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Protege tu cerebro: 5 hábitos que neurólogos recomiendan evitar

La salud de nuestro cerebro, ese órgano vital que nos permite pensar, recordar y sentir, no es un destino fijo determinado por la genética o soluciones mágicas. En realidad, nuestras acciones cotidianas, desde el ejercicio que hacemos hasta cómo dormimos o manejamos el estrés, juegan un papel fundamental en mantener nuestra mente aguda y prevenir su deterioro con el paso del tiempo.

Expertos en neurología y neuropsicología coinciden en un punto crucial: adoptar hábitos saludables de forma constante es nuestra mejor estrategia para disminuir la posibilidad de padecer enfermedades neurodegenerativas y, en consecuencia, mejorar significativamente nuestra calidad de vida, especialmente en etapas avanzadas de la vida.

Hábitos que los neurólogos sugieren dejar atrás para un cerebro más sano

1. El Sedentarismo, Enemigo Silencioso

Las rutinas que seguimos día a día tienen un impacto profundo y duradero en nuestro cerebro. Así lo confirman neurólogos y neuropsicólogos, quienes enfatizan que la prevención de enfermedades como la demencia reside en la constancia de nuestros hábitos, no en remedios efímeros.

El primer gran obstáculo a superar es el sedentarismo. El Dr. Antonio Puente, líder en psicología de la Universidad George Washington, destaca que la clave para mantener la agudeza mental reside en modificar nuestro estilo de vida, alejándonos de la idea de soluciones milagrosas.

El sedentarismo figura como uno de los principales factores de riesgo para la salud cerebral, según neurólogos (Archivo)

Tanto él como el Dr. Luis Compres Brugal, neurólogo certificado del Baptist Health Miami Neuroscience Institute, recalcan la importancia del movimiento regular. «La clave está en aprovechar los ratos libres y llenarlos con breves ráfagas de movimiento; estos se acumulan y pueden marcar la diferencia para la salud cerebral a corto y largo plazo», afirma el Dr. Compres Brugal.

Estudios recientes respaldan esta idea, demostrando que incluso sesiones breves de ejercicio vigoroso de apenas cinco minutos pueden reducir notablemente el riesgo de desarrollar demencia.

2. El Estrés Crónico: Un Peso para el Cerebro

El manejo efectivo del estrés se presenta como otro pilar insustituible para la salud cerebral. La Dra. Claudia Muñoz, neuróloga en California, recomienda trabajar en moderar nuestras reacciones ante las pequeñas frustraciones cotidianas.

Según explica, la respuesta de pánico, al activar la adrenalina y desencadenar cambios hormonales, puede tener efectos perjudiciales a largo plazo si se repite constantemente. La Dra. Muñoz aclara: «No es que el estrés necesariamente te lleve por el camino de la demencia, sino más bien que cada vez que te agitas, refuerzas ciertas vías o redes negativas dentro de tu cerebro«. Por ello, aconseja cultivar respuestas más serenas y equilibradas ante los desafíos diarios.

3. El Sueño, Reparador y Esencial

Un sueño reparador y suficiente es una prioridad indiscutible. La Dra. Shae Datta, neuróloga en el Hospital NYU Langone, enfatiza la importancia de dormir entre siete y ocho horas cada noche.

Durante el descanso nocturno, nuestro cerebro activa el sistema glinfático, un proceso vital para eliminar desechos celulares. La acumulación de estas toxinas aumenta el riesgo de padecer demencia. El Dr. Puente añade que el sueño es el momento en que el cerebro consolida recuerdos, por lo que la privación de este puede llevar a una mayor probabilidad de olvidar eventos importantes.

Dormir entre siete y ocho horas cada noche favorece la eliminación de desechos cerebrales y reduce el riesgo de demencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para mejorar la calidad del sueño, el Dr. Compres Brugal ha adoptado rutinas como apagar pantallas una hora antes de dormir, reducir la intensidad de las luces y realizar actividades relajantes como la lectura. También limita la cafeína a la mañana y evita su consumo por la tarde.

4. Protección ante Lesiones Craneales

La prevención de lesiones cerebrales es una preocupación primordial para los neurólogos consultados. El Dr. Puente advierte sobre los peligros de actividades como andar en bicicleta o patineta sin el equipo de protección adecuado. Un golpe, incluso a baja velocidad, puede causar daños cerebrales severos.

El Dr. Puente subraya que «diversos estudios han demostrado que una sola lesión cerebral, incluido un traumatismo craneoencefálico leve, puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar demencia en el futuro«. Por esta razón, insiste en la importancia de usar casco en todo momento.

5. El Alcohol, un Riesgo Incluso Moderado

Finalmente, el consumo de alcohol, incluso en cantidades consideradas moderadas, es un hábito que los especialistas buscan evitar o restringir al máximo.

Tanto el Dr. Puente como la Dra. Datta prefieren la abstinencia la mayor parte del tiempo. Si bien el daño neuronal por consumo excesivo está bien documentado, investigaciones recientes sugieren que incluso una o dos copas al día pueden afectar la estructura cerebral y elevar el riesgo de demencia. Motivada por estos hallazgos, la Dra. Datta lleva casi dos años sin consumir alcohol, reservándolo para ocasiones muy especiales.

Estos cinco hábitos, identificados por especialistas y respaldados por estudios de instituciones como la Escuela de Salud Pública de Harvard, son cruciales para mantener nuestra salud cerebral. La recomendación general es: mantenerse activo físicamente, priorizar el sueño, gestionar el estrés, protegerse de traumatismos craneales y moderar el consumo de alcohol.

Tanto la Dra. Muñoz como el Dr. Puente y las directrices de Harvard Health coinciden en la importancia de ser conscientes de los riesgos y actuar con determinación. Comprender el impacto de nuestras elecciones diarias nos permite definir qué prácticas promueven una verdadera salud cerebral y cuáles debemos dejar a un lado en nuestra búsqueda de bienestar.

Fuente: Infobae

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