Cientos de hectáreas afectadas y registros inusuales en las temperaturas máximas esperadas son dos de las situaciones que durante los últimos días han registrado varias localidades a nivel de Sudamérica.
Las altas temperaturas han acentuado la posibilidad de ocurrencia de incendios forestales, cuyo origen también se encuentra en algunos casos por personas que encienden fogatas cerca de vegetación.
En el caso de Colombia, los incendios forestales han ahogado a Bogotá con columnas de humo lo que derivó en la implementación de medidas para evitar la afectación a la población.
“Cuando ocurre un incendio se ven beneficiadas (especies no nativas) en su reproducción y empiezan a tomar áreas más grandes desplazando a la vegetación nativa”, explicó a la AFP el biólogo Arnold García Samaca, del Grupo de Investigación y Docencia en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) de la estatal Universidad Nacional de Colombia.
Unos 40 parques naturales, senderos ecológicos y miradores cerraron el acceso al público el sábado en Bogotá, ubicada a 2.600 metros sobre el nivel del mar y bajo alerta en varias zonas por mala calidad del aire tras los fuegos forestales.
“Los incendios terminan generando combustión de biomasa, material que termina reaccionando con el fuego y se generan contaminantes al aire”, explicó a la AFP Jorge Bonilla, director del seminario de Economía Ambiental (REES) de la privada Universidad de los Andes.
“Algunos de estos contaminantes se presentan en forma de sólidos suspendidos o aerosoles, que se conocen como material particulado, y otros contaminantes como óxido de nitrógeno o monóxido de carbono que terminan afectado la salud”, resaltó.
Ante estas condiciones, las autoridades bogotanas recomiendan no salir a la calle y usar mascarillas, una medida que ya acatan decenas de ciudadanos de forma preventiva.
“Algunos de estos contaminantes se presentan en forma de sólidos suspendidos o aerosoles, que se conocen como material particulado, y otros contaminantes como óxido de nitrógeno o monóxido de carbono que terminan afectado la salud”, resaltó.
Ante estas condiciones, las autoridades bogotanas recomiendan no salir a la calle y usar mascarillas, una medida que ya acatan decenas de ciudadanos de forma preventiva.
Para este 1 de febrero se espera que Uruguay afronte una ola de calor con temperaturas máximas de entre 34 grados celsius y 38 grados celsius, que en principio se extenderá hasta el domingo 4 de febrero.
Así lo informó este lunes el Instituto Uruguayo de Meteorología en un comunicado en el que detalló que una masa de aire cálida afectará la región generando temperaturas extremas mínimas iguales o superiores a los 21 grados celsius a 24 grados celsius.
En una entrevista con Bloomberg en Línea, el oficial en Gestión del Recurso Hídrico del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Jairo Guerrero, explicó que la ola de calor se da principalmente por el fenómeno de El Niño. Mientras que la meteoróloga Bárbara Tapia Cortés de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) añadió que tanto el fenómeno como la estación estival contribuyen en la presencia de altas temperaturas.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño, en su último informe, alertó que para los siguientes tres meses “sigue indicando condiciones más cálidas de lo normal en Centroamérica y gran parte de Sudamérica, sobre todo en la región centro y norte, por lo que se recomienda redoblar los cuidados ante nuevas olas de calor”. (I)