Desde enero de 2024, Ecuador está bajo un conflicto armado interno declarado por el presidente Daniel Noboa para combatir a las bandas del crimen organizado.
Esta medida permitió que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional actúen conjuntamente en el territorio, sin embargo, la violencia persiste y las cifras de homicidios han alcanzado récords históricos. En enero de 2025, el país registró 765 asesinatos, convirtiéndose en el mes más violento de su historia.
En ese escenario, el descontento dentro de las fuerzas de seguridad crece.
Desde el gobierno de Guillermo Lasso ya existían quejas sobre la falta de apoyo a la tropa policial y militar, pero bajo la administración de Noboa la situación se agravó.
Radio Pichincha habló con policías y militares de altos niveles jerárquicos, así como de tropa, quienes expusieron los problemas que enfrentan en medio de un conflicto armado interno.
Policías denuncian que sus comandantes cumplen roles políticos en lugar de defender sus derechos, lo que ha generado una desconexión entre la cúpula y quienes patrullan las calles.
La falta de recursos es uno de los principales problemas. En sectores de la Amazonía ecuatoriana, agentes deben pedir combustible en gasolineras porque sus vehículos oficiales no tienen suministro. En Esmeraldas, la Policía ha improvisado dormitorios en un centro de alto rendimiento debido a la ausencia de espacios adecuados.
Estamos enfrentando una guerra con armamento obsoleto, sistemas de seguridad deficientes y vehículos en mal estado, mientras que los grupos criminales cuentan con tecnología avanzada, lo que hace aún más difícil combatirlos».
denunció un policía.
Noboa incrementó el IVA al 15% para financiar la lucha contra la inseguridad. A pesar de que el presupuesto policial devengado o comprometido aumentó de USD 1.422,57 millones en 2023 a USD 1.506,3 millones en 2024, los recursos siguen siendo insuficientes para la tropa. Ante esta situación, los gobiernos locales han tenido que donar vehículos para asegurar los patrullajes.
Una reunión de reclamos y reproches
El malestar de los policías se evidenció en una reunión oficial. Una parte de esa reunión fue filtrada a las redes sociales.
En la grabación -confirmada y verificada con personas que participaron de la reunión entre altos mandos policiales y el ministro del Interior, John Reinberg la mañana del 25 de febrero de 2025- se escucha al general Freddy Sarzosa que le reclama al nuevo Ministro del Interior por responsabilizar a la institución de las muertes de personal policial en el país.
Los dichos de Reinberg no fueron bien recibidos por los altos mandos policiales, quienes esperaban apoyo en lugar de reproches.
A través de la cuenta de X, la Policía Nacional no desmintió la autenticidad del audio, pero calificó su difusión como desinformación. “Las mencionadas declaraciones fueron sacadas de contexto”, expone.
El desgaste no es exclusivo de la Policía Nacional.
Las Fuerzas Armadas también enfrentan cuestionamientos públicos sobre su rol en la crisis de seguridad.
Militares han sido vinculados a denuncias por desapariciones forzadas, como el caso de los cuatro niños en Guayaquil, en el que 16 uniformados están acusados. A pesar de su despliegue en las ciudades, la delincuencia no ha cedido.
El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas emitió un mensaje dirigido a sus tropas el martes 25 de febrero, llamándolos a cerrar filas contra el crimen organizado. En el comunicado, los altos mandos recordaron a los soldados que están en la primera y última línea de defensa del país.
No somos simples soldados, somos herederos de nuestros libertadores», reza en el comunicado.
resalta el documento.
Este llamado a la unidad sería una demostración de que existe un desgaste dentro de las tropas militares.
Luis Altamirano, general en servicio pasivo de las FF.AA., ha señalado que la guerra interna carece de una conducción política clara. Según él, el Gobierno no ha presentado una estrategia de seguridad definida y los objetivos siguen sin ser visibles.
El investigador Luis Córdova también alertó sobre el tono del comunicado de las Fuerzas Armadas en medio de un contexto electoral. Aseguró que los altos mandos han adoptado una postura política peligrosa, basada en la construcción de un “enemigo interno”, lo que justifica el uso de la violencia estatal.
Desde el inicio del conflicto armado interno, en 2024, 13 policías y 17 militares han sido asesinados en cumplimiento de su deber. En enero de 2025, la cifra fue de dos policías y tres militares caídos en enfrentamientos.
La escalada de violencia llevó a Noboa a solicitar ayuda militar extranjera. Mientras tanto, policías denuncian la falta de recursos y exmilitares cuestionan la ausencia de una estrategia clara, lo que evidencia que, hasta ahora, las medidas adoptadas no han logrado recuperar el control de la seguridad en el país.