Negociadores de la Unión Europeay el Mercosur se encuentran a comienzos de septiembre en Brasil para volver a dar impulso al acuerdo de asociación entre el gigante del América del sur y los 27 Estados europeos.
«No tenemos muchos detalles, pero, si se reabre la negociación, con seguridad no va a tomar otros veinticinco años, pues hay una clara intención geopolítica de la Unión Europea y también mucho apoyo de Brasil”, explica a DW Marita González, coordinadora de centrales sindicales del Mercosur.
Uno de los puntos que se tratarían sería, según informaciones extraoficiales, la ampliación de los fondos de cooperación para Brasil, Paraguay y Argentina. Se trata de un fondo, propuesto en 2023, para ayudar a los países sudamericanos a adaptarse a los nuevos requerimientos del bloque europeo en el marco de su Pacto Verde. Entre ellos están los mecanismos de trazabilidad para asegurar que los productos que entran al mercado común europeo no produzcan deforestación en su origen.
Asimetrías y medio ambiente
«La cuestión ambiental está a punto de ser cerrada. También se han negociado entre bambalinas nuevos tiempos y plazos para evitar la desindustrialización del Mercosur”, prosigue González, socióloga de la Universidad de Buenos Aires. Es decir, se habría avanzado en uno de los puntos de crítica de organizaciones de la sociedad civil que enfocan la asimetría entre ambos mercados.
En un estudio encargado porLos Verdesdel Parlamento Europeo, el acuerdo tal como está significaría inundar de automóviles de energía fósil los mercados del sur, un flujo que no favorece la reducción de emisiones a nivel global.
«Es un acuerdo digno de la edad de piedra”, dicen en el prólogo del estudio las eurodiputadas Anna Cavazzini -actual presidenta de la comisión de Mercado Interior y Protección al Consumidor- y Saskia Bricmont, que integra la comisión de Comercio Internacional.
Efectivamente, en el texto del acuerdo no hay cuotas ni estipulaciones en cuanto a vehículos de «energía limpia» que vayan a ser exportados a los países del sur. «Hasta ahora, no hay cláusulas vinculadas a la promoción de la electromovilidad», confirma Marita González. Por otro lado, la liberalización del mercado afectaría a la industria automotriz tanto de Brasil como de Argentina.
DW