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La muerte de Alexéi Navalny deja a la oposición rusa en estado de coma

La muerte de Navalny, abogado y bloguero, convertido a rostro de la oposición en uno de los regímenes más autoritarios de la actualidad, ha provocado una ola de indignación en todo el hemisferio occidental que, desconcertado por el sincretismo oficialista en referencia a las causas de su defunción, apunta al Kremlin como principal responsable.

Aunque ciudades rusas como Moscú, Ekaterimburgo, San Petersburgo y Novosibirsk fueron la sede de múltiples protestas y homenajes a la memoria de Navalny, muchas de estas reuniones han sido dispersadas y reprimidas por las autoridades rusas, que no temen a los arrestos masivos y el uso de la fuerza pública, especialmente desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022.

Sin saber a ciencia cierta el porqué Navalny regresó a territorio ruso desde Alemania tras ser envenenado en 2020 con el agente químico predilecto de los tiempos soviéticos, el Novichok, sus seguidores se han quedado sin un proyecto político alternativo al ofrecido por Putin, que no convence a toda la ciudadanía rusa, ni con la declaración de guerra en contra de Kiev, ni con el manejo bélico que su esfera militar está impulsando en el campo de batalla.

«Otro hombre así no existe en la arena política y no veo a nadie que pueda ocupar su lugar», sentenció Zhanna Nemtsova, hija de un líder opositor asesinado años atrás, tras conocer la muerte de Navalny el pasado 16 de febrero. Fue «el político opositor (ruso) más importante del siglo XXI», aseguró Nemtsova.

Flores y velas depositadas ante la embajada rusa en Berlín tras el anuncio de la muerte del opositor Alexeï Navalny, 16 de febrero de 2024.
Flores y velas depositadas ante la embajada rusa en Berlín tras el anuncio de la muerte del opositor Alexeï Navalny, 16 de febrero de 2024. © John Macdougall / AFP

Nemstsova, que cree que Navalny «fue asesinado», admitió su preocupación por la democracia en Moscú, e interpretó la muerte del abogado como «un acto de terror» desde el Kremlin para infundir miedo a los políticos disidentes, que para Nemstova demuestran «gran valentía» por expresar sus opiniones en la Rusia moderna.

La oposición rusa: exiliada, encarcelada, apaciguada o muerta

Navalny no ha sido el primer político de oposición que muere en extrañas circunstancias, es parte de un largo historial de figuras disidentes fallecidas, encarceladas o exiliadas durante el periodo de Putin.

Zhanna Nemtsova es hija del fallecido Borís Nemstov, ex viceprimer ministro y estandarte político de la oposición rusa que fue asesinado en 2015 en las inmediaciones del Kremlin, después de afirmar que estaba a punto de publicar una investigación en la que se demostraría el involucramiento de Moscú en las ‘rebeliones separatistas’ en el este de Ucrania.

A la muerte de Nemstov le precede el fallecimiento de Anna Politkovskaya, asesinada en 2006 a los 48 años enfrente de la entrada de su departamento en la capital rusa. Politkovskaya era reportera en un aclamado medio de oposición del momento y una de las voces más criticas con la guerra en Chechenia.

Otro caso similar es el de Alexander Litvinenko, critico de Putin y exmiembro de la KGB que fue encontrado muerto en un hotel de Londres en 2006, después de beber un té envenenado con un isótopo radioactivo. El juez británico a cargo del caso citó un reporte de más de 300 páginas para concluir que el Kremlin «probablemente aprobó» el asesinato de Litvinenko.

En uno de los episodios de controversia nacional más recientes, Yevgeny Prigozhin, el polémico fundador del grupo de mercenarios Wagner -central en las batallas más sangrientas de la guerra en Ucrania-, perdió la vida en un accidente de avión en agosto del 2023, apenas un par de meses después de protagonizar un intento de rebelión contra el Gobierno de Putin, argumentando malos manejos en el campo de batalla.

IMAGEN DE ARCHIVO - Un retrato del propietario de la empresa militar privada Wagner Group, Yevgeny Prigozhin, en un monumento informal junto al antiguo "Centro PMC Wagner" en San Petersburgo, Rusia, el 24 de agosto de 2023
IMAGEN DE ARCHIVO – Un retrato del propietario de la empresa militar privada Wagner Group, Yevgeny Prigozhin, en un monumento informal junto al antiguo «Centro PMC Wagner» en San Petersburgo, Rusia, el 24 de agosto de 2023 © Dmitri Lovetsky / AP

Uno de los políticos opositores que ha sobrevivido a atentados contra su vida, envenenado en 2015 y 2017, es Vladimír Kara-Murza, que figuraba como una de las principales opciones de la disidencia para plantarle cara a Putin en las urnas. Al menos eso se pensaba antes de que fuera sentenciado a 25 años de prisión por «alta traición», tras señalar al Ejército ruso de haber cometido crímenes de guerra en Ucrania.

Con Kara-Murza, ya son 883 casos penales activos de Moscú en contra de ciudadanos que se oponen a las hostilidades en contra del vecino país, según la organización defensora de los Derechos Humanos OVD-Info.

Las elecciones de 2024: Putin vs. Putin

Desde su llegada al poder en el año 2000, el poder de Vladimir Putin se ha ido consolidando a través de los años.

A un mes de los próximos comicios presidenciales en Rusia, el camino para la reelección de Putin está puesto, con un ejercicio electoral que pareciera una simple formalidad para legitimar la extensión en la estadía del actual presidente en el Kremlin.

Aunque Nemtsova ha resaltado la figura de Boris Nadezhdin, cuya popularidad ha ido incrementando tras recabar las firmas necesarias para registrarse oficialmente como candidato presidencial y que habría «asustado» al Kremlin por el respaldo popular con el que contaba, el sistema judicial ruso tiene otros planes para él.

El pasado 8 de febrero, la Comisión Electoral rusa vetó al candidato opositor de participar en las elecciones presidenciales del 17 de marzo, argumentando irregularidades en su registro electoral y ‘firmas falsas’ entre su lista de más de 200.000 signatarios que respaldaban su candidatura. Nadezhdin ha prometido «no rendirse», pero el futuro no es esperanzador.

Alexéi Navalny fue parte de una ‘generación dorada’ de la oposición rusa, nacida en la época temprana del oficialismo encabezado por Putin y surgida de las filas de Yábloko, último partido disidente a Putin que queda en la escena política de Moscú.

Fotos y flores en homenaje al opositor ruso Alexei Navalny ante el monumento a las víctimas de la represión política el 17 de febrero de 2024 en Moscú.
Fotos y flores en homenaje al opositor ruso Alexei Navalny ante el monumento a las víctimas de la represión política el 17 de febrero de 2024 en Moscú. © Alexander Nemenov / AFP
Sin embargo, su fundador, Grigori Yablinski, descartó participar en las próximas elecciones presidenciales de marzo, tras una reunión con el jefe de Estado ruso en noviembre pasado. El retiro de Yablinski de la carrera electoral deja a Yábloko representado por Yekaterina Duntsova, una periodista independiente que ya fue inhabilitada políticamente en diciembre de 2023.

El panorama para la muy cuestionada democracia rusa es sombrío, siendo que Vladimir Putin se ha consagrado como el ‘hombre fuerte’ de Moscú por más de dos décadas, proyectando su poder político en todas las áreas de la vida pública nacional e infiltrando su influencia en los tres poderes del Estado.

En medio de una longeva guerra con Ucrania, parece improbable que Putin vaya a soltar el timón del gigante ruso en un futuro próximo. Con una oposición menguada y sin garantías para poder participar en elecciones democráticas, la estancia de Vladimir Putin en el Kremlin está casi asegurada.

Fuente: France 24

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