manifestados en la mediana edad, podrían predecir un mayor riesgo de desarrollar demencia décadas más tarde.

La demencia afecta hoy a más de 55 millones de personas en el mundo y la Organización Mundial de la Salud proyecta 153 millones para 2050  (Pexels)

Este hallazgo redefine la comprensión de la relación entre la depresión y el deterioro cognitivo. Ya no se trata de la depresión en su generalidad, sino de un conjunto preciso de síntomas lo que parece ser un marcador de vulnerabilidad futura.

El doctor Philipp Frank, quien lideró la investigación, enfatizó la importancia de este descubrimiento: «Nuestros hallazgos demuestran que el riesgo de demencia está intrínsecamente ligado a un grupo particular de síntomas depresivos, más que a la depresión como un todo. Este enfoque a nivel de síntomas nos ofrece una perspectiva mucho más clara sobre quiénes podrían ser más propensos a desarrollar demencia, incluso décadas antes de su aparición».

Los Seis Síntomas Clave a Vigilar

La depresión puede manifestarse con síntomas severos que impactan directamente en cómo una persona experimenta sus emociones, piensa y lleva a cabo sus actividades diarias, incluyendo el sueño, la alimentación y el desempeño laboral. El Instituto de Salud Mental de Estados Unidos señala que para un diagnóstico de depresión, una persona debe presentar síntomas la mayoría del día, casi a diario, durante un mínimo de dos semanas, y uno de esos síntomas debe ser un estado de ánimo decaído o una pérdida de interés o placer en la mayoría de las actividades.

Sin embargo, como bien apunta el doctor Frank, el estudio actual sugiere que el riesgo de demencia se asocia a un patrón específico de síntomas, más allá de un diagnóstico general de depresión.

Personas con cinco o más síntomas depresivos específicos en la mediana edad muestran un 27 por ciento más riesgo de demencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los seis síntomas depresivos específicos identificados en este estudio son:

  • Pérdida de la autoconfianza
  • Incapacidad percibida para afrontar problemas
  • Falta de calidez y afecto hacia los demás
  • Sentimientos constantes de nerviosismo y tensión
  • Insatisfacción con el rendimiento en las tareas
  • Dificultades para mantener la concentración

El análisis se sustentó en los datos de 5.811 adultos de mediana edad, provenientes del prestigioso estudio Whitehall II, una cohorte británica que inició en 1985. La evaluación de los síntomas depresivos se realizó entre los años 1997 y 1999, cuando los participantes tenían entre 45 y 69 años (con una edad promedio de 55 años) y aún no presentaban demencia. El seguimiento, que se extendió por un cuarto de siglo, permitió registrar los diagnósticos de demencia hasta 2023. Durante este periodo, un 10,1% de los participantes desarrolló la enfermedad.

Los resultados revelaron que aquellos individuos que manifestaron cinco o más de estos síntomas depresivos específicos en la mediana edad experimentaron un aumento del 27% en el riesgo de desarrollar demencia posteriormente en sus vidas. Es importante destacar que este incremento se atribuyó directamente a estos seis síntomas en adultos menores de sesenta años.

Particularmente, la pérdida de confianza en uno mismo y la dificultad para afrontar problemas emergieron como los factores de mayor peso, asociándose cada uno con un incremento aproximado del 50% en el riesgo de demencia.

Más del 10 por ciento de los participantes del estudio Whitehall II desarrolló demencia durante el seguimiento de veinticinco años (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo de investigación postula que síntomas como la inseguridad, la dificultad para resolver problemas y la falta de atención pueden disminuir la participación social y la exposición a experiencias que estimulan la cognición, elementos cruciales para mantener la reserva cognitiva. Esta reserva es fundamental, ya que confiere al cerebro una mayor capacidad para resistir el daño o las enfermedades, permitiendo la preservación de las funciones normales incluso ante afectaciones físicas.

En contraste, otros síntomas depresivos más comunes, como los trastornos del sueño, las ideas suicidas o un ánimo persistentemente bajo, no mostraron una relación significativa con un mayor riesgo de demencia a largo plazo.

El profesor Mika Kivimäki, director del estudio Whitehall II y coautor del artículo, subrayó la complejidad del fenómeno: «La depresión no se presenta de una única manera: los síntomas varían ampliamente y a menudo se solapan con la ansiedad. Hemos descubierto que estos matices sintomáticos pueden ser indicadores de quiénes tienen un mayor riesgo de sufrir trastornos neurológicos. Esto nos acerca a terapias de salud mental más personalizadas y efectivas».

Los síntomas depresivos asociados a la demencia pueden influir en la reserva cognitiva y en la participación social de los adultos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La profesora Gill Livingston, presidenta de la Comisión de The Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia, y coautora del estudio, aportó su visión: «Esta es una manera novedosa e importante de abordar la depresión y la demencia, y refuerza la idea de que la depresión es un espectro amplio y no necesariamente una enfermedad única«. Livingston añadió que, si bien existe evidencia limitada sobre el impacto positivo de tratar la depresión en la mediana edad para reducir el riesgo de demencia, se necesitan más investigaciones para definir estrategias preventivas óptimas.

Por su parte, el doctor Richard Oakley, director asociado de Investigación e Innovación de la Sociedad de Alzheimer, comentó: «La demencia es la principal causa de muerte en el Reino Unido y se prevé que una de cada tres personas nacidas hoy la desarrollará. La Comisión The Lancet ya había identificado la depresión como un factor de riesgo para la demencia en la mediana edad. La conexión entre ambas condiciones es compleja».

Oakley hizo una advertencia importante: aunque el estudio comienza a dilucidar esta relación, es crucial verificar si estos seis síntomas se manifiestan de manera similar en mujeres y en minorías étnicas. Asimismo, enfatizó un punto clave: «Es fundamental recordar que no todas las personas que experimentan depresión desarrollarán demencia, y viceversa, las personas con demencia no necesariamente presentarán depresión».

Fuente: Infobae

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