La ingeniera ambiental Andrea González Nader compitió por la Presidencia de la República en las elecciones del 9 de febrero de 2025 y quedó en cuarto lugar, con el 2,69 %, equivalente a 275.656 votos. Luego de este proceso buscará seguir en la arena política, pero ahora con la mira puesta en la construcción de un movimiento propio y que podría empezar por ser local, con especial interés en Guayaquil, ciudad en la que considera que hace falta liderazgo renovado y en la que tiene interés por competir para la Alcaldía.
En una entrevista con EL UNIVERSO, González destaca el impacto de su participación en el debate presidencial y la conexión que logró con ciudadanos, especialmente mujeres que se sintieron representadas por su candidatura. Y sobre la segunda vuelta presidencial que se avecina, menciona que se mantendrá su postura de rechazo al socialismo del siglo XXI, pero que sabe que los votos no se endosan y menos aún cuando los que considera que logró van por una línea antisistema.
Su objetivo es tener su propio movimiento político: ¿cómo va este proceso y cuál es su expectativa?
Después de esta experiencia, más que el aprendizaje, nos dimos cuenta de que logramos inspirar. Y cuando tú inspiras, al final del día ganas (…) en un país tan convulsionado y polarizado como en el que vamos a vivir los próximos cuatro años, indistintamente de los resultados. Tú hablas justamente de una mayor participación de la sociedad civil en la política, y a eso responde la creación de este nuevo movimiento, que realmente todavía no definimos si será como movimiento o como partido. Lo que buscamos, sobre todo, es la representación en la parte local. Hacer un movimiento local siempre requiere de un enorme esfuerzo para poder ser representado. No descarto para nada las alianzas. Sigo agradecida y con una excelente relación con el Partido Sociedad Patriótica. Como dato les cuento que la página web andreagonzaleznader.com el primer día se nos cayó. Pensábamos que era un ataque, pero por suerte no, así que vamos poco a poco. Sabemos que es un mes complejo, un mes de elecciones, y no queremos traer más ruido. Así que estamos trabajando un poco más puertas cerradas para no influir tampoco en una campaña electoral que va a ser compleja.
¿Ha pensado en algún nombre para esta organización?
Estamos alrededor de Verde Liberal. Yo soy una persona muy sencilla, muy simple. Me gusta que las cosas se interpreten como tal. Sin embargo, por supuesto, tenemos algunos creativos que están poniendo sobre la mesa un nombre distinto, pero gira en torno a eso, a algo que es sostenible pero que no es de izquierda.
¿Qué perfiles espera que se sumen a esta futura organización?
Hemos conversado con algunas organizaciones internacionales. Nos estamos reuniendo con partidos, incluso de izquierda, que tienen un perfil sostenible, interesante, y al mismo tiempo con partidos de derecha liberal que tienen un perfil de sostenibilidad interesante. (…) Creo que tanto izquierda como derecha deberían tener como principal objetivo el desarrollo del país; lamentablemente, eso no es así. Lo único que pedimos es que no sean corruptos, que no estén aliados a los partidos que han estado en los casos de Metástasis, Purga, Plaga, Encuentro, Pampa y la lista sigue. No importa la edad; somos un grupo que siempre ha valorado esa experiencia y las canas son importantísimas en este proyecto… Es una mesa muy abierta, pero sí pedimos mucha ciencia, mucha academia.
Al ser su aspiración un movimiento local, ¿buscaría participar en las elecciones seccionales?
Estamos conversando el tema; ha sido una idea que se planteó desde un inicio. Queríamos lograr una gran campaña presidencial para poder posicionarnos como esta nueva vía en la política, en la cual hay espacio para que cualquier persona de a pie pueda participar como lo he hecho yo. Creo que hemos inspirado a que más gente participe en el tema. Definitivamente, creo que Guayaquil, a pesar de haber puesto más de la mitad de la papeleta presidencial, no tiene líderes locales que podamos, como ciudadanos, percibir. Así que sí, estamos encantados con la idea de poder participar en una seccional para la Alcaldía de Guayaquil, con un equipo maravilloso que no solamente incluye guayaquileños, que incluye también mucha gente de otras partes del país que ve esto como un plan piloto para poder replicarlo también en sus ciudades.
¿La Alcaldía de Guayaquil sería su próxima aspiración política?
Sí, por supuesto que sí. Creemos que un Guayaquil sostenible puede ser el primero de muchos pequeños proyectos que se puedan lograr. Al final del día, si queremos lograr una Presidencia de la República, qué mejor que ir avanzando el trabajo en territorio para que luego esto tenga más congruencia y un norte mucho más claro. El lenguaje que vinimos manejando durante esta campaña fue muy educativo; eso atrajo mucho no solo a jóvenes, sino también a la gente de la clase trabajadora. Entonces, realmente lo que hemos encontrado ha sido un espacio entre estas personas apolíticas o que no creen en los partidos tradicionales, y hay mucha fuerza.
El actual Gobierno, que busca un periodo más, habla de una nueva constitución; esa era también una de sus propuestas. ¿La veremos apoyando esta iniciativa en caso de que se dé?
Totalmente, he sido clarísima. La constitución de este país tiene secuestrada la democracia. Y ambas, la crisis económica y la seguridad, nacen de la crisis política, porque es esta constitución la que le ha dado el pie o la cancha a la mafia internacional para que se instale. He sido muy clara. Reformas a esta constitución son curitas para una herida que necesita puntos. No son reformas lo que necesitamos ni más reglamentos, sino una nueva constitución. Discrepo en la manera de cómo hacerlo. Creo que una asamblea constituyente nos va a llevar al mismo resultado (…), pero veo con buenos ojos que ya haya esa introspección de que no hay otra manera.
¿Aceptaría ser parte de un gabinete ministerial?
Necesito tener claro a dónde va el plan de país como tal. Parte de por qué mucha gente rechaza los ministerios es por esta posición muy cómoda en la cual criticar es la parte más fácil, y lo he vivido, porque buscar candidatos es igual de difícil que buscar ministros. Yo vine con un proyecto de país. No podría sumarme a un Gobierno que no tenga lo mismo. No puedo cambiarme de camiseta y meterme al otro equipo a jugar por el mismo trofeo por el que hemos estado luchando todos, que es la libertad (…). Si encuentro un Gobierno con el que nuestro norte sea compatible, encantada de la vida podría ayudar.
¿Cómo tomó el resultado electoral? De entre dieciséis candidatos, usted se ubicó cuarta.
Realmente esperábamos un poquito más; queríamos llegar tal vez a un 6 % u 8 %; en los mejores días nos imaginábamos una cifra de dos dígitos. Sin embargo, estamos increíblemente orgullosos del trabajo que se logró con una chequera ínfima compitiendo con unas chequeras enormes; incluso el tema de haber perdido la cuenta de Instagram, que fue donde sí teníamos invertidas las pautas. Cuando el expresidente prófugo Rafael Correa dice que yo he invertido casi medio millón de dólares en TikTok, le recuerdo que no tengo ni el verificado. Tuvimos muchos ataques, sobre todo en redes, y se logró. Para mí, el principal triunfo son dos cosas: habernos podido posicionar a través de un debate presidencial, lo cual es un reto y funcionó la estrategia, y también haber podido inspirar y ver en la calle hombres y mujeres, pero sobre todo mujeres, que me dicen que se sienten representadas por mí. Para mí, eso es oro.
¿Qué lecciones le dejó este proceso? ¿Le faltó algo por hacer en la campaña?
Muchas lecciones, sobre todo cómo se maneja la política internamente. Nosotros conversamos con muchos partidos antes de tomar la decisión de lanzarnos con Sociedad Patriótica, y por suerte tuve las advertencias necesarias para que esta candidatura no se cayera, porque había muchos planes de no dejarnos participar de nuevo. Sin embargo, aprendí que muchas veces la elección más difícil es la mejor, porque fue complicado para nosotros realmente posicionarnos como algo nuevo en un partido tradicional… Y sigo pensando que la clase trabajadora, la que le debe a este país ser más responsable en su participación política, de los políticos no podemos esperar nada (…). Desde la sociedad civil como tal podemos hacer cambios relevantes en la política. Si cuesta mucho, no sales ileso, pero vale la pena.
Para usted, ¿el debate la fortaleció?, ¿cree que debió ser antes o después?
Creo yo que un debate a puertas de la elección a mí me hubiese realmente convenido mucho más. Yo venía de la experiencia anterior, en la cual no solo abro los ojos a un narco-Estado, porque hasta el asesinato de Fernando Villavicencio yo creía que la mafia luchaba contra el Estado, pero, cuando empiezan a moverse todos estos mecanismos, yo acepto que Ecuador es un narco-Estado. Y luego del impacto que tiene la presentación del actual presidente en el debate, lo cual lo posiciona en una segunda vuelta, mi experiencia era muy clara. A mí me hubiese convenido muchísimo más un debate a una semana de las elecciones y, obviamente, que no me roben la cuenta de Instagram a los dos o tres días del impacto del debate. Sin embargo, un debate al final del día sí pone presidentes cuando es lo único que tiene la gente para poder escuchar y en tan poco tiempo las ideas que tienes para un plan de país (…). Nosotros teníamos calculado que, si nosotros llegábamos al segundo debate presidencial, éramos ganadores.
¿Dónde la veremos en esta campaña para la segunda vuelta?
Hemos estado en un proceso también de introspección, de análisis de todo lo que salió bien, de qué se puede mejorar. Estamos trabajando puertas adentro en Verde Liberal, tratando de definir mesas técnicas sin hacer bulla para que justamente la gente pueda tomar la decisión con calma. Creo que he sido muy clara, incluso en medios internacionales, del daño que le hizo el socialismo del siglo XXI, mal llamado correísmo en Ecuador, y me voy a mantener en esa postura (…). Yo no puedo tomar mi votación y obligarlos a votar, porque yo opino; los votos no se endosan ni funciona así, y mi voto tenía un voto muy marcado antisistema. (…) Y les pido que escuchemos a aquellos que quieren votar nulo, que no se los satanice. Es un momento difícil, es complicado, y un nulo no lo cambias satanizándolo… A algunas generaciones les cuesta entender ese voto. (I)
Fuente: El Universo