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Dieta baja en calorías: ¿Un secreto para un cerebro joven?

¡Buenas noticias para la salud cerebral! Un fascinante estudio de la Universidad de Boston apunta a que una reducción del 30% en la ingesta calórica podría ser una estrategia clave para preservar la salud de nuestro cerebro y, de forma prometedora, ofrecer una nueva luz en la lucha contra enfermedades como el Alzheimer.

Durante más de dos décadas, un equipo de científicos observó de cerca a veinticuatro monos rhesus, comparando la salud de sus cerebros entre aquellos con dietas controladas en calorías y otros con una alimentación estándar. Los resultados, publicados en la prestigiosa revista Aging Cell, son contundentes: la restricción calórica está íntimamente ligada a una mejor salud cerebral a largo plazo.

La reconocida neurobióloga Ana Vitantonio, parte del equipo de investigación, destacó la trascendencia de estos hallazgos. Si bien ya se conocía que la restricción calórica puede «retardar el envejecimiento biológico y mitigar problemas metabólicos asociados a la edad», este estudio aporta «evidencia inédita y a largo plazo de que la restricción calórica también puede ser un escudo protector para el envejecimiento cerebral en especies más complejas«, afirmó.

Un estudio de la Universidad de Boston revela que reducir las calorías en un 30% protege el cerebro del envejecimiento  (Imagen ilustrativa)

Recordemos que el Alzheimer es la causa más común de demencia, representando un alarmante porcentaje de los casos a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La demencia, en general, se posiciona como una de las principales razones de discapacidad y dependencia en la tercera edad.

Las cifras son impactantes: más de 57 millones de personas viven actualmente con demencia en el mundo, y las proyecciones indican que esta cifra podría dispararse hasta los 139 millones para 2050. Ante este panorama, la comunidad científica redobla esfuerzos en la búsqueda de soluciones efectivas.

Un Vistazo Profundo a la Relación Dieta-Cerebro

La investigación destaca que la dieta baja en calorías mantiene más activa la producción y el mantenimiento de la mielina cerebral (Imagen Ilustrativa)

La clave de esta investigación se centró en la mielina, esa vital capa grasa que actúa como protectora y aislante de las fibras nerviosas en nuestro cerebro. Como explica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, esta «vaina» es crucial para la correcta transmisión de impulsos eléctricos a lo largo de las neuronas, siendo fundamental para el funcionamiento del cerebro y la médula espinal.

“La vaina de mielina permite que los impulsos eléctricos se transmitan de manera rápida y eficiente a lo largo de las neuronas. Si la mielina se daña, los impulsos se vuelven más lentos, lo cual puede causar enfermedades como la esclerosis múltiple“, detallan.

Tara Moore subraya que la dieta puede influir en la cognición y el aprendizaje al proteger la maquinaria cerebral. (Imagen Ilustrativa)

Los científicos observaron que en los monos sometidos a dietas con restricción calórica, «la envoltura de mielina alrededor de los nervios del cerebro se encontraba en un estado superior: los genes asociados a la mielina mostraban mayor actividad y las rutas metabólicas esenciales para su producción y mantenimiento funcionaban de manera más óptima», según los hallazgos del equipo de Boston.

Además, el análisis reveló que las células encargadas de producir y sostener la mielina «operaban con mayor eficiencia, frenando algunos de los efectos del envejecimiento que se detectaban en los monos con dietas convencionales». Esta protección de la mielina es de suma importancia, ya que su deterioro está directamente relacionado con la inflamación y un mayor riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas.

La neurobióloga Tara Moore enfatizó la relevancia de estas observaciones: «Esto es crucial porque estas alteraciones celulares podrían tener consecuencias significativas para la cognición y el aprendizaje«. Moore añadió que, al igual que el resto de nuestro organismo, «la maquinaria cerebral tiende a deteriorarse con los años», y que en ocasiones, los propios mecanismos de defensa pueden volverse contraproducentes, fomentando la neuroinflamación.

¿Qué entendemos por neuroinflamación? Según la Fundación Americana del Cerebro, la inflamación es la respuesta natural de nuestro sistema inmune ante una agresión, ya sea una lesión, enfermedad o infección.

La restricción calórica en monos rhesus muestra mejoras notables en la salud cerebral y la protección de la mielina- (Imagen Ilustrativa)

“La neuroinflamación es una reacción inflamatoria que ocurre específicamente en el cerebro y la médula espinal. Si bien puede ser una respuesta protectora, en muchos casos de enfermedades cerebrales, se debe a un fallo en el sistema inmunitario autoinmune que termina dañando el cerebro y el sistema nervioso», explica la fundación.

En los últimos tiempos, la conexión entre el daño a la mielina y el Alzheimer ha sido un foco de estudio, y esta investigación aporta «una pieza más al rompecabezas y una potencial vía de intervención: la dieta«, señalan los investigadores. Aunque el estudio se realizó con un número limitado de monos, las similitudes entre sus cerebros y los nuestros abren la puerta a la esperanza de que estos resultados sean aplicables a los humanos.

Como conclusión, Moore afirmó: «Nuestros hábitos alimentarios influyen en la salud cerebral, y consumir menos calorías puede retardar ciertos aspectos del envejecimiento cerebral cuando se mantiene a largo plazo«.

Es importante recordar que la salud cerebral es multifactorial. Además de la dieta, elementos como la calidad del sueño, la actividad física regular y el estímulo cognitivo (como aprender nuevos idiomas) también juegan un papel fundamental en el proceso de envejecimiento de nuestro cerebro.

Fuente: Infobae

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