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Ex estrella NBA Jason Collins lucha contra agresivo cáncer cerebral

La figura del baloncesto estadounidense, Jason Collins, conocido por su trayectoria en la NBA, se encuentra atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida al ser diagnosticado con un agresivo cáncer cerebral. La enfermedad, catalogada como glioblastoma en fase 4, representa un reto considerable para el exjugador de 47 años. En declaraciones recientes, Collins reveló que el tumor es irresecable debido a los altos riesgos que implicaría una intervención quirúrgica. A pesar de los tratamientos convencionales, el pronóstico de supervivencia se sitúa, en promedio, entre 11 y 14 meses. Ante este panorama, ha decidido explorar terapias experimentales con la esperanza de hallar una vía de tratamiento efectiva, no solo para él, sino también para futuros pacientes.

En una emotiva conversación con la periodista Ramona Shelburne de ESPN, Jason Collins compartió los primeros indicios de su condición, los cuales comenzaron a manifestarse el verano pasado. Describió cómo experimentó dificultades para realizar actividades cotidianas, como preparar su equipaje para asistir a un evento deportivo. «Empecé a ser muy olvidadizo. Por ejemplo, me sentaba en una habitación y no me daba cuenta de cuánto tiempo llevaba allí», confesó.

La consulta médica subsiguiente llevó al descubrimiento del tumor cerebral mediante una tomografía computarizada, confirmando el diagnóstico de glioblastoma avanzado. Su esposo, Brunson Green, relató la contundencia de las palabras médicas en el reportaje: “Fuimos a urgencias y en cinco minutos nos dijeron que tenía un bulto del tamaño de una pelota de béisbol en medio del cráneo”.

La tomografía que detectó el tumor cerebral de Jason Collins (captura video)

El exdeportista comparó la expansión del cáncer en su cuerpo con “una mariposa que prácticamente lo invadió todo”, resaltando la rapidez con la que la enfermedad avanzó. «Había terminado un tratamiento de radioterapia, pero el glioblastoma aprendió cómo volver a crecer. Había duplicado su tamaño en unas dos o tres semanas», explicó. Recordó las palabras de su hermano: “Me decía: ‘Tienes que luchar’. Y eso es lo que he hecho toda mi vida, luchar”.

Collins detalló la cruda realidad de su pronóstico: “El plazo que dieron fue: ‘Si no haces nada, te quedan entre seis semanas y tres meses de vida’. Con el tratamiento estándar son 13 meses, pero sé a dónde conduce ese camino y por eso quiero hacer algo ahora. Porque ese camino conduce a la muerte”. Por ello, ha tomado la decisión de buscar alternativas y viajará al extranjero para recibir un tratamiento experimental. «No queremos quedarnos sentados esperando de brazos cruzados, por eso vamos a viajar al extranjero para dar el siguiente paso. Ahora mismo estoy haciendo las maletas para estar allí entre siete y ocho semanas. El país al que vamos nos ha dado el visto bueno en 48 horas», afirmó, confirmando su destino a Singapur para someterse a una terapia con drogas no aprobadas en Estados Unidos.

La terapia experimental consiste en administrar una nanocélula llamada EDV, descrita como un «Caballo de Troya», que transporta un fármaco quimioterapéutico incapaz de cruzar la barrera hematoencefálica por sí solo. «Es algo muy tecnológico, propio de la ciencia ficción, pero estamos en la ciudad del futuro, así que vamos a hacer cosas del futuro», señaló Collins. La decisión de emprender este viaje fue fácil, al igual que lo fue la de hacer pública su situación. «Y si no es por mí, que sea por otra persona», añadió.

Jason Collins viajó a Singapur para realizarse una terapia experimental contra el cáncer (Captura de video)

A pesar de la gravedad de su condición, Collins aseguró que no teme a la muerte ni a un resultado desfavorable del tratamiento: “No tengo miedo de romper una barrera o intentar hacer todo lo posible porque estoy rodeado de amor y sé que mi familia es muy fuerte y que estarán bien”.

La carrera de Collins, formada en el sur de California y con paso por la prestigiosa universidad de Stanford junto a su hermano gemelo Jarron, lo vio ser seleccionado en la primera ronda del draft de 2001 por los Houston Rockets. Durante sus 13 temporadas en la NBA, defendió los colores de seis equipos, incluyendo los New Jersey Nets (posteriormente Brooklyn Nets), y se retiró en 2014. En 2013, marcó un hito al convertirse en el primer jugador activo abiertamente gay en la historia de la liga. Este acto de valentía, según confesó a ESPN, lo realizó en sus propios términos, una postura que mantiene hoy ante su diagnóstico. «No me preocupaba que se filtrara antes de que saliera la historia, porque confiaba en la gente a la que se lo conté. ¿Y saben qué? No se filtró nada. Pude contar mi propia historia, como yo quería. Y ahora puedo decir con sinceridad que los últimos 12 años han sido los mejores de mi vida. La vida es mucho mejor cuando te muestras tal como eres, sin miedo a serlo, en público o en privado. Así soy yo. Con esto estoy lidiando”, manifestó.

La trayectoria de Collins en la NBA estuvo marcada por su coraje, cualidad que reafirma al compartir su actual lucha. Jason y su esposo, Brunson, planean permanecer en Singapur al menos seis semanas más, sin que aún se defina si regresarán o continuarán su estancia allí. La esperanza reside en que los avances científicos ofrezcan una solución para el tumor que ha transformado radicalmente sus vidas.

Jason Collins con la camiseta de Brooklyn Nets en 2014, tras su etapa en la NBA (AP Foto/Mark J. Terrill)

Fuente: Infobae

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