La imagen fundacional de la saga «Star Wars», esa que nos transportó por primera vez a una galaxia muy, muy lejana, ha alcanzado un valor estratosférico. En una reciente subasta celebrada en Dallas, Texas, el arte original que dio vida a este universo de ciencia ficción se vendió por la impresionante suma de 3,88 millones de dólares. Este hito no solo marca un nuevo récord para objetos de colección de la franquicia, sino que también establece un precedente histórico para el arte de carteles cinematográficos en general.
Según Charles Epting, figura clave en la casa de subastas Heritage Auctions, este logro trasciende el mero valor de una pieza de colección. Se trata de un «artefacto cultural» de gran relevancia y un pedazo de la historia estadounidense, demostrando el impacto perdurable de la obra.

El comprador, cuya identidad se mantiene en reserva, superó la puja anterior más alta de la franquicia: el icónico sable de luz de Darth Vader, que en su momento se vendió por 3,6 millones de dólares. Pero la obra maestra de Tom Jung no solo pulverizó récords de la saga, sino que eclipsó de manera contundente el anterior máximo histórico para un cartel de cine, que hasta hace poco ostentaba una pieza de «Apocalypse Now» por 687.500 dólares.
La obra, creada con acrílico y aerógrafo por el talentoso Tom Jung, vio la luz por primera vez en anuncios de prensa el 13 de mayo de 1977, apenas dos semanas antes del estreno de la película dirigida por el visionario George Lucas. Su imagen se convirtió rápidamente en el rostro de la aventura espacial, apareciendo en vallas publicitarias, programas de cine y en las páginas de revistas y periódicos, ofreciendo a millones de estadounidenses su «primera vez que vieron la galaxia muy, muy lejana», tal como señaló Epting.
El productor de la película, Gary Kurtz, fue el custodio original de esta pieza icónica. Tras exhibirla en su oficina y su hogar, la pintura pasó a manos de su hija, quien finalmente decidió ponerla a disposición del público en Heritage Auctions. La subasta comenzó con una puja inicial de un millón de dólares, un punto de partida que ya prometía un resultado extraordinario.
La composición de la obra es un deleite para los fanáticos, presentando a Luke Skywalker empuñando su sable de luz sobre la princesa Leia, con la imponente figura de Darth Vader dominando el fondo. La escena se complementa con la acción de cazas X-wing en pleno ataque y vislumbres de Han Solo y Skywalker recibiendo sus merecidas medallas.

En la parte inferior derecha, los entrañables droides R2-D2 y C-3PO hacen su aparición. Epting reveló que su inclusión fue una adición de último momento, no presentes en las primeras reproducciones, sino incorporados cuando el diseño final del cartel y la valla publicitaria se materializaron hacia mediados de 1977.
La evolución de la pintura, con la posible adición de elementos a medida que se definía la estrategia de marketing, añade una capa fascinante a la obra. Epting enfatizó que esta pieza no es solo un recuerdo de cine, sino un testimonio del poder de la narrativa visual y un componente fundamental de la cultura estadounidense.
El precio alcanzado es un reflejo del profundo vínculo emocional que los seguidores mantienen con la saga. Para muchos, esta imagen evoca instantáneamente la emoción y la aventura de las películas, provocando una respuesta visceral y un sentimiento de conexión.
Desde su debut en 1977, «Star Wars» ha cimentado su lugar como una de las franquicias más influyentes y exitosas a nivel global. Su legado se extiende mucho más allá de las películas, abarcando una vasta constelación de secuelas, precuelas, series, libros y un sinfín de productos que continúan cautivando a nuevas generaciones de fanáticos.
Fuente: Infobae