En un templo evangélico del noroeste de Guayaquil el servicio de este domingo se realizó a capela. Como era hace años atrás.
Los nuevos horarios de cortes de luz no les dieron tiempo para preparar el combustible para usar el pequeño generador.
La música y el tiempo del mensaje se realizaron sin micrófono, a pura garganta. Los apagones que se han dado en los últimos días cambiaron las rutinas de sus cultos y las reuniones entre semana.
Como en esa iglesia, otras congregaciones evangélicas han tenido que ajustar sus reuniones nocturnas debido a los cortes.
En unas se han provisto de generadores para poder tener aunque sea para abastecer a reunión dominical.
Estos cortes de energía incluso ha mermado la asistencia a las congregaciones que se reúnen por las noches, pues eso dificulta que los fieles lleguen por lo complejo que es desplazarse para retornar a sus casas a oscuras.
“Mientras en unas iglesias hay luz, en los sectores donde viven los fieles se quedan a oscuras y viceversa, eso hace que unos opten por quedarse en casa”, dice un pastor.
Y no hay cómo hacer una planificación, pues los racionamientos han sido inesperados en este fin de semana. Con cambios en las horas de cortes.
“Solo toca clamar a Dios para que llueva”, dicen fieles.
En congregaciones evangélicas y católicas en las últimas semanas se han levantado tiempos de rezos y oraciones para poder interceder por estos momentos de sequía.
Las iglesias católicas también han hecho ajustes ante estos racionamientos de energía.
La Curia detalló que diversas soluciones se aplican para enfrentar al crisis energética. Así, por ejemplo, en otros templos como Santuario de la Alborada, Santa María Madre de Guayaquil, Santo Domingo de Guzmán, San Marcos Evangelista y San Antonio de Padua se han optado por generadores eléctricos para suplir parcialmente el servicio para dotar de luz a al altar y equipos de sonido.
En la Catedral, la tarde del domingo anterior, no había luz eléctrica, sin embargo aquello no fue impedimento para la programación de la misa de las 17:00. Desde minutos antes de esa hora, los fieles católicos accedieron a la bancas del templo que mantenía escasa iluminación producto de los rayos de luz natural que se filtraban por los accesos y vitrales instalados sobre las paredes.
Entre los primeros fieles que llegaron a esta misa estuvo Luis Zaldumbide, quien aprovechó que paseaba por la plaza Seminario para dirigirse al frente donde se ubica Catedral. Al llegar al templo dudó que haya misa, pero luego al ingresar se percató que el altar estaba iluminado.
“En estos momentos de mayores penumbras debemos mantener esa fe más cerca de Dios”, acotó Zaldumbide.
Ahí cuatro faroles daban iluminación hacia la zona del altar para que los fieles puedan observar al cura y además algunos parlantes instalados sobre los pasillos se mantenía activados para escuchar el sermón. En la parte exterior, un generador eléctrico se mantenía encendido.
En otra iglesia de Pascuales, en los recientes días, la misa de las 19:00 se ha adelantado en las últimas semanas para las 18:00, cuando los cortes se aplican a las 20:00. De esa manera, los fieles pueden acudir y retirarse aún con iluminación en la iglesia y en el alumbrado público de las calles.
Aunque con ciertas confusión por los cambios periódicos en las franjas de cortes, las modificaciones de horarios se han aplicado en otras iglesias, como Santa Teresa (Monte Sinaí) y San Juan de la Cruz (Guasmo), para contar con energía o luz natural, se refirió por parte de la Curia.
En las misas, los sacerdotes insisten a los fieles en unirse en oraciones para que llueva y mejore la situación de seguridad del país. (I)
Fuente: El Universo