La joven promesa australiana, Milly Alcock, quien deslumbró al mundo interpretando a la joven Rhaenyra Targaryen en la aclamada serie House of the Dragon, está a punto de dar un salto épico. Ahora, se alista para enfundarse el icónico traje de Supergirl en la esperada película Supergirl: La Mujer del Mañana, consolidando su estatus como una de las estrellas emergentes más brillantes de la actualidad.
Originaria de los vibrantes suburbios de Sídney, la trayectoria de Alcock, quien cuenta con 25 años, es una fuente de inspiración. Su recorrido desde sus raíces hasta las producciones de talla internacional la ha posicionado como un modelo a seguir para las nuevas generaciones, un hecho que no ha pasado desapercibido para medios especializados.
Criada en el seno de una familia sin conexiones con la actuación, Alcock recuerda su infancia en Petersham como un tiempo de veranos despreocupados, piscinas barriales y amistades sencillas. Sin embargo, su experiencia académica estuvo marcada por el esfuerzo: «Yo era la niña que estudiaba horas y aprobaba por los pelos«, confesó en una conversación reveladora. Fue su paso por la Escuela Secundaria de Artes Escénicas Newtown lo que encendió la chispa de su vocación, aunque pronto decidió que el mundo del espectáculo era su verdadero camino, incluso por encima de los estudios formales.
El Audaz Salto Hacia la Actuación Profesional
Durante su último año escolar, Alcock priorizó los sets de filmación sobre las aulas. «Mi asistencia fue inferior al 50%», admitió. La decisión de dejar la escuela fue tomada con una firmeza sorprendente: «Fui con mi mamá y le dije: ‘Me gustaría dejar la escuela’. Me preguntaron cuántos años tenía. Dije 18. Dijeron: ‘De acuerdo’. Eso fue todo, simplemente sucedió», narró.
Este instinto audaz la impulsó a buscar su independencia desde temprana edad, abriéndose camino en la competitiva industria a través de anuncios publicitarios y papeles en televisión.
El punto de inflexión llegaría en 2019 con la serie Upright, bajo la dirección de Tim Minchin. En ella, interpretó a uno de los personajes centrales, ganando reconocimiento. Dos años después, el destino le deparó una llamada que redefiniría su carrera: la oportunidad de encarnar a Rhaenyra Targaryen en House of the Dragon.

«Estaba en casa de mi mejor amiga en Glebe. Mi agente me preguntó: ‘¿Estás lista?’. Supe al instante que me habían dado el papel«, recordó con emoción. El secretismo que rodeaba el proyecto era tal que mantuvo su participación en vilo durante cuatro largos meses. «La gente sospechaba, pero nadie lo adivinó», comentó entre risas.
Desafíos y Lecciones Aprendidas en la Gran Industria
El rodaje de House of the Dragon coincidió con el inicio de la pandemia, lo que llevó a Alcock a mudarse sola a Londres a la temprana edad de 21 años. Se enfrentó a la magnitud de un proyecto internacional sin tener referentes familiares en la industria, un reto considerable.
La serie debutó con un éxito rotundo, atrayendo a casi 10 millones de espectadores y promediando 29 millones de espectadores a lo largo de su primera temporada. Este logro la posicionó como el estreno más exitoso de HBO desde la icónica Game of Thrones.
Sin embargo, el camino no estuvo exento de obstáculos personales. Al inicio de las grabaciones, una figura de alto rango le sugirió la necesidad de un profesor de actuación, un comentario que mermó su confianza en un momento crucial.

«Era joven, estaba al otro lado del mundo y ya dudaba de mí misma. Simplemente destruyó cualquier confianza que tuviera«, confesó con crudeza. No obstante, Alcock supo transformar esa inseguridad en un motor para perfeccionar su arte. «Cuanto mayor me hago, más me doy cuenta de que esto no es casualidad ni suerte. Es trabajo«, afirmó con convicción.
Supergirl: Un Nuevo y Deslumbrante Capítulo Bajo los Refletores
El siguiente gran hito en su ascendente carrera llegó con la confirmación de su papel como Supergirl en la nueva película, bajo la dirección de Craig Gillespie y con un presupuesto estimado de 200 millones de dólares. Alcock recibió la noticia con una mezcla de euforia y aprensión: «Me costó mucho creer que podía conseguir el papel. Incluso llamé al director y le dije: ‘No sé cómo ser Supergirl. Simplemente soy yo’«.
Esa sensación inicial, detalló en la conferencia de prensa del lanzamiento del tráiler, estuvo marcada por una intuición clara sobre el impacto del proyecto: «Creo que esto me va a cambiar la vida. Así que estaba muy emocionada. Pero también tenía mucho miedo».

Con el paso del tiempo, esa duda inicial se transformó en una comprensión más profunda del personaje y del monumental desafío que representaba encarnarlo. Alcock encontró un punto de conexión en la forma en que la protagonista fue concebida, lejos de las figuras idealizadas.
«Es una superheroína, pero fue escrita con una base tan profunda que parece una persona con la que todos podemos entender y empatizar. Tiene muchísimos defectos, es un desastre. Y el hecho de ser una superheroína es lo que la hace diferente», explicó la actriz sobre las matices que aportará a la versión de Supergirl.
A pesar del torbellino de atención internacional y los proyectos de gran envergadura, Alcock insiste en que su vida cotidiana dista mucho del glamour. Para ella, el éxito no ha alterado su esencia ni su rutina. «La mayor parte del tiempo es bastante normal. Voy a trabajar, vuelvo a casa, llamo a mi madre y preparo la cena. La gente espera que sea glamorosa, pero así es mi vida«, sentenció, concluyendo así su reflexión con Forbes.
Fuente: Infobae