El planeta se calienta y las temperaturas extremas ya son una realidad que impacta nuestro día a día. Más allá de la incomodidad, este calor agobiante genera una serie de síntomas que merman nuestro bienestar: fatiga constante, dolores de cabeza, menor productividad, irritabilidad, calambres musculares y una profunda sensación de agotamiento.
Las frecuentes olas de calor, con termómetros que superan los 35 o 40 grados Celsius, nos obligan a modificar nuestras rutinas y, especialmente, nuestros hábitos de hidratación. Nuestro cuerpo, ante el esfuerzo por regular su temperatura, intensifica la transpiración, perdiendo así de forma acelerada minerales vitales conocidos como electrolitos, tales como el sodio, potasio y magnesio.
Pero, ¿qué son exactamente los electrolitos? Son sustancias que, al disolverse en el agua de nuestro organismo, se transforman en iones con carga eléctrica. Según explica el sitio especializado MedlinePlus, estos iones juegan un papel crucial. El sodio y el cloruro se encuentran mayoritariamente fuera de nuestras células, mientras que el potasio reside en su interior. Juntos, trabajan para mantener el equilibrio hídrico, regular el pH y optimizar nuestro metabolismo energético.
Expertas en nutrición como Keri Gans, Molly Kimball y Julie Stefanski han destacado la importancia de estos minerales. Según ellas, los electrolitos son fundamentales para:
- Regular el equilibrio de líquidos en el cuerpo.
- Asegurar el correcto funcionamiento de las señales nerviosas.
- Permitir las contracciones musculares, incluyendo el vital latido del corazón.

Los electrolitos son esenciales para que nuestros músculos funcionen correctamente, para mantener un ritmo cardíaco estable y para la comunicación neuronal en nuestro cerebro. Cuando sus niveles bajan, los síntomas de alerta incluyen mareos, jaquecas, calambres y esa fatiga persistente que tanto nos afecta.
La Academia Española de Nutrición y Dietética recalca que, entre sus múltiples funciones, los electrolitos son los encargados de controlar el flujo de agua dentro y fuera de nuestras células, garantizar la contracción muscular adecuada (sí, ¡hasta el corazón necesita su dosis!) y mantener la transmisión de impulsos eléctricos en nuestro sistema nervioso.

Además, un informe de Clinical Nutrition Hospital Dietetics subraya que la estabilidad del pH sanguíneo, un factor crucial para nuestra salud, también depende de estos minerales, ya que actúan como amortiguadores frente a los cambios de acidez en nuestro cuerpo.
La clave está en reponer minerales para una hidratación completa
A diferencia del agua, que nuestro cuerpo puede gestionar hasta cierto punto, los electrolitos no se producen internamente; su disponibilidad depende enteramente de lo que consumimos. Por ello, beber solo agua cuando perdemos electrolitos puede incluso empeorar el desequilibrio y agravar los efectos negativos del calor. La hidratación con electrolitos ya no es solo para deportistas; se ha vuelto una medida preventiva fundamental para todos quienes enfrentan altas temperaturas.
En este panorama, surge una propuesta innovadora: SUMA. Fundada por tres jóvenes emprendedores argentinos y actualmente en incubación en Harvard Innovation Labs, esta fórmula introduce una categoría pionera en el mercado: electrolitos naturales para una hidratación verdaderamente efectiva.

“Nuestra fórmula combina sodio, potasio y magnesio en proporciones pensadas para optimizar la absorción y el funcionamiento normal del organismo. No contiene azúcares añadidos, se endulza con stevia y aporta apenas siete calorías por porción. Evitamos conservantes y colorantes. Se presenta en polvo, que es el estado natural de los minerales, permitiendo obtener al mezclarlo con agua una bebida completa, práctica y fácil de incorporar a la rutina diaria”, comenta Marcos Juni, cofundador de SUMA, junto a Alejandro Estrada y Pedro Gómez Sabaini.
Este producto ha traspasado las fronteras del deporte, siendo utilizado por deportistas, oficinistas, trabajadores expuestos al sol, estudiantes y cualquier persona que necesite mantener sus niveles de energía durante el día. SUMA ya está disponible en todo el territorio nacional, cuenta con una plataforma de venta online, más de 150 puntos de venta físicos y una fuerte presencia en comunidades deportivas de alto rendimiento.
¿Podrían los electrolitos ser la hidratación del futuro ante el incremento de las temperaturas y el cambio climático? “En mercados más desarrollados, como Estados Unidos, ya son parte de la vida diaria. Es un segmento enorme, presente en farmacias, supermercados y tiendas. La categoría crece año tras año porque las personas notan rápidamente la diferencia en cómo se hidratan y se recuperan”, explica Juni.

Y añade: “En Argentina, estamos en una fase más incipiente, pero la adopción es muy rápida. Lo vemos en la respuesta de nuestros clientes, que lo integran a su rutina diaria al percibir beneficios concretos. Este comportamiento confirma que los electrolitos son una solución adaptada a nuestro clima actual y a la creciente demanda de hidratación funcional.”
Beneficios de una hidratación optimizada
Una hidratación adecuada en climas cálidos ofrece múltiples ventajas. Ayuda a regular la temperatura corporal, mantener la energía y el rendimiento, potenciar la concentración y la claridad mental, disminuir dolores de cabeza y mareos, prevenir calambres y debilidad muscular, y proteger nuestro sistema cardiovascular.
El agua es vital para el organismo. Según Mayo Clinic, participa en la eliminación de desechos (orina, sudor, heces), regula la temperatura corporal, lubrica las articulaciones y protege tejidos delicados. Incluso una deshidratación leve puede provocar fatiga y agotamiento.
El impacto de la hidratación va más allá de lo inmediato. Un informe de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) señala que el agua es un nutriente esencial cuya falta puede ser mortal en pocos días, y destaca su influencia en la salud metabólica, cardiovascular, digestiva, renal y cognitiva.
Identifica los síntomas de la deshidratación

Reconocer las señales de deshidratación es clave para evitar complicaciones. Los indicadores más comunes incluyen:
- Sed intensa y boca seca.
- Dolor de cabeza y sensación de presión.
- Cansancio rápido y falta de energía.
- Mareos o inestabilidad.
- Calambres y rigidez muscular.
- Piel más seca y menos elástica.
- Orina más oscura y en menor cantidad.
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece tres recomendaciones clave para mitigar los riesgos asociados al calor extremo y salvaguardar nuestra salud:
- Evitar la exposición solar directa y limitar actividades físicas intensas, especialmente entre las 10:00 y las 16:00. Buscar sombra y usar ropa ligera al salir.
- Mantener los espacios interiores frescos cerrando ventanas y bajando persianas durante el día. Los ventiladores son útiles solo si la temperatura no supera los 40°C, ya que a mayor calor pueden empeorar el sobrecalentamiento.
- Garantizar una hidratación adecuada y prestar especial atención a los grupos vulnerables. Se desaconseja el consumo de bebidas con cafeína o alcohol por su efecto deshidratante.
Fuente: Infobae