Horas antes de conocerse el fallecimiento, este lunes 11 de marzo, de Paola Roldán, quien padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA), en su cuenta de X (antes Twitter) contó que había recibido homenajes de instituciones académicas, medios de comunicación y algunos culturales por el Día Internacional de la Mujer. Y con base en aquello hizo algunas reflexiones.
Esta enfermedad se presenta con pérdida de fuerza muscular y poco a poco se complica la coordinación de movimientos, por lo que se dificulta la realización de actividades cotidianas, como deglutir, levantarse de un sitio o avanzar por las escaleras.
En la plataforma X Roldán señaló que ninguno de esos méritos le correspondía a ella sola. Indicó que además de tener un gran equipo detrás venía de una madre que antes de que existiera el término feminista, ella ya lo era.
“Le agradezco a la vida por enseñarme lecciones de humildad y que solo fui reconocida cuando quise construir para otros y no solo para mí misma”, se leyó en su cuenta.
Impulsó un proyecto para ayudar a otras personas que padecen de la enfermedad que la tuvo conectada a un respirador.
Visibilizó las complejidades de esa enfermedad: un problema invisible, con un peregrinaje para el diagnóstico, con gran impacto en la calidad de vida de los pacientes y sus familias, con pacientes de alta necesidad y alto coste.
Pidió a la ciudadanía que si una persona tenía ELA o conocía a alguien con esa enfermedad dejara su nombre, ciudad y teléfono por interno. Hizo además una publicación en redes sociales acerca de una visión distinta de la muerte. Y expuso en la red social X su mayor anhelo.
“Mi mayor anhelo es dejarle a mi hijo un mundo más solidario, compasivo, amoroso y colaborativo. Siento que esta es la mejor manera de protegerlo y lo seguiré intentando hasta mi último aliento”. Fue su última publicación
Roldán logró el hito de impulsar la despenalización de la eutanasia en Ecuador.
Fuente: El Universo
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