El domingo 16 de junio del año anterior, las fuertes lluvias produjeron el deslizamiento de una parte de la montaña en el sector de Quilloturo, en el barrio El Placer, de la parroquia Río Verde, cantón Baños de Agua Santa, en la parte oriental de Tungurahua. Ahí murieron once personas, se perdieron cultivos agrícolas y viviendas.
Al frente de una de las viviendas destruidas por el deslizamiento se levanta una especie de tumba con cuatro cruces con las fotos de Marco Paredes, Carlos Paredes, María Pilamala y Justin Paredes, cuatro de las víctimas mortales.
A menos de tres meses de cumplirse un año del trágico hecho, alrededor de quince familias regresaron al lugar, la mayor parte a trabajar durante el día en la agricultura, cuidado de animales menores y otras actividades para conseguir algo de recursos económicos para el sustento de sus hogares.
En las noches salen del sector por temor a otro deslizamiento, sobre todo cuando se presentan lluvias como en las últimas semanas.
“Nos hemos visto obligados a regresar a Quilloturo, porque no tenemos a dónde más ir, en espera de los lugares ofrecidos desde el Municipio de Baños de Agua Santa a precios módicos y con facilidades, es la mejor opción y además no tenemos más alternativas”, comentó Carmen, una de las pobladoras.
Ella dijo que la vida allí es una incertidumbre. “El día pasamos trabajando y en la noche salimos, incluso cuando llueve duro, a cualquier hora tenemos que evacuar porque tenemos miedo, más que antes, porque vimos lo sucedido hace casi un año”, añadió
Eduardo Coca llegó a Quilloturo para trabajar en su aserradero. Él confesó que es el único sustento de su familia y sus ingresos los emplea para pagar un préstamo.
Agregó que permanece allí a pesar del riesgo, sobre todo cuando llueve. “Ahí uno está con un ojo a la máquina y el otro a la quebrada (por donde bajó el deslizamiento) para ver qué se hace”, manifestó.
Explicó que no se puede ir con el aserradero a otro lugar porque la patente y la ficha ambiental del Ministerio del Ambiente las tiene registradas en Quilloturo.
Además, señaló que en la zona se cultiva mandarina, tomate de árbol, naranjilla y otros productos que ayudan a las familias a obtener algún recurso económico.

Sirenas
Mercy Guerra se unió al clamor de ambos vecinos en la necesidad de contar en Quilloturo con sirenas de alerta temprana, pues también confesó que vive con miedo e incertidumbre de no saber qué pasará con la montaña, especialmente cuando hay lluvias.
“No se vive tranquilo, sino con temor y angustia de que algo malo pueda pasar, peor en nuestro caso porque no se tiene a dónde ir en las noches. Aunque nos han dicho que las puertas de los albergues siempre están abiertas, pero no es lo mismo vivir en la casa propia”, argumentó.
Selén Rodríguez, habitante de El Placer, mencionó que en el barrio se instaló el sistema de alerta temprana por parte de la Cruz Roja con la finalidad de avisar a la población en caso de presentarse algún evento en las montañas como consecuencia de las lluvias.
“Pero, a pesar de las sirenas, se vive con incertidumbre, porque en la zona las montañas son bastante empinadas y si hay algún deslizamiento como en Quilloturo, no nos servirá, porque lo de hace un año fue en segundos, no hubo tiempo para nada. Por esa razón, alrededor de diez familias salieron de El Placer”, añadió.
Héctor Cobo, coordinador zonal 3 de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), aclaró que se considera a Quilloturo zona de alto riesgo por ser bastante inestable debido a la topografía del terreno y la presencia constante de lluvias, lo que genera saturación de los suelos y que se produzcan deslizamientos.
Por esa razón, añadió, se tienen los estudios para la instalación del sistema de alerta temprana en Quilloturo, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Ratificó que con el apoyo de la Cruz Roja en El Placer se instaló una sirena y megáfonos con la finalidad de alertar a la población de la presencia de alguna eventualidad.
“Con las pocas familias que se encuentran en Quilloturo estamos en constante monitoreo por cualquier eventualidad a presentarse”, sostuvo Cobo.
Con el apoyo de jóvenes voluntarios y las capacitaciones se conforman los comités comunitarios de gestión de riesgos a fin de respaldar a la ciudadanía, además se procederá a equiparlos a través de la entidad, aseguró el funcionario.
Terreno listo
Nelly Rivera, vicealcaldesa de Baños de Agua Santa, reconoció que la ayuda brindada desde diferentes sectores a los afectados de Quilloturo no fue la suficiente para satisfacer todos los requerimientos. En relación con la dotación de terrenos para la reubicación de las viviendas, comentó que se hizo el desapropio de un predio en el sector de Juive.
En Juive está previsto un área para más de 80 familias. Hay un terreno listo para las familias beneficiarias y hay otro espacio en Río Negro, en donde se trabaja para el desapropio, con lo cual se podrá atender a todos los afectados, que suman alrededor de 140 familias.
“Hacer la entrega de los terrenos a los beneficiarios va con muchas cláusulas, porque, como se sabe, no se los pueden regalar. Pero se hará un análisis minucioso de las familias, porque hay gente avivada que se quiere aprovechar de la situación y coger un terreno sin haber vivido en la zona afectada. La ayuda debe llegar a las personas que debe llegar”, indicó Rivera.
El Municipio tiene previstos tres modelos y costos de casas, de acuerdo con la situación económica de las familias, con la finalidad de construir según las posibilidades de cada una de ellas.
“Es decir, se le entregará el terreno, que lo pague, y luego, según el área, sabrá si construye un cuarto o viviendas, de acuerdo con las posibilidades, se tendrá que hacer de acuerdo con lo estipulado en la ordenanza que se está elaborando”, aseveró la vicealcaldesa de Baños de Agua Santa.
Tomado de El Universo