Un caso que involucra a un adolescente que portaba un arma de fuego dentro de su mochila en un aula de clases se registró días atrás en Guayaquil.
Ocurrió en un plantel educativo situado en la cooperativa Centro Cívico, en el Guasmo norte de la urbe. A ese sitio la policía tuvo que acudir tras ser alertada de un joven que tenía una pistola en su maleta.
La Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen) se encargó de este caso, al tratarse de un menor de edad.
Este es solo uno de los casos que se han reportado este año en los que se han detectado armas a menores.
Juan Carlos Soria, subjefe policial de la Zona 8, dio a conocer que este 2025 se ha incremento el número de jóvenes que han sido detenidos por tener armas de fuego y armas blancas.
Según cifras de la Policía Nacional, desde enero hasta el 4 de agosto del presente año, 98 menores de edad han sido capturados por el delito de tenencia de armas en la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón.
Este número representa un incremento en comparación con la misma fecha del 2024, cuando se contabilizaban 59 detenciones de adolescentes por este mismo delito.
Lo que quiere decir que el número de detenciones ha aumentado aproximadamente un 66,1 %.
Según el sociólogo y especialista en temas de seguridad Javier Gutiérrez, existen varios factores socioeconómicos y culturales que influyen en este incremento.
Para Gutiérrez, una causa fundamental para que los menores de edad porten armas de fuego es la inserción de más adolescentes en bandas delictivas y su rol dentro de la violencia criminal.
“Las bandas se lucran del miedo que causan a la comunidad. Este año se ha incrementado el reclutamiento de menores a esas bandas y, al mismo tiempo, ha aumentado el control de los territorios por parte de las organizaciones criminales. Todo esto hace que se vuelva más común ver a más menores usando armas este año”, indicó el especialista en temas de seguridad.
Un estudio del Observatorio del Crimen Organizado Ecuatoriano (OECO) reveló que existe un aumento significativo de niños, niñas y adolescentes (NNA) vinculados a estructuras criminales en el país.
El documento detalla que las bandas delictivas reclutan a NNA incluso desde los 10 años. El informe también indica que estas organizaciones han ocupado los espacios abandonados por el sistema educativo.
Javier Gutiérrez comentó que algunas de las posibles causantes para que un menor de edad se vincule a una organización criminal son la deserción escolar, falta de oportunidades y pobreza.
“En el noroeste de Guayaquil muchos padres salen a buscar trabajo a otros lugares y dejan en la pobreza a sus hijos en estas zonas. Son niños que quedan en situación de abandono y sin estudiar. La opción que ellos ven es ser parte de una banda”, explicó Gutiérrez.
Concluyó insistiendo en que vivimos en una cultura en la que se ha normalizado que un adolescente tenga un arma de fuego en sus manos o bolsillos.
Un problema que, según él, se intensifica en medio de un alto porcentaje de deserción escolar que deja a los NNA sin control y orientación clara para su proyecto de vida.
Renato Rivera, analista sénior de Iniciativa Global contra el Crimen Organizado en Ecuador, explicó que durante un estudio se pudo determinar que el reclutamiento de menores ocurre significativamente en los alrededores de los planteles educativos.
Contó que una de las estrategias más utilizadas para esta vinculación serían redes sociales, como WhatsApp.
El experto sostuvo que existe un gran pendiente de estrategias públicas, especialmente de la Policía, para tratar de reducir la accesibilidad de armas de fuego de procedencia ilícita en el país.
“No he visto hasta la fecha ningún tipo de estrategia para reducir la disponibilidad de armas de fuego. Va más allá de evitar que los chicos lleven armas a las escuelas. Se trata de cómo evitar que esas armas estén en poder de ellos”, dijo el especialista en temas de seguridad.
Esta situación ha llevado a la Policía Nacional del distrito Durán a realizar requisas en los exteriores de instituciones educativas del cantón para decomisar armas y droga en posesión de menores.
Santiago Gavilanes, jefe policial a cargo de esta jurisdicción, dijo que allí hay ocho planteles educativos que han sido priorizados por el Ministerio de Educación.
“Nosotros priorizamos según las alertas que recibimos de la ciudadanía. Entre esas están la Unidad Educativa Eloy Alfaro y la Unidad Educativa Fiscal Fabrizio Bucco Bozzolo”, expresó el jefe policial.
Esta situación ha generado alarma en muchas madres de familia que acuden cada día a dejar a sus hijos a estudiar.
Este es el caso de Abigail Torres, una madre de familia que junto con su esposo acompañan a su hijo de 15 años a un colegio de Durán.
En ocasiones ella dijo que ha visto la presencia de la policía afuera de la institución, pero pidió que sea más recurrente.
“A mí me parece bien, pero estos operativos deben ser todos los días. Aquí amenazan a los niños afuera del plantel. Yo todos los días estoy preocupada igual por el niño”, relató la madre.
Como ella se siente Rosa Piedrahíta, quien acompañaba a su niña de 7 años a una escuela del cantón ferroviario.
“Mi esposo y yo venimos en la moto y no le decimos que salga hasta que estamos afuera”, sostuvo la mujer, preocupada.
Estos son algunos de los testimonios de padres de familia que atraviesan a diario esta problemática social.
Dados los antecedentes delictivos que involucran ataques con explosivos o amenazas contra docentes de planteles educativos en ese cantón, el sentimiento de incertidumbre se ha vuelto la tónica entre la comunidad estudiantil.
Por su lado, la Policía Nacional ha priorizado la vigilancia en 110 instituciones educativas de la Zona 8.
Como parte de esta estrategia, los centros educativos han sido clasificados en tres categorías, según el nivel de riesgo y los recursos asignados.
En el tipo A interviene un agente del Grupo de Operaciones Motorizadas (GOM) en motocicleta, además de policías a pie y un patrullero del sector.
En el tipo B la cobertura está a cargo de un patrullero y un agente de la Policía Comunitaria. Mientras que en el tipo C la seguridad recae exclusivamente en la Policía Comunitaria. (I)
Fuente: El Universo